“Era la violada del pueblo” y “por sus amigos”

“Era la violada del pueblo” y “por sus amigos”


Enerina lloraba de una manera que nadie podía entender. Lloraba tanto que sus padres la llevaron a médicos, psicólogos y psiquiatras. Vomitaba, sufría dolores en el cuerpo y malestar en el estómago. Lloró y lloró hasta que contó. Fue cuando pudo, cuando encontró la fuerza de decir aquello que se esforzó por dejar atrás.

Dice que fue la denuncia que Thelma Fardín le hizo a Juan Darthés en diciembre de 2018 (por abuso sexual agravado y violación) la que la ayudó a juntar el valor.

Así, en 2021 pudo formalizar su denuncia contra 10 jóvenes, muchos de ellos sus amigos, por el abuso sexual que sufrió cuando tenía 17 años, la madrugada del 30 de noviembre de 2017, en una casaquinta en Médanos, en el partido de Villarino, a 47 kilómetros de Bahía Blanca.

Enerina los conocía a todos. Incluso uno de ellos se había sentado en la mesa principal de su cumpleaños de 15. La confianza era tanta que iban a tomar mate a su casa y hasta a cenar con su familia. Nada le hizo pensar que serían capaces de hacerle daño.

Siete de los imputados eran mayores de 18 años al momento de la violación denunciada. Por eso, son juzgados en el mismo debate que empezó el 19 de junio y que terminó seis días después.

Este miércoles 24 de junio, el fiscal Marcelo Romero Jardín pidió para ellos 10 años de pena y, como acusación subsidiaria, la coautoría funcional de “abuso sexual gravemente ultrajante“.

El abogado representante de la particular damnificada, Mauro De Mira, solicitó 12 años de pena por la misma calificación. La defensa requirió la absolución de todos.

“Este juicio llegó porque yo peleé mucho por eso, cada tres meses me sentaba en esa fiscalía a pedirles que investiguen lo que a mí me habían hecho. Después de haber ido a cinco médicos distintos, de tomar medicación, de que eso me afecte en los vínculos que tuve, en mi carrera universitaria, yo pedía justicia”, le dijo Enerina a Clarín.

El caso Thelma Fardin, quien denunció por abuso sexual a Juan Darthés, impulsó a la joven a denunciar lo que le hicieron.

Este martes 30 de junio, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de Bahía Blanca dará a conocer su decisión.

Era una adolescente que fue violada por sus amigos ¿Cómo podía construir vínculos amistosos? Sentía que no había nada más para mí, ellos me lo sacaron, ellos me sacaron las ganas de vivir“, enfatizó.

“Tuve que juntar mucha fuerza para exigirle a la justicia y pude gracias a una red de amigos y familia que me acompañaron, profesionales de la salud que me contuvieron, pero esto viene siendo muy doloroso”, agregó la joven.

Enerina tiene 26 años y se mudó a Córdoba para estudiar Derecho, agobiada por los comentarios en el pueblo y las presiones de familiares y amigos de los denunciados.

Para todos yo era la violada del pueblo“, lamentó.

El juicio había sido confirmado seis meses antes para desarrollarse en marzo, pero la defensa pidió la postergación por vacaciones de uno de los abogados. El tribunal accedió y Enerina tuvo que volver a prepararse para enfrentar el debate.

“Esto me ocasionó muchas cosas, internaciones por dolor, tuve que empezar a tomar pastillas para dormir, afectó mucho mi salud. Tengo un cuadro muy complejo”, le contó a Clarín.

El reclamo de justicia por Enerina, la chica violada por sus amigos en Médanos.

La joven fue diagnosticada con ataques de pánico y fibromialgia, de acuerdo a su diagnóstico, producto del estrés postraumático que le generaron los abusos.

Tuvo que salir de la sala de audiencias durante los alegatos y, según contó, sufrió graves dolores durante su declaración en el debate: “Declaré dos horas, no te puedo explicar lo que sentí, un dolor que no se lo deseo a nadie en el mundo. Era muchísimo el dolor, sentía que era otra vez esa nena de 17 años que estaba contando lo que le habían hecho“.

“Me descompuse y tuve que volver a vomitar, temblaba, sigo soñando hasta ahora con las preguntas de ese abogado defensor. Presencié los alegatos de los defensores, y ellos no lo negaron, solo dijeron que fue consentido, pero en ningún momento dijeron que eran inocentes”, recordó la joven sobre la última instancia del proceso.

Los imputados plantearon una defensa conjunta. Alan Kevin Ábalos (26), Franco Fabián Apis (28), Erik Dalla Riva (27), Kevin Dalla Riva (29), Fernando Herrera (27), Alexis Gaspar Roa (28) y Enzo Gustavo Torres (27) son representados por los abogados Álvaro Coleffi y Marcelo Ciccola.

El otro juicio, con tres acusados más

Ambos pidieron que haya dos debates con los mismos testigos y la misma acusación, pero contra tres jóvenes que -como la víctima- al momento de los hechos tenían 17 años.

Luego de este juicio, los otros tres serán juzgados por un juez del fuero de Responsabilidad Penal Juvenil.

Por eso, Enerina y su familia tendrán que volver a enfrentar a los acusados y declarar nuevamente frente a los mismos defensores, presentar las mismas pruebas y los mismos argumentos.

En el debate, además de las pericias psicológicas y de los informes del Cuerpo Médico Forense, fue clave la declaración de una amiga de la denunciante que estaba con ella esa noche.

La joven declaró lo que vivieron y elementos que permitieron establecer la planificación de los hechos y la coautoría funcional del abuso, tal como lo planteó la parte acusadora.

En su testimonio, manifestó que golpeaba la puerta desde afuera pero que no le permitían ingresar y no pararon hasta que los amenazó con llamar a la Policía. También que escuchó a la víctima gritar y pedir ayuda.

“Ellos se comunicaron conmigo antes de que yo denunciara, uno por WhatsApp y otro por Instagram. Uno me puso ‘¿Qué te pensás, que esto a mí no me afectó?‘ y el otro ‘estuve mal en no ayudarte, seré cómplice pero no violador‘”, narró.

“A mí me encerraron los 10 en una habitación con la luz apagada, los 10 se bajaron los pantalones, me soltaron recién cuando yo grité que me estaban violando y uno de ellos dijo ‘soltala‘. Todos me escondieron la ropa, todos se bajaron los pantalones. Todos mantuvieron la puerta cerrada aunque mi amiga pedía que abrieran y yo que me soltaran, todos entraron”, describe la joven sobre el doloroso momento y las fuertes presiones que recibió para no denunciar.

Además, contó que tiene dificultades para regresar al pueblo a visitar a su familia por las miradas y los comentarios de los familiares de los imputados.

También que una vez se retiró de una cervecería con sus amigos porque llegó uno de los denunciados y éste la “persiguió hasta el auto y le golpeó la ventanilla” para burlarse de ella.

Los sospechosos nunca estuvieron detenidos ni contaron con ninguna medida restrictiva durante los cinco años que duró la instrucción.

“Justicia para mí es un poco de reparación porque todavía uno sigue reconstruyendo. Lo que pase con el veredicto no me devuelve el cuerpo que tenía, nadie va a sacarme esta sensación de que -por mucho tiempo- me sacaron el derecho a elegir. Yo no elegí nada de esto, no elegí que me violen ni tener que denunciar ni pasar por un juicio, no elegiría tener que dar esta nota”, cerró Enerina a la espera del veredicto.

“Justicia es mucho, justicia es que otras pibas puedan denunciar, que los pibes se dejen de creer impunes y que pueden violar así porque sí. Quiero que la Justicia me dé la reparación que me merezco, que vayan presos. Y seguir descubriendo qué va a ser la reparación para mí”, concluyó.