El fantasma de la intervención de Estados Unidos en México reemerge con el caso del ‘Mayo’ Zambada

El fantasma de la intervención de Estados Unidos en México reemerge con el caso del ‘Mayo’ Zambada


México afila de nuevo sus críticas contra Estados Unidos y su política securitaria en el exterior. Los últimos movimientos del Gobierno de Donald Trump han molestado al Ejecutivo de Claudia Sheinbaum, en concreto los de una de sus patas del law enforcement, el FBI, que hace unos días anunciaba a bombo y platillo la instalación, en un museo, de la avioneta que trasladó a aquel país al narcotraficante Ismael Mayo Zambada, hace algo más de dos años. La extravagancia museística ha alimentado la idea en México de que el FBI planeó y ejecutó el secuestro del Mayo y su traslado posterior al norte de la frontera. Sheinbaum ha anunciado la presentación de un informe sobre el tema esta semana.

La mandataria se ha referido al asunto este lunes en su conferencia de prensa matutina, la tercera vez que lo hace en pocos días, visiblemente molesta con el manejo de la relación bilateral por parte del vecino del norte. “La manera en que se hizo esta detención es muy importante sacarla a la luz. Es muy relevante para las autoridades actuales del Gobierno de Estados Unidos y las de entonces”, ha dicho la mandataria. Cuando se perpetró el secuestro del Mayo, que se enfrenta a cadena perpetua y ha pedido clemencia en sus condiciones de encarcelamiento al juez, Joe Biden estaba al frente del Ejecutivo. Con Trump o Biden, el Gobierno de EE UU ha negado siempre cualquier involucramiento en el secuestro.

El viernes, durante una gira de trabajo en Michoacán, la mandataria ya abordó el tema, tras el anuncio del FBI, el miércoles, de la cesión de la aeronave a la colección del museo en cuestión, aledaño al aeródromo donde llegó Zambada, en Nuevo México, a finales de julio de 2024. La salida del Mayo del tablero de juego criminal supuso el inicio de una guerra al interior del Cartel de Sinaloa, que sumió a esa región del noroeste del país en una espiral de violencia homicida salvaje, que a veces parece que remite y otras, en cambio, arrecia con furia.

Antes aún, Sheinbaum tocó el asunto por la publicación de las memorias del exembajador de EE UU en México, Ken Salazar, en el cargo cuando se perpetró el secuestro de Zambada. En el libro, Salazar señala que el antecesor de Sheinbaum en la presidencia, Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), líder histórico de su movimiento político, estaría preocupado por lo que el Mayo pudiera decir a las autoridades estadounidenses sobre su gobierno y los vínculos del narcotráfico con la política. “Si alguna preocupación tenía el presidente López Obrador, es más bien la participación de Estados Unidos en la captura del Mayo”, reviró Sheinbaum.

El rifirrafe a cuentas del escándalo Zambada integra la cadena de desencuentros entre los aparatos de seguridad de México y EE UU, cuyo eslabón más reciente −también el más importante− nace de otra crítica de Sheinbaum a la intervención estadounidense al sur de la frontera. En abril, la muerte de dos agentes de inteligencia estadounidense en Chihuahua, en un accidente, destapó su participación previa en la desarticulación de un laboratorio de drogas sintéticas en la sierra. Sheinbaum puso el grito en el cielo por lo que consideraba una intromisión inaceptable de EE UU en suelo nacional. Su partido, Morena, aprovechó para criticar al Gobierno local, del PAN, y exigir la renuncia de la gobernadora.

No queda claro si las críticas de Sheinbaum disgustaron poco o mucho al otro lado de la frontera. El hecho es que, semanas más tarde, el Departamento de Justicia publicó, en un movimiento extraño y poco habitual, una acusación por narcotráfico y otros delitos contra el gobernador en funciones de Sinaloa, Rubén Rocha, de Morena, y otros nueve políticos de la región, entre ellos un general, antiguo secretario de seguridad estatal, y un senador en funciones. El general, Gerardo Mérida, se entregó a las autoridades de EE UU días después. Rocha dejó temporalmente el cargo. La acusación alimentó las críticas de la oposición, que no se ha bajado de tildar al gabinete de Sheinbaum y a Morena de narcogobierno.

Tuvieran que ver o no ambos asuntos, el hecho es que la relación binacional, fluida y productiva en los primeros meses de Trump de vuelta en la Casa Blanca, se ha enfriado. Sheinbaum ha sugerido este lunes incluso que la política de acuerdos y negociación con criminales del Departamento de Justicia del país vecino equivale, en la práctica, a la protección de grupos del crimen. “Es muy importante decirlo, la protección que se le ha dado a un grupo en Estados Unidos”, ha dicho la mandataria. “Porque ellos los nombraron organizaciones terroristas, pero al mismo tiempo le están dando protección”, ha añadido.

La publicación estos últimos días de un reportaje en el portal Pie de Nota, que asegura que el FBI participó en la organización del secuestro de Zambada, junto a otras agencias del law enforcement estadounidense, ha alimentado las críticas de Sheinbaum. De confirmarse, el caso recordaría necesariamente al del doctor Humberto Álvarez Machain, secuestrado en México en 1990 por órdenes del Gobierno vecino y llevado al otro lado de la frontera. La agencia antidrogas estadounidense, DEA, le acusaba de haber mantenido con vida a uno de sus agentes, Enrique Camarena, torturado y asesinado por criminales en México, cinco años antes.