El hombre de 76 años había apagado el televisor cuando terminó el primer tiempo y los nervios le aconsejaron que mejor escuchara por la radio si Argentina lograba remontar el partido contra Egipto por los octavos de final del Mundial. Sintonizó una transmisión, se recostó en la cama y, mientras atendía al relato, aparecieron tres hombres dentro de su casa para dejarlo sin poder disfrutar lo que iba a terminar siendo la gesta de Messi y los suyos en Atlanta.
Todo ocurrió en la casa de Héctor, ubicada en la calle Gallo al 1500, entre La Piedad y Santos Dumont, en Ituzaingó. Hasta ahí llegaron tres hombres. Bajaron de una camioneta Jeep negra que estacionaron a pocos metros y a plena luz del día saltaron la reja del frente de la vivienda. En cuestión de segundos ya estaban frente a frente con el jubilado.
“Fui sorprendido. Estaba escuchando el partido, porque ya lo había dejado de ver porque estaba nervioso. Me fui a la cama, me tiré, y ahí me agarraron. Uno se quedó conmigo y los otros dos empezaron a revolver todo, a tirar todo. ‘¿Dónde están los dólares, dónde están los dólares?’, me decían”, contó Héctor este viernes en TN.
“Me golpearon con el revólver. Se me sentaron en el pecho directamente. No me dejaban ni respirar. Me pegaron culatazos, me golpearon en las costillas. Me ataron con un cinto y con el cable de la estufa”, relató sobre cómo lo trataron durante el robo.
Héctor dijo que le sacaron el celular, dólares y el resto del dinero que tenía en su casa. Y está convencido de que no fue un robo al voleo, que alguien sabía que había cobrado un juicio hace poco y lo “vendió”.
“Para mí, me entregaron. El único que sabía de esto era el abogado y el hombre que hizo el pago”, dijo Héctor, que añadió que los ladrones estaban tan seguros de que el dinero estaba en la casa que hasta rompieron parte del techo en busca de los billetes.
Luego de que finalmente encontraron lo que buscaban, los ladrones escaparon con los dólares y dejaron al jubilado golpeado y tirado en su cama.
Cuando pudo soltarse de las ataduras, Héctor camino hasta la casa de su hijo Jorge. “Por suerte pudo llegar a casa porque le habían sacado el teléfono. Llegó todo ensangrentado por los golpes, fue un shock para nosotros”, contó el hijo de la víctima.
La causa fue caratulada como robo agravado por el uso de arma de fuego y quedó a cargo de la Fiscalía N° 1 Descentralizada de Ituzaingó.









