Antes de llegar al poder, Abelardo de la Espriella ha definido quién habla —y quién no— a nombre suyo. La icónica figura estadounidense del portavoz presidencial, una persona que se para en los atriles a enfrentar a la prensa y hablar en nombre del mandatario, no ha sido explorada en Colombia. El país ha tenido secretarios y jefes de prensa, pero nunca alguien investido con el poder de ser la única voz autorizada para hablar por la cabeza del Gobierno. De la Espriella, que controla cada mensaje de forma milimétrica desde su candidatura, ahora busca centralizar sus comunicaciones como si fuesen una campaña publicitaria en la que cada palabra debe cuidarse al detalle.
De la Espriella blinda su mandato con un férreo control de las comunicaciones oficiales









