Las empresas argentinas atraviesan una contracción que ya acumula más de dos años y que se traduce en cierres, pérdida de empleo formal y un crecimiento de las ocupaciones precarias. En abril de 2026 se registraron 1.814 empresas menos que en marzo y, desde noviembre de 2023, desaparecieron 28.262 empleadores, mientras que la destrucción de puestos de trabajo alcanzó a distintos sectores y provincias del país.
El deterioro no se limita a un mes puntual. De acuerdo con el Monitor Mensual de Empresas de la Fundación Fundar, la cantidad de firmas acumula 15 caídas mensuales consecutivas y 26 retrocesos interanuales seguidos. En comparación con abril de 2025, se perdieron 14.338 empresas, una baja del 2,9%.
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El cierre de empresas se profundizó en abril
Fundar indicó que, entre noviembre de 2023 y abril de 2026, la cantidad de empresas con al menos un trabajador registrado pasó de 512.357 a 484.095, lo que representa una caída de 28.262 empleadores (-5,5%). Según el informe, se trata del mayor retroceso registrado durante los primeros 29 meses de una gestión de gobierno.
El impacto fue generalizado: 11 de los 18 sectores analizados mostraron una baja mensual en abril. Alojamiento y gastronomía fue el rubro más afectado, con 951 empresas menos y una caída del 3,7%, seguido por las actividades culturales y de esparcimiento, con una contracción del 0,9%, y los servicios inmobiliarios, con una reducción del 0,7%.
Desde el inicio de la actual gestión, 14 de los 18 sectores perdieron empresas. Transporte y almacenamiento encabezó el retroceso, con 6.523 firmas menos y una disminución del 16,52%, mientras que los servicios inmobiliarios cayeron un 13,43% y la construcción retrocedió un 9,15%.
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Sin embargo, algunos rubros mostraron una mejora mensual. La construcción sumó 76 empresas y creció un 0,4%, la enseñanza aumentó un 0,3% y las asociaciones y servicios personales avanzaron en la misma proporción, con 141 empleadores más.
La caída también alcanzó al empleo registrado
El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) estimó que la reducción de empresas estuvo acompañada por la pérdida de 341.396 puestos de trabajo registrados en unidades productivas entre noviembre de 2023 y abril de 2026. La cantidad de trabajadores pasó de 9.857.173 a 9.515.777, lo que equivale a 385 empleos menos por día.

La industria manufacturera fue el sector que más puestos perdió, con una reducción de 82.173 trabajadores. Le siguieron la administración pública, defensa y seguridad social, con 76.862 empleos menos; la construcción, con una caída de 75.426 puestos; y transporte y almacenamiento, con una disminución de 65.827 trabajadores.
En términos relativos, la construcción registró la mayor contracción del empleo, con una caída del 15,8%. Transporte y almacenamiento retrocedió un 12,3%, mientras que los servicios de organizaciones y organismos extraterritoriales disminuyeron un 12,6%.
El informe oficial sobre trabajo registrado también mostró que en abril había 12,765 millones de personas con empleo registrado, un 0,7% menos que un año atrás. Frente a marzo, la cantidad se redujo un 0,2%, lo que representó 28.000 trabajadores menos.
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El análisis de CEPA por tamaño de empresa muestra una diferencia entre el cierre de firmas y la pérdida de puestos de trabajo. El 99,77% de los empleadores que desaparecieron desde noviembre de 2023 correspondió a empresas de hasta 500 trabajadores, con una reducción de 28.196 casos.
En cambio, la mayor expulsión de trabajadores se concentró en las compañías de más de 500 empleados. Estas firmas explicaron el 68,65% de la caída total del empleo registrado, con 234.354 puestos menos, mientras que las empresas de menor tamaño redujeron sus plantillas en 107.042 trabajadores.

Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, señaló que en abril el empleo formal completó doce meses consecutivos de caída. “El retroceso por ahora no encuentra un piso. En materia laboral, asistimos a una tragedia”, afirmó, y agregó que el sector privado perdió casi 12.000 puestos durante ese mes.

El investigador advirtió además sobre el desacople entre la actividad económica y el trabajo registrado. “En lo que va del gobierno de LLA el EMAE subió un 5,6% y los asalariados registrados cayeron un 3,7%. La economía puede crecer, el mercado formal de trabajo ni se entera”, sostuvo.
Más ocupados, pero con empleos de menor calidad
El Monitor Sociolaboral de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) indicó que la destrucción del empleo formal no está siendo reemplazada por nuevas oportunidades laborales de igual o mejor calidad. Entre comienzos de 2025 y 2026 crecieron principalmente las ocupaciones informales, tanto asalariadas como independientes, y la informalidad llegó al 44,2% durante el primer trimestre de 2026.
El informe sostuvo que cada vez más personas se incorporan al mercado laboral para reforzar los ingresos de sus hogares, lo que mantiene la tasa de actividad en niveles históricamente altos, cercanos al 48,6%. Sin embargo, más del 90% de los nuevos ocupados necesita trabajar más horas y no logra hacerlo, lo que se refleja en el crecimiento de la subocupación.
La crisis también tiene una dimensión territorial. Según Fundar, 18 de las 24 provincias perdieron empresas durante abril y 23 muestran una caída desde noviembre de 2023. La Rioja, Catamarca y Chaco fueron las más afectadas desde el inicio de la gestión, mientras que Neuquén fue la única jurisdicción que logró incrementar su cantidad de firmas.

Por último, los distintos informes describen un entramado productivo que todavía no logra recomponerse: cierran empresas, cae el empleo formal y las alternativas que aparecen se concentran en ocupaciones informales o de bajos ingresos. Aunque existen focos de crecimiento en algunas actividades y provincias, estos avances no alcanzan para compensar la contracción que atraviesa a gran parte de las empresas argentinas.
GZ-AM









