Todos lloramos los Leo. Con Messi y con Scaloni. “Este equipo no te va a dejar tirado”, nos el director técnico, ese que no se saca la ropa de jugador desde que nació. Y cuando todos los periodistas estábamos explicando por qué la Selección Argentina había sido eliminada por la sorprendente Egipto, que metió dos corridas espectaculares y en tres tiros al arco hizo dos goles, la Scaloneta tenía más. Y ese más eran tres goles en un ratito, los que no había podido hacer en los casi 80 minutos anteriores.
Si el partido con Cabo Verde costó 120 minutos para pasar de ronda, si en Qatar el partido con Países Bajos fue un infierno y la final con Francia fue para el infarto, cómo explicar las sensaciones de un hinchún que da la vida por estos colores en un partido como el que la Argentina selló su pase a cuartos de final ante la sorprendente Egipto, que venía invicta.
Argentina arrancó acumulando pases, lo que mejor hace, pero sin lograr profundidad. La primera fue a los 9, pero De Paul había arrancado en off side. Igual, Enzo la había tirado afuera desde el área chica. Egipto también intentó controlar la pelota, y tuvo un tiro libre sin mayores consecuencias en los primeros 10 minutos de juego. Partido parejo, hasta que el frío de un centro al medio del área Ibrahim puso el 1 a 0 de cabeza, ante una defensa que no reaccionó. Por primera vez en un mundial, la Selección Argentina de Lionel Scaloni arrancaba perdiendo un partido. Y lo cuesta arriba que se le iba a hacer todavía.
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El golpe anímico fue muy fuerte en el ánimo de los jugadores y Egipto empezó a perderle el respeto. Se le animó dos veces y convirtió una. Se adelantó en el campo, empezó a presionar más alto, pero el cambio de ritmo de la Scaloneta, con una linda corrida de Tagliafico, terminó en un penal, a los 19 minutos del primer tiempo. Y otra vez parecía que no era el día… Shobir se tiró a su izquierda y le lo desvió a Lionel Messi, que volvió a fallar de penal. Faltaba un montón, pero a la Argentina le costaba más que nunca ante una marca muy pegajosa de los egipcios. Al renovarse el partido después de la pausa publicitaria, lo tuvo Mac Allister de cabeza desde el borde del área chica, pero el arquero volvió a lucirse.
Argentina volvió del cooling break con otra convicción. Con más firmeza, pero urgido por el resultado, pierde la precisión que lo caracterizó durante todo el proceso de Scaloni. A los 30, Messi tuvo un tiro libre de 35 metros, algo lejos para probar al arco, pero fue palo y afuera.
A los 39 un jugadón colectivo, centro atrás de Tagliaficco y a Julián, que venía de frente, lo volvió a frenar el arquero tuvo su tercera tapada espectacular y desvió la pelota al córner.
En este primer tiempo Argentina acumuló más tristezas y errores que belleza y pases cortos. Egipto se puso en ventaja y cuidó su resultado, con un libreto absolutamente limitado, pero cumplido a la perfección. Y cuando Argentina logró superar la marcación egipcia, apareció el arquero para desviarle un penal a Messi (sumando en su récord negativo) y conjurar al menos dos mano a mano claves.
No había sorpresa, cambio de ritmo, espacios ni alegría en la Selección. No había disfrute de nadie, a pesar de lo que pregona Scaloni. La primera llegada argentina del segundo tiempo fue a los dos minutos, un lindo intercambio de pases, que terminó definiendo Rodrigo de Paul débil, previsible y a las manos del arquero.
A los 12 del segundo tiempo sonó la peor alarma. El reloj que lejos de correr, está competía en una maratón, era el principal enemigo de la Argentina no lograba empatar. Le pedíamos cambio de ritmo y quien lo supo hacer fue Egipto. Aceleró desde su campo cuando la Scaloneta se “regalaba” en ataque y vino el segundo gol, que anuló en VAR por un pisotón a Lisandro Martínez en el comienzo de la jugada. Pero la contra letal que había anulado el VAR se repitió a cinco minutos después. Egipto hacía historia y demolía en tres jugadas a la Argentina campeona del mundo. El sueño del bicampeonato de la mano de Scaloni se escurría como arena entre los dedos. Egipto, que venía invicta, daba un baldazo de agua fría al fútbol mundial. Algo que no estaba en los papeles de nadie y que, como Arabia en Qatar, tuvo su partido perfecto, con la diferencia insoportable, de que nos sellaban el pasaje de vuelta.
Con el 2 a 0, sólo quedaba saber cómo iba a terminar es infierno de octavos de final, en la que una Selección a priori, menor, que se clasificó al mundial para competir, le daba un golpe mortal a la selección Argentina y la dejaba afuera.
Había tiempo para una jugada en off side, para un mal remate de Lautaro Matrínez, pero no hubo espacios ni se iluminaba Messi para inventar una jugada importante en medio de la maraña defensiva de Egipto. Y si Messi no podía, mucho menos podían sus compañeros. Pero apareció el fuego sagrado de los muchachos de Scaloni. De ese DT que todavía parece jugador, que llora de emoción cada vez que le tocan la fibra de la selección. Y los jugadores, el equipo, el cuerpo técnico nos prometieron no dejarnos tirados en el país de las tristezas.
Faltando 12 minutos, un centro perfecto de Messi a la cabeza del Cuti Romero, volvió a meter a la Argentina en partido. Después se lo perdió Lautaro, tras una enorme corrida de Messi a los 37 terminó con un cabezazo desviado de Lautaro al lado del palo.
¿Eso era todo? Nah. Había más. Tomó confianza Messi con ese jugadón y en la siguiente jugada, donde todo era empuje y búsqueda, con Egipto poniendo dos pirámides en el área chica, apareció el espacio y Messi puso el 2 a 2, con un tiro que el arquero desvió y termina pegando en el travesaño antes de picar adentro. Dios mío, ¿cuántas veces vamos a decir que es jugador de puta madre?. Tenía algo más para darnos, en su noveno partido en mundiales convirtiendo (uno de los récords más descomunales que tiene). Y ser el más viejo en convertir en la Selección, y ser el goleador del mundial 2026 con 8 goles hasta el momento…
Y explosión final. La que hizo llorar a todos. A Leo Messi y a Leo Scaloni, al Ratón Ayala, al analista económico y al tacticista. Pelotazo largo para Lautaro que la corre igual, la logra controlar, tira el centro atrás y Enzo Fernández, con un cabezazo perfecto, de manual, con toda la técnica de los libros, pero con toda la sangre de potrero argentino pone el 3 a 2, de contrapolpe. Esperando el espacio que Egipto nunca dejó, pero la Argentina inventó. Heroico,e espectacular, descomunal. Si el Argentina Francia de Qatar 2022 fue el mejor partido del siglo XXI, este, quizá no desde la perfección pero sí desde la emoción, fue el mejor de todos los disputados hasta ahora en este Mundial 2026. La Argentina lo hizo otra vez, y está en Cuartos de Final. La próxima será el sábado 11 de julio a las 22 (hora argentina), con una banda de pibes que podrán jugar mejor o peor, podrán equivocar o podrán ser superados. Pero no te van a dejar tirados nunca.








