así atacan las tarántulas, las nuevas viudas negras

así atacan las tarántulas, las nuevas viudas negras


Un sueño: viajar a Europa con amigas”, decía el perfil de aplicaciones. Tinder, Instagram y Bumble fueron las elegidas para esta modalidad delictiva que empezó a extenderse: no son viudas negras ni ladrones comunes, las llaman “tarántulas”.

En las últimas semanas, una organización fue desbaratada por la Unidad Fiscal Especializada en Investigación Criminal Compleja (Ufecri) y la Dirección General de Estadística Criminal y Mapa del Delito de la Policía de la Ciudad. Pero aseguran que hay otras que replican esta curiosa modalidad.

F. pensó que era su noche de suerte. Chateó con “Brenda” por Instagram y la conversación fluida fue subiendo de tono. Pelo largo y oscuro, sonrisa encantadora y una bio prometedora.

La cita para conocerse se pautó para las 23 en avenida Coronel Roca al 3500, en Villa Soldati. F. fue sin sospechar, no sabía que sería una víctima más.

Los denunciantes -que al momento serían seis- coincidieron en lo mismo: todos manejaron hasta un estacionamiento en algún lugar del perímetro comprendido entre Lacarra, Mariano Acosta, Roca y Triana, en Villa Soldati.

Les generó desconfianza el lugar, pero se comunicaron con “Brenda”, que les dio indicaciones y les devolvió la seguridad. A algunos los fue a buscar ella a otros “Zoe” o “Pía”, que decían ser amigas o primas de “Brenda”.

Una de las sospechosas que cayó presa.

Las tarántulas son cazadoras “de emboscada”: esperan quietas dentro o cerca de su madriguera hasta que la presa se acerca y la atacan. Así eran los robos de esta organización

Las detenidas son tres adolescentes reclutadas por dos hermanos adultos y que funcionaban como la carnada para los robos cometidos en Villa Soldati.

Algo parecido les pasó a por lo menos seis víctimas que fueron asaltadas entre enero y abril de 2026. Lo que parecía un encuentro sexual, una cita o una noche de suerte, terminaba en un robo sin que siquiera tuvieran tiempo de dudar.

La conversación empezaba en aplicaciones de citas y pasaba rápidamente a Instagram, donde una joven con el pseudónimo “Brenda Agustina” chateaba de manera sugerente y hasta planteaba la idea de hacer tríos sexuales.

La mayoría de las víctimas fueron jóvenes que llegaron a bajar del auto por la indicación de “Brenda” o porque otra de chica los pasaba a buscar.

Las adolescentes eran reclutadas por dos hermanos adultos.

Algunos llegaron apenas a la puerta del ascensor, otros al cuarto piso y algunos al 11. Pero ninguno alcanzó a salir: los testimonios fueron coincidentes, de la nada aparecieron dos hombres “enormes” de más de “dos metros”, los amenazaron con armas y les sacaron todo.

La Procuración General de la Nación le encomendó al fiscal José María Campagnoli el esclarecimiento de delitos vinculados a personas no identificadas.

Así, la Ufecri, junto con la Dirección General de Estadística Criminal y Mapa del Delito del Ministerio de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, lograron identificar y desarticular a una de las bandas que operaba en la zona. No creen que sea la única.

N. llegó el 10 de abril a la 00.40 y se encontró con la prima de “Brenda” en la cancha de básquet. Llegaron hasta el ascensor y, cuando la puerta se abrió en el cuarto piso, salieron cinco hombres con armas que lo amenazaron. Le sacaron la billetera, el celular y realizaron varias transferencias de dinero a nombre de dos personas.

"Brenda" era el nombre utilizado en las aplicaciones de citas para captar a las víctimas.

Cuando lograron sacar todo el dinero de las cuentas, sacaron préstamos y transfirieron plata desde las tarjetas de crédito: el fraude fue por un millón y medio de pesos.

A otras de las víctimas les sacaron las llaves del auto y, cuando pudieron regresar al estacionamiento, los vehículos no estaban por lo que -sin dinero ni teléfono- pidieron ayuda en una remisería del barrio.

En otro hecho, del 7 de marzo, a un joven lo sorprendieron en el tercer piso -también cinco personas- le ordenaron que desbloqueara su celular. El ladrón entró a su cuenta de Instagram y borró la conversación con “Brenda”, después se hizo ocho transferencias.

En este caso la víctima no fue sola, sino con un amigo, al que también le robaron, con un crédito de 5 millones de pesos.

Si se suma el botín de los seis hechos adjudicados a esta banda, se llevaron casi 14 millones de pesos en tres meses.

La investigación para desarticular a esta organización comenzó tras la denuncia de una víctima captada por Instagram, lo que llevó a las autoridades a solicitar un relevamiento de hechos similares ocurridos en el complejo de Villa Soldati

El primer avance concreto surgió del rastreo financiero: al analizar los comprobantes de las transferencias bancarias que los delincuentes obligaban a realizar a las víctimas mediante aplicaciones como Mercado Pago y Personal Pay, se logró identificar a los titulares de las cuentas que recibían el dinero, entre ellos Juan Ignacio Romero López, Aracelly Arami Martínez Cabana y Omar Nodelino Correa.

La investigación

Los investigadores apuntaron contra la huella digital de la organización: Meta les proporcionó la información sobre las líneas de teléfono que usaron para crear los perfiles y lograron identificar los nombres reales.

Con las fotos del Registro Nacional de las Personas (ReNaPer), fueron reconocidos por las víctimas y así descubrieron que tenían antecedentes por hechos similares.

El trabajo es minucioso, pero es la forma de lograr penas más amplias en hechos que suelen tener condenas de prisión en suspenso.

Los investigadores determinaron que había vínculos en redes sociales o con los domicilios de las personas identificadas. Así pudieron diferenciar entre quienes cometieron los delitos y quienes contribuyeron con los engaños digitales.

La investigación estuvo a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Investigación Criminal Compleja, a través de su Secretaría de Investigaciones Penales (SIPe). Intervinieron las Fiscalías Nacionales en lo Criminal y Correccional N° 11, 37, 39, 53 y 56 que recibieron las denuncias pero finalmente, como las adolescentes eran menores de 18 años, la causa terminó en Fiscalía Nacional de Menores N° 3 y el Tribunal Oral de Menores N° 3.

Hay al menos otras cuatro personas involucradas e identificadas que serían destinatarios de las transferencias. Tampoco han dado con los otros tres hombres que amenazaban a las víctimas durante la emboscada.

Además, según confiaron a Clarín, habría otras organizaciones que replican la modalidad también en Villa Soldati, donde se registraron denuncias con otros implicados.