Una niña de seis años que sufría una enfermedad genética rara que le provocaba discapacidad intelectual y autismo murió tras recibir una terapia experimental contra su dolencia en China. La muerte de la pequeña no había sido desvelada ni por el hospital donde se la trató ni por la universidad que desarrolló la terapia, según desvela una investigación del equipo de noticias de la revista Science y el portal Retraction Watch.








