jugó el partido más largo de su vida en Wimbledon y pasó a semis

jugó el partido más largo de su vida en Wimbledon y pasó a semis

La Selección Argentina ya perdía 1-0 contra Egipto por los octavos de final del Mundial, en Atlanta, cuando Novak Djokovic, a más de 6.000 kilómetros, en Londres, salió al mítico court central de Wimbledon para enfrentar a Félix Auger-Aliassime por los cuartos de final del Grand Slam británico. El equipo de Scaloni sufrió un gol que fue anulado, luego otro que valió y consiguió una épica remontada gracias a los tantos de Cuti Romero, Lionel Messi y Enzo Fernández, sufrimiento y llanto de por medio. Llegó el tiempo de los festejos de los jugadores, primero con el público y luego con sus familiares dentro del estadio, de donde no se querían ir, mientras Djokovic seguía batallando sobre el césped londinense. Empezó el partido de Colombia con Suiza y recién cuando se cumplieron los 90 minutos, previo al alargue, el mejor tenista de todos los tiempos celebró la victoria más larga de su carrera en el All England por 7-6 (12-10), 3-6, 6-3, 6-7 (4-7) y 7-6 (10-4).

El reloj se frenó en las cinco horas y 15 minutos de juego, exactamente el mismo tiempo que había estado en cancha frente al gran rival de su carrera, Rafael Nadal, en una de las semifinales del 2018. Un detalle no menor: pasaron ocho años de aquel día y su rival de este martes, a diferencia del español, es 14 años menor. Con 39 pirulos, como Messi, Djokovic sigue brillando al más alto nivel y tendrá una prueba de máxima exigencia cuando enfrente en semis, una final anticipada, al número uno del mundo Jannik Sinner, quien venció por 7-5, 7-6 (7-4) y 6-3 en 2h35m al alemán Jan-Lennard Struff.

Claro que la diferencia en el desgaste que produjo un partido y el otro, sumado a la juventud del italiano, será un elemento a tener en cuenta de cara al próximo partido, al margen de que tendrán ambos dos días de descanso. Pero ese será un problema a partir del miércoles. Por el momento, Djokovic disfruta de una nueva épica victoria en un Grand Slam. No tendrá muchas más de estas.

“Estos son los momentos por los que sigo jugando al tenis, sin dudas”, dijo en primera instancia, visiblemente emocionado, en la entrevista posterior al partido. “Les dije a los niños (sus hijos) que se vayan a dormir después del cuarto set, pero no quisieron escuchar y estoy muy contento de que se hayan quedado porque fue uno de los mejores partidos que jugué en esta cancha”, bromeó después.

Cinco horas y cuarto, cinco sets, treinta aces del canadiense y la amenaza permanente de suspensión por el toque de queda de las 23 horas que rige en Wimbledon. Todo eso necesitó Novak Djokovic para doblegar a Felix Auger-Aliassime, tercer favorito del torneo, en el partido más largo y más intenso de la novena jornada del All England Club. Una batalla épica, una oda al tenis, que agrandó todavía más la leyenda del serbio.

La victoria lo instala en las semifinales, pero también amplía una colección de récords que ya no tiene parangón en la historia del tenis. Es la decimoquinta semifinal de Djokovic en Wimbledon, la octava consecutiva y la número 55 en Grand Slam. Fue además su partido número 50 a cinco sets en torneos grandes, más que cualquier otro jugador en la Era Abierta, y su victoria 107 en el All England Club. Nole sigue escribiendo su propia enciclopedia, capítulo a capítulo, partido a partido.

Aliassime no fue un rival decorativo. El canadiense jugó sin intimidarse por el peso de la leyenda serbia y creyó en el triunfo de principio a fin. Ganó el segundo set con claridad, reaccionó cuando Djokovic se puso 2-0 en el cuarto y forzó el quinto con una solidez que no siempre mostró en su carrera. Tuvo incluso dos puntos de set en la primera manga antes de que el serbio se la arrebatara en el tie break. El mundo vio a un Auger-Aliassime que ya no es el tenista frágil que termina por claudicar.

A partir del tercer set, el techo del estadio se cerró por la lluvia y el fantasma de la suspensión empezó a sobrevolar la cancha central. En Wimbledon no hay tenis después de las 23 y el reloj corría. Sobraron apenas diez minutos para terminar el partido, el tiempo justo para disputar el súper tiebreak del quinto set, donde Djokovic estuvo más fino y cerró el partido con la autoridad de quien ya vivió todo esto muchas veces y sabe exactamente cómo terminarlo.

Le espera ahora Sinner, número uno del mundo y dominador del circuito en una temporada en la que Carlos Alcaraz brilló por su ausencia. No será la primera vez que se cruzan en una instancia decisiva: Djokovic ya le ganó al italiano en las semifinales del Abierto de Australia. El viernes, en el templo del tenis sobre césped, el serbio que se resiste a claudicar volverá a intentarlo.