El desopilante audio de WhatsApp que se hizo viral y terminó en un juicio por el crimen de “Lechuga” Pérez Algaba

El desopilante audio de WhatsApp que se hizo viral y terminó en un juicio por el crimen de “Lechuga” Pérez Algaba


Adrián Tesei (51) tiene 17 mil seguidores en Instagram, un negocio de compraventa de antigüedades en Morón y es, dice, un “comerciante de toda la vida”. Usó el histrionismo para vender, pero también encontró en las redes sociales un lugar para divertirse y difundir sus productos. Ese camino, sin embargo, lo llevó a declarar delante de un jurado popular en un juicio por el crimen de un empresario descuartizado.

Fue en 2016 que arrancó vendiendo cosas que compraba en el barrio de Once y las difundía por WhatsApp entre sus conocidos. Después, la pandemia y el boom del comercio online y de las redes sociales fue el puntapié para mostrar y mostrarse.

“Yo un día me desperté a las ocho de la mañana y escuché mi nombre en televisión mientras los conductores hablaban de un asesinato”, contó a Clarín. Es que cuando se supo que a Fernando Pérez Algaba (41) se viralizaron una serie de audios que ahora volvieron a ventilarse en el juicio que tiene en el banquillo a Maximiliano Pilepich (48), Nahuel Vargas (46) y Matías Gil (31).

Los audios, según se expuso en el juicio y de acuerdo a lo que busca determinar la fiscal Marcela Dimundo en la acusación, fueron una estrategia para desviar la investigación.

“Fueron para ensuciar la causa”, especula Tesei.

Fernando Pérez Algaba era vendedor de autos y también comerciante en la zona oeste del Gran Buenos Aires. Pero después de la pandemia se volcó al negocio de las criptomonedas y habría desarrollado una adicción a las inversiones.

Así fue como perdió todo su capital, empezó a endeudarse y a pedir dinero prestado a sus clientes para invertir en este universo virtual. Se fundió y terminó amenazado por sus acreedores, incluso hasta se mudó a España para empezar de nuevo.

En 2020 Adrián estaba sentado en el escritorio de su negocio de Morón y le grabó un audio desopilante a un “gran amigo”, cuenta. Fue tan gracioso que él empezó a compartirlo entre sus conocidos y terminó siendo viral.

Nahuel Vargas y Maximiliano Pilepich son juzgados por el crimen de Fernando Pérez Algaba (41).

Tan viral que estaba en el teléfono de Fernando Pérez Algaba y, cuando difundieron audios de personas a las que le debía dinero amenazándolo, también apareció el mensaje de Adrián.

“Yo me entero un lunes de que lo habían matado a Fernando, a quien conocía de nombre porque teníamos personas en común, y el martes todos estaban hablando de mí en televisión. Con mi audio en boca de todos, esa misma tarde me contacté con una abogada y me presenté en la DDI para aclarar todo, ellos ya sabían, pero fue una situación terrible“, contó Tesei.

“¿Sabés qué pasa? Que el tema es el siguiente macho: me dijiste ‘está tu plata’, te llamo al otro día para ir a buscarla y mi plata no está, a ver si me entendés; Adri Tesei hay uno solo pero conviven en él dos dioses: el dios bueno y el dios malo…no me saques el Dios bueno la c… de tu madre, porque me queda el Dios malo y hace daño. No te estoy amenazando, te estoy diciendo que te voy a arrancar la cabeza, la plata es mía y con la mía no se juega”, decía el mensaje que todavía es reenviado entre amigos a modo de broma.

Ese audio viral lo llevó a sentarse frente a un jurado popular, el juez Juan Manuel Rial, del Tribunal Oral N° 9 de Lomas de Zamora, Maximiliano Angeli y Enrique Tonceda, los defensores de Maximiliano Pilepich; Mauro Da Silva Lima, el defensor de Nahuel Vargas; y Yamil Castro Bianchi, que representa a Matías Gil.

¿Qué es lo gracioso de ese audio?“, le preguntó Castro Bianchi a Tesei mientras declaraba.

“Nada”, respondió él, avergonzado, como si hubiera hecho algo malo mandando ese mensaje.

La Land Rover Evoque que usaba Pérez Algaba antes del crimen.

“Es impresionante cómo tergiversan las cosas, cómo algo que nada que ver termina en un juzgado. Esto me dañó muchísimo, nunca fue para nadie, era una broma. Pero pasé muchas cosas, me perjudicó muchísimo lo que hicieron. Me sacaron las ganas de mostrarme, me expusieron, me sentí muy vulnerable”, lamentó el hombre a casi tres años de ese día.

Después de que se viralizara su audio, aunque no había elementos judiciales para inculparlo, terminó siendo perjudicado económicamente.

Al ver sus videos en redes sociales, por motivos que se desconocen, allanaron su casa en busca de 20 termos que revendía en su negocio. Terminó cumpliendo una probation y pagando un resarcimiento económico de 700 mil pesos a una marca internacional por vender productos sin licencia.

“Me trajo daños colaterales y psicológicos, todo por ese audio. Pasé a no querer compartir nada, pero bueno, reconozco lo que hice mal y lo pagué”, cerró.

El caso

Según la acusación, entre las 18 del 18 de julio y las 3 del 19 de julio de 2023 Pérez Algaba se dirigió al predio “Renacer”, un emprendimiento inmobiliario en General Rodríguez, a bordo de una camioneta Range Rover blanca.

“Lechuga” tenía intención de instalarse en España y viajó exclusivamente a Buenos Aires para cobrar una deuda de 20.000 dólares que Pilepich tenía con él por la venta de terrenos del predio en el que se proyectaba la construcción de un barrio privado. Ese monto sería parte de un acuerdo de pago mayor que había sido documentado en una escribanía de Castelar.

Encontraron descuartizado dentro de una valija en Ingeniero Budge, partido de Lomas de Zamora a Fernando Pérez Algaba era empresario de 41 años y le decían “Lechuga”.

La acusación fiscal sostuvo que Pérez Algaba recibió dos disparos “en la parte posterior del torso” mientras se encontraba cambiando una lamparita en una oficina del predio.

Los proyectiles ingresaron por la espalda a una distancia “superior a los cincuenta centímetros, provocando lesiones en pulmones e hígado que derivaron en una hemorragia aguda y el fallecimiento”, según las pericias.

Para la Justicia, el móvil del crimen fue la “codicia” porque esperaban, con el asesinato, eludir el pago de las deudas y la entrega de 17 de los lotes del barrio privado.

No conformes con asesinar a Pérez Algaba, los acusados coordinaron un plan para descuartizarlo y ocultar el crimen.

Los restos desmembrados fueron colocados en bolsas de nylon negras y distribuidos en una valija roja, una mochila negra con inscripciones del municipio de Lomas de Zamora y bolsas de consorcio.

La valija del horror.

Los restos de la víctimas fueron arrojados al Arroyo del Rey, en la zona de Ingeniero Budge, en Lomas de Zamora. Las primeras partes fueron encontradas por unos chicos que jugaban a la pelota el 23 de julio; las otras, los días siguientes en distintos puntos, en medio de las pericias que buscaban identificar el cuerpo.