La final del Mundial ocupa el centro de la escena pública, pero en el Gobierno nacional ya proyectan el escenario político que vendrá después del torneo. En el entorno de Javier Milei hay una convicción que atraviesa todas las discusiones estratégicas: la batalla por la reelección comenzó mucho antes de 2027 y dependerá menos del entusiasmo futbolero que de la capacidad oficial para mejorar la economía y modificar el sistema electoral.
En Casa Rosada consideran que el impacto político del Mundial será necesariamente transitorio. Por eso, mientras millones de argentinos siguen pendientes de la Selección, el oficialismo trabaja sobre dos ejes centrales: consolidar una narrativa vinculada al poder adquisitivo y avanzar en cambios institucionales destinados a reducir el riesgo de un nuevo balotaje presidencial.
La preocupación no es menor. Las encuestas que recibe el Gobierno muestran desde hace meses niveles de rechazo cercanos al 60%, un dato que obliga a diseñar una estrategia de largo plazo para sostener la competitividad electoral de La Libertad Avanza. En ese sentido, después de haber construido buena parte de su legitimidad sobre la baja de la inflación y el equilibrio fiscal, el Ejecutivo busca instalar una nueva etapa del relato oficial centrada en el consumo y en la mejora de los ingresos.
La apuesta consiste en convencer a una porción cada vez más amplia de la sociedad de que el ajuste comenzó a quedar atrás y que los beneficios económicos empezarán a sentirse en la vida cotidiana. El diagnóstico oficial es que la estabilización macroeconómica, por sí sola, ya no alcanza para garantizar apoyo político.
En ese contexto, el Gobierno pretende reforzar medidas destinadas a impulsar la actividad económica, el crédito y el empleo formal, al tiempo que intenta recuperar la iniciativa política después de varias semanas atravesadas por tensiones internas y reacomodamientos en el gabinete. La nueva mesa política, encabezada por Karina Milei y con un rol creciente del jefe de Gabinete, Diego Santilli, forma parte de esa estrategia de relanzamiento.
La preocupación por el humor social también quedó expuesta en recientes declaraciones del vocero presidencial Adrián Ravier, quien rechazó la idea de que la mayoría de los argentinos no llegue a fin de mes, una afirmación que volvió a poner en discusión la distancia entre la recuperación macroeconómica y la percepción cotidiana de la población.
La reforma electoral
Sin embargo, la economía no es el único frente de batalla. En el oficialismo entienden que el sistema electoral actual puede convertirse en una amenaza para las aspiraciones reeleccionistas de Milei. Por eso, uno de los objetivos centrales del Gobierno pasa por modificar las reglas vigentes antes de las presidenciales. Entre las alternativas aparecen la eliminación definitiva de las PASO y distintos mecanismos que permitan ampliar la base electoral libertaria y reducir la posibilidad de una segunda vuelta.
La discusión no es meramente técnica. Desde la reforma constitucional de 1994, el balotaje se convirtió en un elemento determinante de la política argentina y condiciona la construcción de alianzas y estrategias electorales. Javier Milei llegó a la Presidencia precisamente a través de ese mecanismo en 2023, aunque hoy sus colaboradores observan con preocupación la posibilidad de enfrentar un escenario similar dentro de dos años.
Llaryora reordenó su gabinete con Calvo al mando y la oposición agitó el fantasma del “fin de ciclo”
La relación con las provincias
En el camino hacia 2027, en el gobierno nacional entendieron que la relación con las provincias debe ser otra y, esta vez, duradera. Una fuente parlamentaria con acceso a ministros nacionales sostuvo que “los hermanos Milei, principalmente Karina, entendieron que se puede trabajar con los gobernadores. Una vez que se acerquen las elecciones verán cómo juegan en cada distrito, pero el presidente debe tener buena relación con todos los gobernadores.
En ese sentido, en el Centro Cívico se muestran mesurados ante los guiños que llegaron desde Nación (envío de fondos y retiro del sello libertario en las elecciones en Marcos Juárez) y remarcan que la relación “sigue siendo institucional”, aunque por lo bajo los funcionarios aseguran que hoy por hoy el trato entre Milei y Llaryora es “muy bueno”.
El viernes por la tarde, el gobernador hizo una movida en pos de reforzar esa relación y estrechar aún más los muy buenos vínculos que mantiene con Santilli: designó a Manuel Calvo como jefe de Gabinete. La creación de esa jefatura busca concentrar la coordinación política y administrativa de las distintas áreas del Ejecutivo, replicando un esquema que ya funciona en otros gobiernos provinciales y en la administración nacional. Calvo, que hasta ahora se desempeñaba como ministro de Gobierno, aparece como una de las figuras más cercanas al mandatario provincial.
Con este movimiento, Llaryora procura consolidar una mesa política capaz de afrontar los desafíos electorales que se avecinan. La reestructuración también contempla cambios en otras áreas del gabinete y responde a la necesidad de dotar de mayor dinamismo a la administración provincial.
Bornoroni niega pacto Milei-Llaryora
Gabriel Bornoroni salió al cruce de los rumores que hablan de un entendimiento político entre Javier Milei y el peronismo cordobés con vistas a las elecciones de 2027. El legislador libertario negó de manera categórica esas versiones y apuntó contra sectores vinculados a la Casa de Gobierno provincial.
“El que dice que la Nación decidió priorizar la reelección de Milei y no ponerle gas a la campaña provincial en Córdoba, miente. Es un mentiroso típico de los políticos”, afirmó el diputado a La Voz.
Además, Bornoroni ratificó que la intención de La Libertad Avanza es “sacar al peronismo kirchnerista que nos gobierna hace 28 años” y dejó en claro que el espacio buscará construir una alternativa competitiva para disputar la gobernación. En ese marco, el dirigente libertario no descartó una alianza con el senador nacional Luis Juez y con sectores del radicalismo, aunque aclaró que el diputado Rodrigo de Loredo deberá resolver antes la situación interna de la UCR.









