¿Por qué nadie habla? El pacto del caso Loan que el juicio busca romper

¿Por qué nadie habla? El pacto del caso Loan que el juicio busca romper

Dos años después de la desaparición de Loan Danilo Peña (4), la causa ingresó en la etapa que puede definir su destino. Atrás quedaron los rastrillajes en los montes correntinos, las guardias periodísticas, los peritajes telefónicos y las reconstrucciones que alimentaron durante meses una de las investigaciones más complejas y sensibles del país. Ahora, la discusión se trasladó al juicio oral.

Desde el martes pasado el expediente empezó a ventilarse pero, pese al volumen de prueba acumulado y a los 17 acusados que están sentados frente al tribunal, todavía hay una parte de la historia que permanece fuera del expediente: el presunto pacto de silencio de todos los familiares acusados. Los que saben más de lo que dijeron hasta ahora.

En la primera audiencia, el fiscal general Carlos Schaefer dejó en claro cuál es el principal problema que enfrenta la investigación: “Sabemos quiénes lo llevaron, lo que no sabemos es el porqué”, dijo.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

Para la Fiscalía, la investigación permitió reconstruir quiénes habrían intervenido en la sustracción y posterior ocultamiento de Loan. Sin embargo, dos años después sigue sin aparecer una explicación completa sobre el móvil.

El inicio del debate estuvo lejos de ser ordenado. La ausencia del psicólogo tucumano Federico Rossi Colombo, uno de los acusados por encubrimiento, generó el primer gran cortocircuito procesal. El imputado faltó a la audiencia inaugural y apareció recién horas más tarde conectado por Zoom, cuando ya pesaba sobre él una orden de detención.

El episodio derivó en fuertes cruces entre fiscales, defensas y el tribunal.

Schaefer advirtió que continuar en esas condiciones podía derivar en nulidades futuras y recordó antecedentes recientes de procesos judiciales contaminados por irregularidades procesales.

Finalmente, los jueces resolvieron reiniciar el juicio desde cero, volver a leer íntegramente la acusación y conceder tiempo a la nueva defensa técnica de Rossi Colombo para estudiar el expediente.

La consecuencia fue inmediata: audiencias perdidas, retrasos y frustración. Claramente, no fue el comienzo que esperaba la familia de Loan.

Lo que viene. Esta semana podría llegar uno de los momentos más fuertes de todo el juicio. Es que está previsto que José Peña y María Noguera, padres de Loan, declaren como testigos ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes.

José declarará frente a Laudelina Peña, su hermana. La misma mujer con la que compartió el almuerzo del 13 de junio de 2024 en la casa de Catalina Peña, horas antes de la desaparición del niño.

Hoy esa escena familiar parece de otra vida.

Laudelina está acusada de haber participado en la sustracción y el ocultamiento de su sobrino, además de maniobras destinadas —según la Fiscalía— a desviar la investigación, entre ellas la aparición del botín presuntamente plantado y la instalación de la hipótesis del atropellamiento.

Para el padre de Loan, el vínculo está roto. Según la querella que representa a la familia, Laudelina “ya no es parte de la familia”. Esa fractura familiar resume, en escala íntima, la dimensión del caso.

La madre de Loan también desea que alguien se quiebre. En recientes declaraciones a una emisora correntina, María Luisa Noguera, madre del niño, expresó su deseo de que durante el debate oral “alguien se quiebre” y finalmente aporte información sobre lo ocurrido con su hijo.

La abogada querellante María Belén Russo Cornara reforzó esa idea y explicó por qué el juicio puede convertirse en un punto de inflexión para la causa. “Si alguno de los acusados habla y responde preguntas, puede aportar información nueva que hoy no tenemos. Y con eso se pueden hacer maravillas”, sostuvo.

La letrada también anticipó que la declaración de los padres será uno de los momentos más sensibles del proceso y advirtió que el debate oral someterá a la familia a una fuerte presión emocional, especialmente durante los interrogatorios de las defensas.

Más de 200 testigos. El tribunal estima que el proceso podría extenderse entre cuatro y seis meses. Hay más de 200 testigos citados: familiares, investigadores, peritos y actores clave de la causa.

Cada audiencia puede sumar piezas nuevas. Cada testimonio puede alterar el equilibrio construido durante dos años. Mientras tanto, Loan sigue sin aparecer.

La Justicia deberá resolver responsabilidades penales. Pero alrededor del juicio sobrevuela otra expectativa, menos jurídica y acaso más profunda: que alguien finalmente diga lo que hasta ahora nadie quiso —o pudo— contar.

Porque si algo dejó claro el comienzo del juicio es que, aun con 17 acusados frente a un tribunal, todavía hay una parte de la historia que permanece en silencio.

Los actores de una trama inconclusa

El juicio reúne a 17 acusados divididos en dos grandes grupos. El primero está conformado por quienes, según la fiscalía, participaron directamente en la sustracción y el ocultamiento de Loan: Bernardino Benítez, pareja de Laudelina Peña; la propia Laudelina, tía del niño; María Victoria Caillava y su esposo, el exmarino Carlos Pérez; Daniel “Fierrito” Ramírez y su pareja Mónica Millapi; además del excomisario de 9 de Julio, Walter Maciel, señalado por haber montado un falso operativo de búsqueda para entorpecer el hallazgo del menor.

El segundo grupo está integrado por diez acusados vinculados a maniobras de encubrimiento y desvío de la investigación. Allí aparecen el psicólogo tucumano Federico Rossi Colombo; la abogada Elizabet Cutaia; Alan Cañete; Nicolás Soria, conocido como “el Americano”, quien se presentaba como agente de Interpol; además de otros imputados que, según la acusación, intervinieron en estrategias destinadas a contaminar la pesquisa.