¿Conocemos verdaderamente a nuestra pareja? ¿Qué secretos o mentiras puede esconder la otra persona sin que nos demos cuenta? ¿Hasta qué punto esas mentiras que nos contamos para sobrellevar la realidad o para sobrevivir pueden, a veces, ser tan poderosas como la verdad? Sobre todas estas cuestiones trata El amor inventado, la novela de la escritora argentina radicada en Francia Paula Klein, que resultó ganadora del Premio Lumen este martes en Madrid.
En conferencia de prensa con periodistas de toda América Latina, la escritora contestó cada una de las preguntas.
“En mis novelas siempre encuentro un anclaje en alguna investigación real y en este caso estuvo basada en una investigación sobre los impostores que terminó decantando en el mundo del periodismo, pero que también tuvo que ver con una reflexión mucho más amplia sobre mujeres engañadas. Hice también una investigación sobre estafas virtuales, temas que son de mucha actualidad y que por ahí a veces nos hacen reír o salen en los medios como, ‘uy, esta mujer le giró 2 millones de dólares a alguien falso’, cosas de las que solemos burlarnos, pero que nos están hablando de nuestra sociedad y de la relación de dependencia afectiva”, dijo Klein durante la conferencia.
Otra de las preguntas fue en relación con cómo se sentía siendo una escritora migrante. “El exilio se vuelve la patria”, respondió Klein, parafraseando a Clara Obligado, otra escritora argentina que tuvo que exiliarse escapando de la dictadura cívico-militar y que además ganó el Premio Lumen de novela.
“En mis tres novelas el exilio es una parte fundamental, pero no porque sea algo pensado, sino porque se termina filtrando. Es también esa capacidad de la ficción que a veces sobrepasa lo que una quiere escribir”, explicó.
No es una simple víctima
“En ningún momento pensé que iba a escribir sobre el exilio, sin embargo, se impuso que para que esa voz de mi narradora tuviera profundidad y se entendiera su complejidad y no fuera una simple víctima ni tampoco una cómplice, ni una loca, ni una mujer negadora de la realidad, tenía que darle esa profundidad y eso venía del exilio, de traumas de la infancia, de un deseo de revancha frente a la sociedad que la había excluido”, profundizó la escritora.
Ante la pregunta de por qué había elegido el tema de la mentira y la verdad, Klein dijo que para sus investigaciones académicas (es docente universitaria en París e investigadora) trabaja mucho sobre el periodismo de investigación, un género que le importa especialmente.
“Me interesó trabajar sobre la figura del bullshitter, el contador de mierda profesional, que está muy presente en nuestra sociedad actual. Es esa persona que, mirándote a los ojos, te va a decir: ‘este vaso es de color azul’ y te va a convencer. Y terminan metiendo tantas medias verdades adentro de una bolsa que uno ya no logra distinguir qué es verdadero y qué es falso”, detalló la escritora.
Durante la conferencia también se le preguntó si son las mujeres especialmente educadas para construir estas instituciones. Klein se refirió a personajes célebres como Madame Bovary o Miss Taylor.
“Lo que me interesó también es que no fuera una cuestión de género porque en la novela él también tiene un ideal que proyecta sobre Miranda y que para ella es un horror no poder responder, no poder estar a la altura y quedar a la sombra de alguien que está proyectando un ideal que se espera de ella, del éxito que tiene que tener, de la capacidad artística, de no sentirse al mismo nivel, algo que me parece que puede pasar en cualquier relación”.
Otra de las cuestiones que se le preguntaron fue por qué le interesó profundizar sobre el periodismo en pleno auge de las noticias falsas.
La argentina Paula Klein (Buenos Aires, 1986) ganó esta mañana el Premio Lumen de novela en España por su novela El amor inventado que recibirá 30 mil euros y la publicación del libro. Foto: captura.“Si bien no es una novela en la que el aspecto de las fake news sea central, lo que más me interesa es pensar en cómo la mentira puede corroer campos en los que es muy importante el pacto de sinceridad porque en la prensa no podés mentir, hay un pacto de confianza con el lector que no puedes romper. Sí lo puedes romper en la ficción y en otras disciplinas artísticas. Me parece que es importante y también lo digo como investigadora, que esa frontera entre no ficción y ficción sea clara, porque si no ya no sabemos dónde estamos parados. Entonces me pareció que el periodismo era un buen ámbito para probar esta cuestión de que si me decís que lo que me estás diciendo es verdad, tiene que ser verdad”.
“¿Qué te ayudó a escribir El amor inventado?”, fue otra de las preguntas y Klein respondió: “Es una pregunta difícil, pero creo que al mismo tiempo nos atraviesa a todos porque, quién no vivió una gran experiencia de amor, quién no sintió que no estuvo a la altura, hasta qué punto en el amor no estamos proyectando ficciones sobre el otro con un pacto de ficción. ¿Cómo nos estamos entendiendo entre esas ficciones que están en un equilibrio precario? En algún momento se pueden romper y ese quiebre es la confrontación con la realidad. Pero además soy muy chismosa y me encanta leer novelas de amor. Para escribirla me creé pseudónimos y me metí en grupos de mujeres estafadas, después me sentí mal, pero quería realmente explorar ese universo y entender cómo viven los otros esa confrontación con el fracaso amoroso cuando cae la ficción del ideal del amor”.
Pactos de ficción en la pareja
La escritora dijo también que los pactos de ficción muchas veces son más necesarios en parejas que llevan mucho tiempo juntas, pero al mismo tiempo también se necesita la honestidad.
Paula Klein, bonaerense que vive en París. Foto: gentileza editorial Lumen.“¿Cómo ayudan los recursos del periodismo a construir una historia de ficción?”, fue la última pregunta.
“Es apasionante volver a leer a Norman Mailer, a Tom Wolfe y a Hunter S. Thompson. Siempre me fascinó el periodismo narrativo como un género que está en esa frontera híbrida porque usar personalidades falsas, hacerse pasar por personal de limpieza, cambiar de identidad para infiltrarse en un grupo de motoqueros, por ejemplo, son herramientas que me interesan mucho. Esas estrategias fueron usadas por el periodismo narrativo, sobre todo en los años 60 y 70, y creo que renovaron la forma de hacer periodismo y también la forma de pensar la ficción”.
Klein nombró también a escritoras como Leila Guerriero o Laura Ramos como grandes referentes del periodismo narrativo. “La mentira en el periodismo no es lo mismo que la mentira en la ficción o en el arte, en el periodismo es algo grave. Creo que deberíamos tener ese consenso”, señaló Klein.
Y para finalizar aseguró que para ella, “los matrimonios que duran o esas parejas que mejor resisten en el tiempo son los que se vuelven muy hábiles en el secreto, en la omisión, en la mentira noble, como decía Voltaire, esas mentiras que hacemos para no lastimar al otro. Creo que es una novela que no da respuestas, pero sí confronta con un montón de situaciones posibles sin plantear un juicio moral porque me parece que la ficción está ahí justamente para sacudirnos”.








