La floricultura colombiana, que produce casi el 5% de todas las exportaciones del país y más de 200.000 empleos, encaja cuatro golpes simultáneos. El dólar ronda los 3.200 pesos, mientras el sector presupuestó el año a 3.900. El salario mínimo subió un 23,7%, en un negocio donde la mano de obra es más de la mitad del costo de producción. Los fletes aéreos, para un producto que se envía al exterior por esa vía, se encarecieron por la guerra en Irán. Y, desde el viernes pasado, el arancel de Estados Unidos, su mayor mercado, pasó del 10% al 12,5%. “Son cuatro factores demasiado fuertes que se juntan y hacen el cóctel letal”, sintetiza a EL PAÍS José Antonio Restrepo, presidente de la junta directiva de Asocolflores, el gremio local. El negocio sigue creciendo en volumen. El sector calcula que Colombia despachará este año unas 340.000 toneladas, una cifra ligeramente superior a la del año pasado. “Hay mercado”, dice Restrepo, también gerente general de Eclipse Flowers.
Las flores colombianas chocan con la revaluación, el salario mínimo, los fletes y Trump









