La asistencia de Donald Trump a uno o más partidos del Mundial, incluida la final, está en duda. Los cánticos de los aficionados ingleses, escoceses, australianos y neozelandeses sobre los vínculos del presidente estadounidense con Jeffrey Epstein, el pedófilo que se suicidó en prisión, inquietan a la Casa Blanca, decidida a evitar a toda costa exponer a Trump a un ambiente hostil.
El temor es real: creen que el magnate podría ser humillado en pleno partido por los hinchas.
Hubo un alerta spoiler para que la Casa Blanca decidiera que Trump eluda, por el momento, los partidos de Mundial 2026. Fueron los abucheos que recibió en el Madison Square Garden cuando asistió a uno de los últimos partidos de los Knicks, en la final de la NBA.
Sin embargo, esto es fútbol y esos murmullos podrían no ser nada comparados con una posible protesta transmitida a todo el mundo, especialmente si asistiera a la final de la Copa del Mundo de la FIFA.
Por el momento, nada es seguro, y la Casa Blanca, según los rumores, está esperando hasta el último minuto para decidir si el presidente asistirá a uno o más partidos.
Hasta ahora, se ha mantenido alejado del Mundial, que tanto deseaba que se celebrara en Estados Unidos, limitándose a felicitar a la selección estadounidense por su primera victoria.
“No hay un solo fanático que no sepa lo frágil que es el ego de Trump. En los últimos meses, ha tenido que lidiar con abucheos generalizados cada vez que asiste a grandes eventos deportivos en Estados Unidos, pero esto es un nivel completamente diferente”, le dijo una fuente a la agencia ANSA.
Hay videos virales de las hinchadas de Inglaterra, Australia y Nueva Zelanda con canciones de cancha contra Trump. “Aussie boys are on a bender, Donald Trump is a sex offender”, cantan los socceroos -como se conoce a los hinchas de ese país- en varios videos que se replican en redes sociales. La letra quiere decir: “Los chicos australianos están de juerga, Donald Trump es un delincuente sexual”.
Australian World Cup fans were caught chanting:
“Aussie boys are on a bender, Donald Trump is a sex offender.”
The tournament is barely underway and the chants are already in midseason form. 💀 pic.twitter.com/LiOx574K6m
— Brian Allen (@allenanalysis) June 17, 2026
“Nunca me había sentido tan patriota. ¿Podrían cantar la segunda canción el viernes, por favor? ¿En voz alta? Lo pregunto como estadounidense”, dijo un comentarista, citado por el diario Daily Mail. “Este es el tipo de vídeo que me hace sentir orgulloso de ser australiano”, añadió otro aficionado.
Los hinchas ingleses también entonaron su propia canción anti-Trump. “He’s fat with piles. He’s in the Epstein files. Donald Trump. Donald Trump“, reza la letra, que habla de que el republicano tendrían hemorroides y hace mención a su nombre en los archivos de Epstein.
Los británicos también fueron apercibidos por FIFA, según informan varios medios ingleses, por sus canciones contra el ahora expremier británico, Keir Starmer, que renunció este lunes por la mañana. Uno de los hits de los hinchas del León es, precisamente, un estribillo contra el político laborista que hoy dejó su cargo.
Todo esto se está acrecentando después de que jugadores del seleccionado de Irán dejaran una emotiva nota manuscrita en el vestuario del Mundial.
El plantel iraní dejó este domingo un mensaje de agradecimiento en el vestuario del SoFi Stadium, en Los Ángeles, tras el empate sin goles frente a Bélgica por la segunda fecha del Grupo G del Mundial 2026. El gesto se produjo en medio de las críticas que la delegación viene realizando a la organización del torneo por las restricciones que enfrenta para permanecer en Estados Unidos.
“Desde la antigua Persia de hace miles de años hasta el Irán civilizado de hoy, el espíritu sigue vivo y firme. Gracias, Los Ángeles, por su hospitalidad”, expresaba la nota manuscrita.
“Llegamos a Los Ángeles con orgullo, competimos con honor y nos marchamos con dignidad”, agregaron. Después del cruce con Bélgica, el seleccionado partió rumbo a México nuevamente y, en los próximos días, deberá viajar a Seattle para el último partido de la primera ronda, ante Egipto.
La nota también agradecía a los iraníes que dieron su “corazón, voz y alma” por el equipo durante los dos partidos y concluía con un llamamiento a la paz, el respeto y la amistad entre todas las naciones.
El gesto se produjo en un contexto particular para la selección iraní. Desde el inicio del torneo, el plantel debió establecerse en Tijuana, México, y viajar hacia Estados Unidos para cada partido debido a las restricciones vinculadas con su permanencia en territorio estadounidense. Además, varios integrantes del cuerpo técnico y dirigentes no pudieron ingresar al país, y fueron retenidos.
Las autoridades de Estados Unidos indicaron que continúan evaluando los preparativos de viaje de la delegación mientras avanzan conversaciones sobre una eventual flexibilización de algunas de las limitaciones vigentes.
En distintas ocasiones, el director técnico de la selección iraní, Amir Ghalenoei, cuestionó esas condiciones y sostuvo que su equipo afrontó dificultades logísticas que otras selecciones participantes no sufrieron.
El peligro de ser un “Presidente mufa”
El presidente Donald Trump durante el tercero partido de las finales de la NBA. Foto EFE.A todo ese panorama de incertidumbre por Trump y el Mundial, se suma otro factor: la suerte. Es que se instaló en EE.UU. que si el presidente Donald Trump va a un partido, hay que apostar siempre por el equipo visitante. En otras palabras, que el republicano es mufa, una de las peores cosas que pueden pasarle a un dirigente, tanto el la política como en el deporte.
Es que, más allá del campeonato de los Knicks de Nueva York, tras más de 50 años, hubo un partido que perdieron de local contra los Spurs de San Antonio justo cuando Trump, un fanático desde hace mucho tiempo del equipo de la NBA de la Gran Manzana, estaba en un palco de lujo del Madison Square Garden.
De manera similar, pudo haber tenido un papel de “gafe” para los Nacionales de Washington de la MLB durante su primer mandato, cuando el equipo local perdió el Juego 5 de la Serie Mundial ante los Astros de Houston por 7-1.
El presidente estuvo presente en noviembre cuando los Commanders de Washington de la NFL recibieron a los Lions de Detroit, y los visitantes arrasaron 44-22. Y estuvo en primera fila en Bethpage Black cuando Europa superó al equipo de golf de Estados Unidos en la Ryder Cup del otoño pasado.
Es una ironía evidente para un presidente fanático de los deportes, pero también especialmente obsesionado con ganar.
Trump menciona con frecuencia sus propias victorias electorales, incluso alardeando de un triunfo en 2020 sobre Joe Biden que nunca ocurrió, y presume su historial de respaldar a candidatos republicanos ganadores en primarias. Su amor por los deportes también a veces lo lleva a territorio hostil, incluida la Manhattan fuertemente demócrata, donde su sola presencia provocó abucheos sostenidos antes del salto inicial del Juego 3.
La Casa Blanca calificó de “tonta” la sugerencia de que la asistencia de Trump podría no augurar nada bueno para los equipos locales y lo llamó “el presidente del pueblo”.
“El presidente Trump es el mayor defensor de los deportes de cualquier presidente en la historia estadounidense, y los ama”, señaló la portavoz Olivia Wales en un comunicado.








