¿Hasta dónde se puede sobrevivir en un Mundial al borde del barranco? De momento, Argentina sigue a lo suyo. Otro partido con un fútbol en los huesos, otra jornada agónica y otra bala esquivada. Y así ha alcanzado las semifinales, descamisada por otro desenlace al límite y castrada en el juego. Esta vez no le salvó Leo Messi, como siempre, sino un golazo rotundo de Julián Alvarez en el minuto 112. Su disparo combado al palo largo sacó a su selección de otro oscuro túnel donde se había metido. Solo con este sofoco pudo rendir al borde de los penaltis a una estimable Suiza que disputó 50 minutos con un jugador menos por la expulsión de Breel Embolo.
Argentina, semifinalista de angustia en angustia: hasta la prórroga no puede con una Suiza en inferioridad









