La CIDH abre una grieta en las cárceles de Bukele con una visita a la presa política Ruth López

La CIDH abre una grieta en las cárceles de Bukele con una visita a la presa política Ruth López


Claudia López, hermana de Ruth López —la reconocida activista y presa política encarcelada desde hace más de 440 días en El Salvador—, pudo verla en la cárcel gracias a las exigencias de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) al Gobierno de Nayib Bukele. “Ha bajado de peso, diez kilos, y es probable que siga bajando”, dice Claudia López, quien narra el encuentro de 30 minutos con su hermana. “La alimentación y todo lo que está pasando a su alrededor la han afectado. Pero una de las cosas que más me impactó al verla es su estado anímico: ella no ha perdido la fuerza ni la fe. Sigue siendo fuerte a pesar de todo”, afirma diez días después del encuentro.

En un país donde las cárceles son un agujero negro y donde nadie sabe nada acerca de casi 100.000 salvadoreños encarcelados, la visita a la penitenciaría ha tenido una gran relevancia en El Salvador, una nación sumida en un estado de excepción permanente por órdenes de Bukele. Ruth López permanece en prisión desde el 18 de junio de 2025, cuando un grupo de policías la sacó de su casa cerca de la medianoche con engaños, diciéndole que su vehículo se había visto involucrado en un accidente de tránsito. Las autoridades la acusaron inicialmente por el delito de peculado, pero posteriormente cambiaron la imputación a enriquecimiento ilícito en un cuestionado proceso en el que, además, está procesado un viejo rival político de Bukele, Norman Quijano.

López, además de abogada, es una destacada activista y defensora de derechos humanos en El Salvador que en los últimos años dirigió al menos 50 investigaciones y posteriores denuncias ante diferentes instancias por presunta corrupción en el Gobierno de Bukele, que van desde compras irregulares hasta espionaje contra periodistas y defensores de derechos.

Durante el proceso en su contra, que ya lleva más de un año, Cristosal, la organización de derechos humanos de la que es directiva, ha denunciado una serie de irregularidades, como el uso de plazos procesales del régimen de excepción (una medida exclusiva para el combate a las pandillas) hasta su posible desaparición forzada de forma temporal.

En septiembre del año pasado, tres meses después de la captura de López, la CIDH advirtió sobre una posible desaparición forzada al mantenerla incomunicada de sus abogados y familia, y señaló que su vida se encontraba en peligro, ya que el Gobierno no podía garantizarle los cuidados médicos que necesitaba. En diciembre, un periódico local publicó que la activista había sido trasladada de emergencia a un hospital por un tumor en su seno derecho, por lo que la familia reforzó su lucha para poder verla.

Después de un año sin contacto con ella, Claudia López pudo encontrarse con su hermana el pasado 30 de junio durante un tiempo de aproximadamente 30 minutos. “Para entrar hay que pasar un control muy estricto. No se permite ingresar nada, ni un papel, ni un lapicero. Le hacen a uno un registro bien minucioso”, narra su hermana. “Me hicieron pasar a una especie de oficina con un salón a un lado. Había varios escritorios y pasaba gente todo el tiempo, además del personal de seguridad que nunca nos dejó solas. Nunca tuvimos ni un segundo de privacidad”, dijo.

Durante la conversación, Claudia cuenta que habló de varios temas con Ruth. “Primero le hice saber todo el apoyo que tiene aquí fuera. Ella no logra dimensionar el nivel de apoyo internacional que tiene”, recuerda. “Yo le dije que la gente sabe que es inocente y ella me dijo que esa es una de las cosas que más piensa. Me dijo que su fortaleza es saber que hizo lo correcto y que por eso nunca iba a dejar de luchar”, cuenta.

Claudia López asegura que su hermana le dijo que se mantiene fuerte apoyada en la religión. Ruth es católica. “Me dijo que justo al día siguiente empezaba un ayuno largo y que hacía un tiempo le habían permitido ir a misa. También me dijo que había pedido permiso para ir otra vez, pero ya no la habían dejado, por lo que le están negando su derecho al culto también”, dice su hermana.

Muertes en prisión

Las cárceles de Bukele son un agujero negro. Aunque cientos de youtubers y periodistas internacionales han entrado al CECOT, su más popular prisión, de los otros centros penales donde decenas de miles de salvadoreños sin tatuajes permanecen encarcelados pocas veces se sabe algo. En esas otras cárceles, organizaciones como Cristosal han documentado torturas sistemáticas y otras, como Socorro Jurídico Humanitario, han documentado más de 500 muertes por torturas o falta de atención médica.

Investigaciones periodísticas han señalado que en esas otras prisiones existe un sistema de corrupción en el que las autoridades penitenciarias cobran decenas de miles de dólares a los reos por salir a un hospital o ver a sus familias. Aunque en el caso de Ruth, su contacto fue concedido por gestiones de la CIDH.

“Me dijo que no nos preocupáramos por ella. Que más bien ella estaba preocupada por su familia. Preocupada por sus hijos. Me dijo: ‘cuiden a mis hijos, díganles que los amo mucho y que volveré a estar con ellos”, recuerda Claudia. “Ruth también pidió que se agradeciera, que diera las gracias a todas las organizaciones, periodistas y personas que han mostrado solidaridad con el caso. Pidió que se contara lo que le está pasando. Le pregunté sobre el tema de la biopsia (que podía significar un cáncer de mama), un tema privado, y me dijo que lo más importante es que se supiera la verdad”, señaló López.

Salud delicada

De acuerdo con Claudia López, la familia sabía desde antes de su captura que Ruth tenía varios problemas de salud, entre ellos la presencia de al menos una protuberancia en su seno derecho. “Eso se lo informamos al tribunal después de su detención”, dice.

En marzo de este año, la familia de Ruth supo que la habían llevado nuevamente al hospital y la habían operado por un nódulo de 1,5 centímetros. “De esa operación no obtuvimos ningún resultado. Pero en mayo de este año le hicieron otra biopsia de la cual aún no tenemos resultados”, dice Claudia, quien además es médica.

El caso de Ruth se encuentra bajo reserva total, por lo que ni siquiera su familia puede tener acceso a los exámenes médicos que ha autorizado el tribunal. “Por eso hicimos solicitudes tanto al hospital donde estuvo ingresada como al centro penal donde está recluida, y en ambos casos nos las han negado. En el hospital nos dijeron que no son ellos quienes pueden resolver entregarnos la información, sino el Ministerio de Salud; y en el penal nos dijeron que solo ella es quien puede pedir la información justamente porque no ha sido condenada y mantiene sus derechos, pero al mismo tiempo ella no puede ir a pedirla porque está presa”, explicó.

La hermana de López aseguró que también le preocupan los niveles de triglicéridos de su familiar. “El valor base es 150 y ella tiene más de 600; eso nos tiene bastante preocupados”, dijo.

Tanto Ruth López como su familia han exigido un juicio público y han declarado su captura como un asunto político. En El Salvador, según Cristosal, hay al menos 86 presos políticos bajo el gobierno de Bukele. Mientras tanto, el mandatario ha hecho caso omiso a las críticas en su contra y, por su parte, ha atacado a los organismos de derechos humanos y periodistas que señalan violaciones durante su gestión. Bukele oficializó este lunes su candidatura por un tercer periodo con el que, de ganarlo, aseguraría 14 años en el poder.