Murió Luis Goytisolo, una de las grandes voces de la literatura española contemporánea

Murió Luis Goytisolo, una de las grandes voces de la literatura española contemporánea


De no haberse dedicado a la literatura, dijo alguna vez, le habría gustado ser marino, “como Conrad”, agregó. Pero las palabras se le cruzaron temprano en la vida y el español Luis Goytisolo (Barcelona, 1935 – Vimbodí, 2026) las honró desde una obra notable y una existencia rica que terminó hoy con su muerte, a los 91 años.

Novelista, ensayista y miembro de la Real Academia Española, el autor de Las afueras y Estatua con palomas es considerado una de las voces más exigentes y singulares de la narrativa contemporánea.

Había nacido en Barcelona en 1935 en el seno de una familia de empresarios de origen vasco marcada por la cultura y por la tragedia. Era el hermano menor de otros dos escritores: Juan Goytisolo y José Agustín Goytisolo, y también de un pequeño de nombre Antonio, que moriría muy joven a manos de la meningitis, siendo apenas un niño. Todos perdieron a su madre, que falleció durante un bombardeo en la Guerra Civil española.

“Yo siempre había tenido la idea –contó al diario La Vanguardia en 2015– de que la muerte de mi madre no me había afectado, porque no la había ni conocido, ella murió en 1938, el día en que yo cumplía tres años, por la onda expansiva de la llamada bomba del Coliseum. Pues me di cuenta de que en esa primera novela mía, el protagonista del capítulo IV se llama Julio –como mi madre, Julia– y que muere en un bombardeo, como la esposa del protagonista del capítulo VI. A partir de ahí, releí toda mi obra de cabo a rabo y encontré muchas más cosas”.

Una experiencia decisiva

Como sus hermanos, comenzó a estudiar Derecho, pero pronto dejó la universidad para volcarse tanto a la escritura como al compromiso político. Su militancia antifranquista lo llevó a integrarse al Partido Comunista y a pasar varios meses en la cárcel de Carabanchel, una experiencia decisiva para su vida y también para su literatura.

Su irrupción en el panorama literario se produjo muy temprano. En 1958 obtuvo el Premio Biblioteca Breve con Las afueras, obra que reveló a un narrador atento a las transformaciones sociales y urbanas de la España de posguerra.

“Me resolvió la vida”, admitió en 2018 al diario El País sobre aquel galardón, que venía de ser recuperado por Jorge Herralde para su editorial Anagrama. En 1958, lo habían recompensado con 100.000 pesetas (podrían equivaler a unos 30 mil euros del presente en lo que refiere a su poder de compra) que le permitieron dejar de una vez y para siempre los aburridos códigos del Derecho y lanzarse a la literatura.

A ese primer libro le siguieron otras novelas, hasta que lo encerraron en Carabanchel durante cuatro meses en 1963. Dicen que fue en ese encierro gris y pesadillesco que, además de contagiarse de tuberculosis, nacieron las primeras imágenes que darían forma a su obra Antagonía, una apuesta muchas veces calificada de “monumental” que recorre en cuatro libros desde la Guerra Civil hasta el ocaso del franquismo.

Integrada por Recuento, Los verdes de mayo hasta el mar, La cólera de Aquiles y Teoría del conocimiento, Antagonía se consolidó como una de las grandes empresas narrativas de la literatura en español del siglo XX. Para él, siempre fue un único libro.

“Es una única novela –admitió en diálogo con el periodista Xavi Ayén de La Vanguardia–. Me tomó seis años acabar la primera parte, y al tiempo iba trabajando en las otras tres, que publiqué en los siete años siguientes. Fue todo cosa del editor de Seix Barral, Antoni Comas, que decía que era muy difícil vender cuatro partes de una misma novela”.

Admirada por escritores y críticos de distintas generaciones, Antagonía fue leída como un intento de renovar radicalmente la novela sin perder de vista el trasfondo histórico y moral de una sociedad atravesada por la Guerra Civil y el franquismo.

El escritor barcelonés Luis Goytisolo, ganador del 41 premio Anagrama de ensayo en 2013. EFE/Toni Albir

Décadas después, su publicación en un solo volumen reafirmó el lugar central que ocupa dentro del canon contemporáneo. Aquella serie de libros estaba dedicada a su primera esposa, María Antonia Gil Moreno de Mora, madre de sus hijos Gonzalo y Fermín, y que falleció en Barcelona en 1993 a causa de un cáncer de pulmón.

Si no lo habían detenido ni las pesetas del Premio Biblioteca Breve ni tampoco el tiempo encerrado, no lo harían tampoco las fórmulas que le habían ganado el favor de la crítica y los lectores. Goytisolo continuó ampliando su universo creativo y experimentando.

Premios y libros

Con Estela del fuego que se aleja recibió el Premio de la Crítica y con Estatua con palomas, el Premio Nacional de Narrativa. Ganaría además el Premio Ciudad de Barcelona por la novela Los verdes de mayo hasta el mar, el Anagrama de Ensayo por Naturaleza de la novela, el Premio Nacional de las Letras Españolas y el Premio Carlos Fuentes.

El escritor barcelonés Luis Goytisolo, ganador del 41 premio Anagrama de ensayo en 2013. EFE/Toni Albir

Pero, siendo un enorme escritor, fue mucho más que un escritor. Se desempeñó como periodista y crítico, dirigió la revista Letra Internacional y desarrolló una intensa labor en el ámbito audiovisual con las series documentales Índico y Mediterráneo, emitidas por Televisión Española.

En 1994 fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón C y, al ingresar al año siguiente, defendió en su discurso la autonomía de la palabra literaria frente al creciente predominio de la imagen en la cultura contemporánea.

Y siempre siguió escribiendo. Entre sus novelas, se encuentran Devoraciones (1976), Investigaciones y conjeturas de Claudio Mendoza (1985), Estatua con palomas (1992), Escalera hacia el cielo (1999), Oído atento a los pájaros (2006) y Chispas (2019), entre otras; y ensayos que se encuentran reunidos en el volumen El porvenir de la palabra, de 2002 , a los que luego se sumaron Naturaleza de la novela (2013) y El sueño de San Luis (2015).

En 2015, le dijo a Xavi Ayén, de La Vanguardia, que la militancia que lo había llevado a la cárcel había sido relativa: “Tampoco fue muy real, porque estuvimos en el PSUC por antifranquistas, no éramos marxistas-leninistas, pero es que los comunistas eran los únicos que hacían algo”.

El escritor barcelonés Luis Goytisolo, ganador del 41 premio Anagrama de ensayo en 2013. EFE/Toni Albir

Y que lo que veía en aquel momento era distinto: “Marx no tiene ninguna vigencia, porque su mundo ha desaparecido. Los problemas de hoy son económicos: gente que se forra a lo loco a costa de todos los demás, sin que tengan una idea de que se están llevando a la población mundial por delante. Oficios como el suyo, el de periodista, el de fotógrafo, el de escritor, el de documentalista, ya se han ido a la porra. Como los arquitectos… Han destruido la riqueza”. Tenía 80 años y la lucidez de siempre.