El Partido Socialista comenzó a mover sus primeras fichas pensando en el tablero electoral de 2027. En medio del impacto político y social generado por las políticas de ajuste del gobierno de Javier Milei, la fuerza centenaria impulsa la construcción de una nueva coalición opositora con perfil federal y progresista, alejada de la polarización que dominó la política argentina durante los últimos años.
La señal política llegó durante el acto por los 130 años de la fundación del Partido Socialista de Argentina, donde dirigentes nacionales y provinciales debatieron la construcción de una alternativa electoral capaz de disputar poder en las próximas elecciones presidenciales.
La foto política del encuentro tuvo un mensaje implícito: los socialistas Mónica Fein, Esteban Paulón y Matías Chamorro compartieron escenario con el ministro de Gobierno bonaerense Carlos Bianco, dirigente de extrema confianza de Axel Kicillof; la exdiputada radical Danya Tavela, vinculada al espacio de Martín Lousteau; y el presidente de la Coalición Cívica ARI, Maximiliano Ferraro.
El socialista cordobés ratificó la vocación del partido de aportar a la construcción de un “amplio frente democrático, progresista y federal” que pueda convertirse en una alternativa al gobierno de Milei, aunque también marcó distancia de las experiencias políticas anteriores.
“El Partido Socialista tiene una historia impecable de conquista de derechos y honestidad, pero no nos quedamos en la nostalgia. Hoy nuestra responsabilidad histórica es organizar las demandas sociales frente a un proyecto nacional basado en la crueldad y el individualismo, que debilita al Estado y destruye el tejido social”, afirmó Chamorro.
Señales hacia Kicillof, pero sin CFK
El encuentro socialista funcionó también como una foto política de cara al armado opositor que comienza a discutirse para 2027. La presencia de dirigentes de distintas fuerzas dejó expuesta la intención de explorar acuerdos más amplios que las estructuras partidarias tradicionales.
La lectura que transmiten desde el socialismo es que el escenario electoral obligará a construir una coalición con mayor amplitud, capaz de reunir sectores que hoy no forman parte de un mismo espacio político.
En ese esquema, destacan la apertura mostrada por sectores de la UCR vinculados a Maximiliano Pullaro y Lousteau, la Coalición Cívica —con sectores que mantienen coincidencias con el PJ cordobés dentro de Provincias Unidas— y el espacio peronista bonaerense referenciado en Kicillof.
“El Partido Socialista va a aportar a construir una opción lo más nítida posible para enfrentar a Milei. La discusión será de rumbo: quienes quieran ratificar el camino que tomó la Argentina tendrán una clara opción electoral en el oficialismo. Nuestro desafío es construir otro rumbo”, afirmó Chamorro.
Asimismo, el dirigente socialista planteó que la discusión no pasa únicamente por sumar dirigentes, sino por definir un programa común.
“No alcanza con unirse: hay que tener claro para qué. Coincidimos en que el PJ solo no llega, que necesita ampliarse, y que cada vez resulta más difícil sostener un esquema por fuera de la polarización”, sostuvo el cordobés, al plantear la necesidad de un frente amplio junto al peronismo para enfrentar al poder libertario, aunque con una clara diferenciación respecto del kirchnerismo más duro.
El factor Milei y la apuesta por Llaryora
Sin embargo, mientras explora una construcción nacional amplia, el socialismo cordobés mantiene una definición política propia en la provincia: la continuidad del proyecto encabezado por Martín Llaryora.
El partido integra actualmente la coalición oficialista provincial y, frente al escenario electoral de 2027, ratifica que su objetivo será sostener al gobernador cordobés por un nuevo mandato.
“En Córdoba creemos que, más tarde o más temprano, el cordobesismo deberá enfrentarse a los libertarios y posicionarse como una opción de continuidad para la provincia. Trabajaremos para que Martín Llaryora sea gobernador por un período más, sosteniendo el modelo de producción, trabajo e inclusión que hemos defendido hasta aquí”, afirmó Chamorro en un mensaje hacia propios y extraños.
De este modo, el socialismo expone sus cartas ante el nuevo mapa político nacional: impulsa una alternativa opositora frente al poder libertario, pero al mismo tiempo sostiene desde Córdoba una alianza estratégica con un oficialismo provincial que busca consolidarse como una tercera vía entre Milei y el kirchnerismo.
Construcción política rumbo a 2027
Frente a este escenario, el Partido Socialista apuesta a que la discusión electoral de 2027 comience antes de la campaña formal. La estrategia incluye reorganización territorial, conformación de equipos técnicos y apertura de mesas de diálogo con sectores que compartan una visión federal del país.
“Hay que superar la grieta y construir un espacio por fuera de las polarizaciones estériles, combinando el orden macroeconómico con la inclusión social y el desarrollo productivo. Nada de esto puede hacerse sin una mirada profundamente federal”, argumentó Chamorro.
Con este argumento, el socialismo busca recuperar protagonismo en una etapa en la que los partidos tradicionales atraviesan un proceso de redefinición. Su apuesta es integrarse a una coalición amplia que pueda competir contra La Libertad Avanza, pero preservando una identidad propia basada en el Estado presente, los derechos sociales y un modelo productivo federal.







