La voz de Emma suena chiquita y dulce. Recita unos versos en quichua sobre una mariposa que anda besando flores: pilpintitu, pilpintitu, sisakuna ukuta purinki… Al escucharla, se adivina su sonrisa tímida. En Buenos Aires, otra nena, Clara, se detiene en las ilustraciones de un libro y le pide a su mamá que le lea una y otra vez esos mismos versos hasta que se los aprende de memoria.
Tanto el registro de la voz de Emma, una alumna de 7 años de la Escuela General Belgrano de Santiago del Estero, como el libro que le llama la atención a Clara, forman parte del proyecto transmedia Lenguas que cuentan de la Biblioteca del Congreso de la Nación (BCN). La iniciativa, producto de una tarea colectiva que busca visibilizar la riqueza de las lenguas originarias, recibió una mención especial en la Feria del Libro Infantil de Bolonia en la categoría Crossmedia Projects.
La narrativa crossmedia se caracteriza por expandir los contenidos más allá del libro físico, con propuestas que migran y se adaptan a múltiples plataformas. Por eso, Lenguas que cuentan es mucho más que un libro ilustrado de 30 páginas: crece y se complementa con materiales audiovisuales en un micrositio especialmente desarrollado para recuperar la oralidad de las lenguas indígenas y ofrecer nuevos modos de explorarlas (https://bcn.gob.ar/lenguas-que-cuentan).
Lenguas que cuentan nació a mediados del año pasado, cuando desde la Biblioteca del Congreso de la Nación fueron invitados a trabajar de manera conjunta investigadoras del CONICET, artistas, educadores interculturales y representantes de comunidades indígenas. ¿El objetivo? Desarrollar un libro destinado a las infancias en cinco lenguas originarias: wichi, qom, mapuzugun, quichua y mbyá-guaraní.
“El gran desafío fue construir una selección de piezas de la tradición oral provenientes de distintas lenguas y culturas. Buscamos incluir textos de géneros variados: relatos breves, juegos, recetas, canciones de cuna, adivinanzas y poemas que funcionaran como múltiples puertas de acceso”, explica a Clarín Lucía Aguerre, coordinadora y editora del proyecto.
El libro, de cuidada edición, está dividido en cinco partes, una por cada lengua indígena que aborda. No solo presenta la traducción al español de todos los textos, sino que Noelia Enriz, Carolina Hecht, Virginia Unamuno, Andrea Pichilef, Silvia Sosa y Gabriela Amarilla, reconocidas investigadoras y especialistas en lenguas originarias, se encargan de brindarles un contexto sociolingüístico a través de breves y sencillas explicaciones.
Lenguas que cuentan fue ilustrado por Federico Posadas, quien además de otorgarle una continuidad estética a las cinco secciones, apuntó a darle identidad a cada una de ellas sin que dejaran de dialogar entre sí.
Una red
“Se armó una red en la que interactuaron representantes de lenguas y culturas diversas -explica Aguerre-. Por lo general, estos colectivos trabajan de manera aislada y este proyecto permitió que se conocieran entre sí. Nos reuníamos online por plataformas de videollamadas”.
La coordinadora se refiere a Camilo Ballena y Josefa Ballena, quienes integran la Asociación Wichi Lhomet, una editorial de El Sauzalito, en Chaco y al Equipo Wüñoletuaiñ taiñ kewünh, que estudia y difunde el mapuzugun, la lengua del pueblo mapuche. También participaron recopilando, escribiendo, adaptando y traduciendo las educadoras Carina Santa Villalba de Perutí, Misiones; Isabel Pereira de Presidencia Roque Sáenz Peña, Chaco; el músico qom Gustavo Maidana y la cantautora mapuche Anahi Mariluan.
Encuentro virtual de los investigadores del CONICET, artistas, educadores interculturales y representantes de comunidades indígenas que participaron del proyecto.Justamente, Mariluan es la autora de Wagülen, una canción cuya letra aparece publicada en el libro como un breve poema. Wagülen es una palabra del mapuzugun que significa “estrella” y en los versos se juega con la repetición de la palabra liwen, con la mención de los puntos cardinales y con la metáfora “río de estrellas”, en alusión a la Vía Láctea. “Es preciosa la imagen –señala Aguerre-. Pura poesía. Cada lengua manifiesta cosmovisiones complejas, diversas maneras de entender el mundo. Y las lenguas originarias plasman la conexión de esos pueblos con el entorno, la naturaleza, el ambiente”.
Cabe recordar que la Argentina es un país plurilingüe. El Centro Universitario de Idiomas (CUI) de la Facultad de Agronomía (UBA) relevó en un mapa interactivo 40 lenguas originarias, entre las cuales 13 cuentan con hablantes activos, 10 están en revitalización, 8 registran hablantes o personas que las comprenden y 9 no registran hablantes. “Es difícil el proceso de sostener una lengua cuya transmisión intergeneracional está en retroceso, me pregunto qué pasa con toda esa riqueza cultural cuando una lengua corre peligro”, comenta Aguerre.
De acuerdo al Censo 2022, en nuestro territorio 1.306.730 personas se reconocen indígenas o descendientes de pueblos indígenas (el 2,9% del total de la población). Y entre ellos, el 29,3% habla o entiende la lengua de su pueblo. Que estas formas de ver el mundo se vean prestigiadas a través de la difusión no es solamente importante para las chicas y los chicos indígenas. También es fundamental que los niños que tienen al español como primera lengua puedan conocerlas, para valorar la diversidad. Si bien la mitad de las personas indígenas vive en las provincias de Jujuy, Salta, Chubut, Formosa, Neuquén y Río Negro, un 4,5% está en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad de Buenos Aires. Por eso no sorprende encontrar en las escuelas de estas jurisdicciones niños cuya lengua familiar es el quichua, el wichi o el guaraní, lo que implica un desafío para sus docentes. En este sentido, la coordinadora adelanta que próximamente se pondrán a disposición fichas didácticas para facilitar el abordaje en el aula de los distintos materiales del proyecto.
El libro incluye un glosario ilustrado que prescinde de la traducción al español. Las lenguas originarias dialogan directamente entre sí sin jerarquías.Aguerre es doctora en Filosofía (UBA) y por su interés en la filosofía práctica, se dedica a desarrollar proyectos que entrelazan culturas, lenguajes y formas de ciudadanía. Trabaja como coordinadora en la Unidad de Investigación y Vinculación Científica de la Biblioteca del Congreso y destaca que desde esta institución pública se vienen apoyando “visiones y programas que sostienen y mantienen las lenguas indígenas. Poner en valor la diversidad lingüística es un modo de producir convivencia”. En este marco, la Biblioteca organizó en 2023 la muestra inmersiva Voces y sentidos en el Observatorio Unesco de Villa Ocampo, con audios de relatos orales, espacios de juego, obras de artistas plásticos y proyección de cortometrajes. El estudio de las lenguas originarias también fue una de las líneas de trabajo del Programa de Becas para Estancias de Investigación y Formación del que participaron 50 científicos de todo el país durante dos años.
Reconocimiento internacional
Tras evaluar más de 120 propuestas procedentes de 28 países, el jurado de la sexta edición del premio Crossmedia Projects destacó así el valor cultural y social de Lenguas que cuentan: “La decisión de convertir internet en un banco de memoria permanente devuelve la dignidad y el futuro a culturas destinadas al olvido, junto con su significativo valor lingüístico, un patrimonio sobre el cual construir una identidad profunda y compleja”. Resultó ganador en esta categoría un proyecto del Reino Unido y recibieron menciones especiales, además de Lenguas que cuentan, iniciativas de Francia y Corea del Sur.
En abril el proyecto fue distinguido en la Feria del Libro Infantil de Bolonia con una mención especial en la categoría CrossMedia Awards.El recorrido internacional del proyecto continúa. Lenguas que cuentan se postuló a una convocatoria de la Organización Internacional del Libro Juvenil (IBBY) y de la Unesco. De ser seleccionado, pasaría a formar parte de la Colección de libros notables, un catálogo internacional creado para preservar y promover la literatura infantil y juvenil en lenguas originarias, que será presentado el 6 de agosto en el 40.° Congreso Mundidal de IBBY en Ottawa, Canadá.
Más allá del reconocimiento en el exterior y el trabajo académico, el impacto del proyecto puede medirse en la distancia que hay entre un aula de Santiago del Estero y un hogar en Buenos Aires. Una distancia que se acorta cuando la nena que habla de las mariposas en quichua, en su propia lengua, sabe que del otro lado del libro o de la pantalla hay otra chica como ella que la escucha.
El libro Lenguas que cuentan, al igual que el resto de las publicaciones de la BCN, puede comprarse en la Sala Pública de Lectura (Hipólito Yrigoyen 1750, CABA) y también se descarga de forma completa y gratuita.









