En el barrio Magnolia Park de Houston, Jorge Luis González se despertó pasadas las 6.30 de la mañana con el ladrido de su perro, su mejor alarma de seguridad. Cuando salió al patio delantero de su casa, vio la calle Canal tomada por policías de distintos cuerpos. Pablo Díaz despertó unos minutos después, a las 6.39. El monitor electrónico de libertad condicional que lleva fijo en su tobillo se estaba descargando. Se levantó a enchufarlo y escuchó que algo pasaba en su calle, la misma en la que vive González: se encontró con un imponente operativo policial y vio a varios hombres en el suelo, restringidos, boca abajo. Uno de ellos gritaba: “¡Me están matando!”. Era Lorenzo Salgado Araujo, el mexicano que falleció este martes por los disparos de agentes migratorios.
“¡Me están matando!”: el grito de un inmigrante mexicano baleado por el ICE que conmocionó a una comunidad de Houston








