Los hermanos apasionados por la pesca que salieron con sus amigos al río y ahora los buscan por aire, tierra y agua

Los hermanos apasionados por la pesca que salieron con sus amigos al río y ahora los buscan por aire, tierra y agua

Una pasión heredada. Un pasatiempo que se adhirió a la piel desde que eran niños y se transformó en práctica habitual. Claudio (50) y Carlos (58) Kovach, los hermanos que están desaparecidos junto con otros tres tripulantes de una lancha semi rígida desde hace casi tres días, practicaban la pesca deportiva casi desde que comenzaron a caminar cerca de la ribera rioplatense en Berazategui.

El “Húngaro” Kovach -que migró al sur del GBA a mediados del siglo pasado para trabajar en el cordón frutihortícola- transmitió el entusiasmo por las cañas a sus cinco hijos. Desde la costa o embarcados, los fines de semana alguno de los Kovach se acercaba al camping “Tonchi” de Hudson para hacer unos tiros al río.

El domingo, Claudio y Carlos convocaron a un grupo de amigos del trabajo y planificaron una excursión de dos lanchas. En total serían cinco. Los acompañaron en la travesía Alejandro Boscardin, de 28 años; Damián Giubu, de 42 años; y Sebastián Romegialli. Se conocían de las empresas de transporte de cargas, el rubro en el que se desempeña Claudio.

Hasta el camping llegaron en dos naves, pero una de ellas tuvo un desperfecto en el motor y decidieron subir todos a un bote semi rígido identificado como “Chamigo-Ho”, de 4,6 metros de eslora.

El clima presentaba condiciones ideales, después de una noche de lluvia. El río sereno, sin viento y marea baja. Entraron a las 7.30 cuando el sol comenzaba a alumbrar y el frío todavía apretaba hasta el dolor sobre la costa ribereña.

Los Kovach, en especial Claudio, conocen ese paisaje coloreado por el tono turbio del agua rioplatense. “Vienen todos los fines de semana. Tienen identificados varios ‘pozos de pesca’. Están acostumbrados a entrar entre 800 y 1.000 metros de distancia desde la costa y casi siempre se mueven por los mismos sitios”, contó a Clarín Rodrigo Oviedo, hijo de la pareja de Claudio Kovach.

El muchacho fue el primero en saber que algo estaba mal. El domingo al atardecer, cuando no respondían los llamados a los celulares y no regresaban a sus domicilios, se acercó al complejo y encontró los vehículos y la segunda lancha.

Todo el grupo que ahora busca Prefectura, Defensa Civil, otras fuerzas policiales y un grupo de rescatistas “voluntarios” que puso a disposición una aeronave es de Ranelagh, partido de Berazategui.

Son todos amigos o conocidos de los trabajos de Claudio. Gente que alterna como acompañantes de las jornadas de pesca”, agregó Rodrigo. Y aclaró que la tripulación tiene experiencia en navegación y lleva a bordo los elementos de seguridad reglamentarios: chalecos salvavidas, bengalas, sistema GPS y radio VHF.

Este martes, desde Prefectura informaron que las tareas de rastrillaje se intensificaron con el despegue y la incorporación al área de operaciones del avión PA-62 de la Fuerza. “La aeronave realiza tareas de reconocimiento visual y patrullaje aéreo con el objetivo de optimizar la cobertura de los cuadrantes y coordinar los esfuerzos con las unidades desplegadas en el agua”, dijeron las fuentes.

En la franja del Río de la Plata comprendida entre el Puerto de Buenos Aires y la ciudad de La Plata, permanecen operativos los guardacostas GC-79 “Río Deseado”, GC-129 “Lago Colhue”, GC-140 “Lago Yehuin” y GC-75 Bahía Blanca, apoyados por embarcaciones de tipo semirrígido. En simultáneo, se hacen patrullajes terrestres a lo largo de la línea costera.

El informe de Prefectura establece que “la emergencia se inició tras un llamado del personal del Camping Hudson, quienes alertaron que los navegantes —cinco hombres mayores de edad— habían ingresado al río por la mañana para realizar pesca deportiva de pejerrey y no habían regresado al caer la tarde, quedando sus vehículos estacionados en el predio”.

Por el momento sigue la búsqueda. No hubo respuestas a los llamados. Tampoco hay hipótesis firmes sobre qué pudo pasar en la mañana del domingo. A las 11 de ese día se reportó el último contacto con las autoridades. Desde entonces todo es incertidumbre.