El dato es contundente: ocho de cada diez edificios del centro y Nueva Córdoba no cuentan con sistemas de detección de incendios ni siquiera con una alarma básica. Lo afirmó Eduardo Salonia, especialista en seguridad contra incendios e integrante de la empresa Ecosistemas S.A.. La cifra pone en alerta a miles de propietarios e inquilinos que viven en altura sin ningún aviso ante una emergencia.
“El 80% de los edificios del centro y de Nueva Córdoba no tienen sistemas de detección de incendios, ni siquiera una alarma”, señaló el ingeniero. La advertencia cobra fuerza en el contexto de incendios recientes en edificios cordobeses, como el ocurrido en el complejo Docta, donde los propios sistemas instalados fallaron por un uso incorrecto de las instalaciones.
El especialista graficó el riesgo con un ejemplo concreto: una persona que vive en el piso 10 de un edificio de 12 pisos puede no enterarse de nada si el fuego se inicia en el quinto. “Vos no te enterás de nada, absolutamente de nada. Y cuando ya el fuego toma la parte del quinto piso y del sexto y del séptimo, vos no tenés escapatoria”, advirtió en Punto a Punto radio (90.7 FM).
El problema se agrava porque las escaleras de los bomberos no alcanzan esa altura. “Las escaleras de los bomberos no llegan hasta un décimo piso, son 30 o 40 metros”, precisó Salonia. Sin sistema de alarma, la única alerta disponible es el olor a humo cuando el fuego ya está fuera de control.
En el caso del edificio Docta, los sistemas estaban instalados pero las puertas cortafuego de los pasillos estaban trabadas con macetas para “ventilar”. Eso inutilizó el presurizador de escalera, que inyecta aire puro para que los residentes puedan evacuar sin inhalar humo. “Al estar abiertas las puertas, el humo pasó a las escaleras”, explicó.
Qué hacer cuando suena la alarma
Salonia enumeró las claves para actuar ante un incendio en un edificio. La primera: moverse de inmediato. “Lo primero, cuando uno escucha el sonido de la sirena, es dejar todo lo que está haciendo e irse por la escalera como sea”, indicó.
Las instrucciones son claras y no admiten variantes: nunca usar el ascensor, no ir al balcón, no intentar volver al departamento a buscar pertenencias. “En el balcón se te encierra el fuego, se te va a ir hasta el balcón y del balcón no podés salir”, advirtió. Tampoco hay que intentar apagar el fuego si ya es grande: “Si el fuego es suficientemente grande como para que corra peligro tu vida, tenés que rajar, irte. No es momento para hacerse el héroe”.
“Con una patada, con un zapato, con un taco, con el codo, te ponés una toalla, rompés el vidrio”, describió al explicar como accionar los matafuegos o alarmas de las cajas instaladas en las paredes. Pero insistió: si el fuego ya creció, lo único correcto es evacuar.
El costo es bajo, es por departamento y se paga una sola vez
Uno de los argumentos que suele frenar la instalación de estos sistemas es el precio. Salonia desmontó esa idea con números concretos. Para un edificio de 12 pisos con 50 departamentos, el costo de instalar una central inteligente de detección ronda los 5 a 6 millones de pesos en total. Dividido entre las unidades, son aproximadamente 200.000 pesos por departamento, pagaderos en cuotas.
“Se gasta una sola vez, no hay que hacer más nada. De última, un mantenimiento muy chiquito por mes, como los ascensores”, comparó. La central inteligente indica en qué piso se originó el problema y activa pulsadores en cada pasillo para que los vecinos puedan alertar al resto del edificio.
Desde Ecosistemas SA se contó que es habitual que ante una falsa alarma los propietarios apaguen el sistema y no lo vuelvan a encender. “Queda apagada durante el tiempo hasta que alguien se dé cuenta”, alertó. Por eso, la empresa realiza visitas mensuales para verificar el funcionamiento de cada instalación.
La conclusión del especialista es directa: la instalación es el primer paso, pero sin protocolos conocidos y cumplidos por todos los residentes, el sistema no sirve. El próximo paso, es llegar a los consorcios que aún no cuentan con ningún tipo de detección y ofrecer las instalaciones en condiciones accesibles.








