La primera entrevista de José Luis Rodríguez Zapatero —en el programa Mañaneros de TVE— desde que la Audiencia Nacional le imputó por liderar una trama de tráfico de influencias ilícitas, ha dejado escasas novedades de impacto jurídico. El propio expresidente del Gobierno ha admitido durante la entrevista que, tras dos meses en silencio –más allá de un breve vídeo difundido para declarar su inocencia–, a su delicada situación con la justicia se le ha sumado “un problema paralelo”: su “necesidad” de explicarse porque se lo reclaman amigos y compañeros del partido. Bajo esa premisa, se ha centrado en reiterar en público lo que ya sostuvo a puerta cerrada ante el juez José Luis Calama cuando declaró como investigado el 17 de junio: que ni intervino en el rescate de Plus Ultra, ni planeó la creación de una empresa offshore para camuflar sus ingresos, ni usó a sus hijas de testaferros.







