El devastador despliegue de Jannik Sinner congela el calor bochornoso de Londres. Es la fría ley del número uno, de nuevo finalista y redimido: cayó en Australia, pero se agiganta esta vez. Implacable. Imparable: triple 6-4, en 2h 20m. Pudo con él Novak Djokovic en enero, quizá un accidente, la grandiosidad perenne del serbio, pero no así en este capítulo rectilíneo, esclarecedor y sin emoción alguna que se resuelve como pretendía el italiano. Cloroformo puro. Ni giro ni enredo alguno. A su manera, bajo su dictado. El público inglés se queda con las ganas. Prometía el cartel, el momento, el y si…. ¿Suspense? Para qué. El pelirrojo, absoluto controlador, se abre paso de nuevo hacia la final, la primera de un major esta temporada, y frustra el enésimo intento del balcánico. Este agacha la cabeza.
“SOLO YO SÉ LO QUE PASO POR DENTRO”
La estadística definitiva subrayó la superioridad manifiesta de Sinner, que manejó las rentas a su antojo y tan solo ofreció una opción de break a Djokovic; él, por el contrario, dispuso de hasta 13, de las que convirtió tres. Engañoso el marcador: la diferencia fue muy ostensible. Una tarde en una sola dirección.
El italiano descerrajó 40 tiros ganadores, por los 26 del serbio, y volvió a ser resolutivo con el saque, requisito imprescindible en un terreno que obliga a ello. Dobló la cifra de aces (16-8), cedió tan solo seis puntos con los primeros (88%) y abrasó a Nole al resto de los segundos (34%).
No cometió una sola doble falta y validó 17 de las 20 subidas a la red. Se quedó en tan solo 15 errores no forzados. “No he podido hacer mucho más…”, reconoció el de Belgrado; “él ha estado un nivel o más por encima de mí, mientras que yo no he estado lo suficientemente concentrado, ni reactivo, ni equilibrado. Eso es todo. Hay que aceptarlo”.
Djokovic hizo hincapié en la mejora de Sinner con el saque —“es muy difícil de leer”— e insistió en que el desenlace no respondió tanto a deméritos propios, como al magnífico rendimiento del número uno: “No creo que yo haya cometido demasiados errores [23]. He sido muy sólido. No estoy enfadado conmigo mismo”.
Reiteró su deseo de regresar el próximo año y en términos generales, valoró este último recorrido en Londres. También apreció su respuesta física. Y recalcó: “Solo yo sé lo que paso por dentro y lo que cuesta poder seguir jugando a este nivel”.
Significativo lo sucedido, puesto que a Djokovic tan solo se le había negado dos veces la rotura en duelos correspondientes a los grandes escenarios: una de ellas ante Lleyton Hewitt (en el US Open de 2006, cero de cinco), y otra precisamente contra Sinner (Australia 2024, sin opción).
El ganador, por su parte, admitió que el servicio le había ayudado “mucho” y confía en volver a exhibir su “mejor versión” el domingo. “Ganar Roland Garros le ha dado mucha confianza a Zverev. Habrá menos intercambios que las otras veces, menos ritmo. Él es un gran sacador”, resolvió.









