La mejor generación de futbolistas de la historia de Ecuador se sobrepuso este jueves en el MetLife Stadium a una situación límite. Cuando parecía que se iba a hundir, la selección del rechazado Sebastián Beccacece remontó ante Alemania para avanzar a los dieciseisavos como una de las mejores terceras del Mundial. Con el agua al cuello tras el gol inicial de Sané, el grupo dirigido por el técnico argentino, al que los hinchas del país sudamericano han dedicado numerosas pitadas e insultos tras la derrota ante Costa de Marfil y el empate ante la débil y minúscula Curazao, reaccionó con los tantos de Angulo y Gonzalo Plata y tumbó a la Mannschaft para impedir que esta igualara la racha de 12 triunfos consecutivos que registró entre 1979 y 1980. La Tri, un grupo muy correoso que fue segundo en la fase de clasificación sudamericana para el torneo, emergió, cogió oxígeno y le dio una bala más a Beccacece, que el día anterior había avisado de que dejaría el puesto si no metía al combinado en las eliminatorias.
2
Hernán Galíndez, Alan Franco (Ángelo Preciado, min. 63), Joel Ordóñez, Willian Pacho, Piero Hincapié (Pervis Estupiñán, min. 70), John Yeboah (Félix Torres, min. 84), Nilson Angulo (Jordy Caicedo, min. 84), Pedro Vite, Moisés Caicedo, Gonzalo Plata y Enner Valencia (Kevin Rodríguez, min. 63)
1
Manuel Neuer, Antonio Rüdiger, Joshua Kimmich (Malick Thiaw, min. 59), Jonathan Tah, Aleksandar Pavlovic (Angelo Stiller, min. 45), Leroy Sané, David Raum, Felix Nmecha (Maximilian Beier, min. 63), Florian Wirtz (Pascal Groß, min. 72), Jamal Musiala y Kai Havertz (Deniz Undav, min. 59)
Goles 0-1 min. 1: Sane. 1-1 min. 8: Nilson Angulo. 2-1 min. 76: Gonzalo Plata
Arbitro Tori Penso
Tarjetas amarillas Piero Hincapie Reyna (min. 42), Aleksandar Pavlovic (min. 43), Alan Franco (min. 49), Gonzalo Plata (min. 88)
El partido estuvo muy marcado por el gol tempranero y controvertido de Sané. El extremo enjauló el balón con un remate esquinado muy preciso en el segundo minuto tras una combinación entre Pavlovic y Wirtz por el sector derecho. El equipo de Beccacece rodeó a la árbitra Tori Penso para reclamar que el mediocentro del Bayern había arrastrado los tacos de metal de su bota por la cara de Vite. Ni el VAR la avisó de la posible falta por juego peligroso ni la colegiada estadounidense modificó la decisión inicial en una de las acciones más polémicas de lo que va de torneo.
El MetLife Stadium, donde proliferaban por todas partes las camisetas amarillas de Ecuador, soltó una buena pitada. Atizados por la actitud agresiva y presionante de su selección, los abucheos de los hinchas sudamericanos fueron poco a poco sustituidos por los gritos de “¡sí se puede!”. El equipo de Beccacece mordió sobre la salida de la Mannschaft. Arriba no tiene la calidad que acumula en la defensa con Pacho, Hincapié y la capacidad para el robo de Moisés Caicedo, pero el viejo Valencia, Gonzalo Plata, Yeboah y Angulo saltaban a los duelos como fanáticos convencidos.
Los dos únicos cambios que hizo Nagelsmann en el once fueron por lesión. Rüdiger reemplazó en la zaga a Schlotterbeck, que se perderá lo que resta de Mundial por un problema en el tobillo, y Raum hizo lo mismo con Brown en el lateral izquierdo. A pesar de que el grupo tiene en solo cuatro días en Boston los dieciseisavos, el técnico colocó de inicio a toda la tralla en el campo. Para Nagelsmann pesó más la necesidad de encender a Musiala y Wirtz, sus dos grandes faros creativos, y de afinar los automatismos tras el ensayo ante Curazao y el triunfo in extremis contra Costa de Marfil que oxigenar las piernas, pero su fútbol fue otra vez muy espeso. El balón no le fluía y la intensidad en la respuesta de Ecuador al gol de Sané encontró premio cuando Vite le robó la cartera a Nmecha. El balón le cayó a Angulo, que avanzó hacia la frontal y soltó un derechazo que superó a Neuer. La respuesta fue inmediata y el tanto inflamó a los miles de ecuatorianos que copaban el estadio y que el día anterior habían inundado los alrededores de Times Square, la plaza más icónica de la ciudad.
La propuesta combativa y valiente de La Tri favoreció los duelos hombre a hombre como el que le ganó Gonzalo Plata a Kimmich en la esquina izquierda del área germana. El toque fue limpio para recuperar la pelota y encarar al guardameta en una situación palmaria, pero la árbitra indicó falta. El choque se adentró entonces en una fase pastosa en la que el dominio permutó de un lado al otro. Galíndez, el veterano guardameta argentino que defiende la portería de Ecuador, despejó un buen cabezazo de Havertz tras una pérdida de Caicedo antes de que Ordóñez se luciera en un cruce trascendental para taponar el disparo a quemarropa de Musiala.
Nagelsmann protegió en el intermedio a Pavlovic, que había visto una amarilla, y metió a Stiller. Thiaw, el goleador Undav, Beier y Gross también tuvieron minutos en un segundo tramo que arrancó con un penalti de Ordóñez a Havertz. El central atropelló al delantero en una acción muy burda, pero esta vez el VAR sí le chivó a la colegiada que había una falta previa de Sané.
Con las piernas frescas de Preciado, Kevin Rodríguez y Estupiñán, Ecuador se lanzó hacia el área de Neuer. El guardameta despejó un derechazo de Valencia y a Gonzalo Plata se le escapó alto un remate franco a un par de metros de la portería después de una pifia entre Tah y Neuer. A la tercera, La Tri ya no falló cuando Plata embocó a la red un córner que había peinado Rodríguez. Al arreón final de Alemania le faltó alma y también mucho fútbol para desarbolar a un grupo que había merecido más en los dos partidos anteriores y que creyó con entusiasmo en el plan de Beccacece. El estadio tronó después de que el cuestionado técnico metiese a Ecuador por segunda vez en su historia en las eliminatorias del Mundial. Él corrió a abrazarse con su familia, con el cuerpo técnico y con todos los jugadores casi como si fuese el mejor día de su vida.








