Scaloni armó un grupo en el que sus integrantes están al servicio del otro. A tal punto que los suplentes no están esperando que les vaya mal a los titulares, sino todo lo contrario: quieren que el que juegue, la rompa.
Cada uno se potencia en el otro”, resume Fabián Jalife, director de Business Meet Culture (BMC Consultores), la consultora responsable -junto a la productora Virgen Films– del documental El método Scaloni, flamante estreno de la plataforma Flow.
Antesala del debut del seleccionado argentino en el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México. Un Mundial al que, con Lionel Messi a la cabeza, se llega con la prioridad de defender el título logrado hace casi cuatro años en Qatar.
Pero la defensa de ese logro, agregará Jalife en charla con Viva, “no es a cualquier precio, porque Scaloni es un líder que nos enseña que hay que desdramatizar los resultados y cuidar los procesos”.
Lionel Scaloni ve seres humanos que juegan al fútbol. No sólo profesionales.
Rodrigo De PaulFutbolista
Se lo dijo el propio Scaloni durante las entrevistas que mantuvieron en los últimos meses para la realización de este trabajo que pinta de cuerpo entero al líder silencioso del seleccionado. Se lo repitieron jugadores y cuerpo técnico que formaron parte del campeón del mundo, también entrevistados.
Entre ellos, Pablo Aimar, quien dice a cámara: “Nadie sale ileso de un Mundial. Sabemos que hay cosas que hoy se ven de una manera sólo porque la pelota entró”.
Psicólogo y autor de libros de esa temática, “en otra vida”, como aclara, Jalife quería contar la historia de un líder argentino. La encontró en Scaloni. No sólo porque desdramatiza, sino porque hace bandera de la humildad y barre egos.
“Ve seres humanos que juegan al fútbol. No solo profesionales”, resume Rodrigo De Paul en el documental. Para armar El método Scaloni, Jalife empezó por un reducido grupo de trabajo que incluyó a su hija, Jessica, también con experiencia en medios de comunicación.
“Siempre pensé que los mejores logros son aquellos que se concretan en equipo”, le dice ella a esta revista.
Ambos coinciden: no hay mejor ejemplo de trabajo en equipo que el del seleccionado argentino. No sólo por el resultado, sino por el camino: “Scaloni todo el tiempo dice ‘nos va a tocar perder, porque nos va a tocar perder, pero eso no es un drama, como tampoco es tan dramáticamente importante ganar’”.
Viajaron a Pujato, Santa Fe, la ciudad de la que es oriundo Scaloni. Recorrieron sus calles y hablaron con su gente. Anduvieron por Argentina y por Europa. Entrevistaron en Miami. Reunieron más de cien horas de entrevistas. Confianza, respeto mutuo, respaldo, “lo que se conoce como seguridad psicológica”, analiza Jalife padre.
“Logró que el jugador sienta que no será atacado ni excluido si las cosas no salen bien, sino que será acompañado, estimulado a dar su mejor versión al servicio de un propósito superior”, dice.
Paso a paso
El Seleccionado argentino es candidato a ganar el título por cuarta vez, más allá de que haya quienes minimicen su presente. La falta de amistosos de peso en la previa, la cantidad de lesionados o la ausencia de competencia de élite de Messi son algunos de los motivos.
Los otros, que selecciones como la francesa y la española están en un nivel superlativo respecto de las otras. O que Brasil puede ser el gigante dormido. Más alguna sorpresa que nunca falta.
Para Scaloni, lo fundamental es el presente, el paso a paso. El resultado, después se verá.
Pero Argentina, sabemos, no es menos que nadie. Y tiene, al fin de cuentas, a Messi. “Para Scaloni, lo fundamental es el presente, el paso a paso. El resultado, después se verá. Eso es lo que transmitió a sus dirigidos”, sostiene el Jalife mayor. Su hija agrega que “también está el silencio de la humildad”, que para el entrenador es una de las bases de sus trabajos.
“Lo aprendió de su padre, camionero, un tipo solidario, íntegro y honesto, que siempre estuvo al servicio del otro. Scaloni me decía que cada vez que se quedaba bloqueado en un problema, el padre le decía, ‘mirá para adelante, salí para adelante, pensá para adelante’.
Eso a esta selección y a este cuerpo técnico le ha funcionado para salir de cada embrollo fenomenal”, complementa Fabián. El Seleccionado, que integra el Grupo J, debutará este martes a las 22 (hora argentina) en Kansas ante Argelia; el segundo encuentro será el lunes 22 a las 14 (hora argentina) frente a Austria, en Dallas; y el tercero, también en Dallas, el sábado 27 a las 23 (hora argentina) contra Jordania.
Lo que sigue es la incertidumbre respecto de si se llegará a la final, pautada para el 19 de julio en East Rutherford, Nueva Jersey.
Estudiar un método
“Me interesaba estudiar el método de Scaloni porque es el perfecto ejemplo de un caso extraordinario para aprender. Con un bajo perfil total, se hizo cargo de un grupo humano que estaba fragmentado, desestabilizado, repleto de conflictos, con jugadores peleados entre ellos, peleados con el técnico, con la prensa, con los dirigentes. La gente no los quería, nadie se identificaba con nadie y sin embargo cuando Scaloni asume lo hace de manera transitoria. De ahí, empieza a recorrer un ciclo virtuoso”, recuerda Jalife sobre los tiempos post Mundial de Rusia. Que a la vez fueron tiempos de escasos resultados deportivos.
La docuserie de Scaloni. Pero Scaloni, entonces un DT inexperto que había integrado el cuerpo técnico del despedido Jorge Sampaoli, apeló a su buena llegada con los futbolistas. Armó un grupo, después convocó y preparó el ambiente ideal para Messi -todavía cuestionado por buena parte del mundo futbolero- y luego ganó la Copa América, clasificó al Mundial, y logró que el Seleccionado siguiera ganando y jugando bien.
“Era un caso para estudio”, suelta Jalife padre. “Porque recompuso todo.” “Además, veníamos de dos ideologías deportivas, nuestra grieta de origen: Menotti y Bilardo”, agrega. Y continúa: “Scaloni tiene de Bilardo, de Peckerman, de Sabella, de Menotti. Tomó de los distintos procesos, y aprendió porque es una esponja”. De ahí la coordinación de las charlas, la edición de cada entrevista más el trabajo de archivo y análisis para entender “lo interno y no la cáscara” del técnico.
“Encontramos una cultura de liderazgo basada en minimizar los niveles de conflicto interno y maximizar el rendimiento, la entrega”, dice Jessica, todavía deslumbrada porque tanto el entrenador como los jugadores y los integrantes del cuerpo técnico “se mostraron con una humildad poco común”. Y dice sentirse impactada por una declaración del Payaso Pablo Aimar: “Él dice ‘la juventud tiene un grado de inconsciencia espectacular’. En esa frase se encierra gran parte del logro del seleccionado”.
Scaloni tiene de Bilardo, de Peckerman, de Sabella, de Menotti. Tomó de los distintos procesos y aprendió porque es una esponja.
En El método Scaloni, el protagonista dice que “el grupo es lo primordial. No es lo mismo perder y que dos se vayan por un lado, tres por otro y así. Si perdés y estamos juntos, la sensación es diferente”.
Messi, suelto, en un poco habitual papel secundario, recuerda los comienzos del ciclo que terminó con la tercera estrella: “Veíamos el día a día y sabíamos lo que se estaba armando”. Germán Pezzella reconoce que “ni el más optimista creía que iba a pasar lo que pasó” y Leandro Paredes destaca que “lo mejor que hicimos con Messi fue sacarlo del póster y que se sienta como uno más del grupo”. Nahuel Molina se emociona al recordar los vaivenes anímicos que vivió en el partido ante Países Bajos en Qatar y que cuando hizo uno de los goles pensó en su familia, en sus amigos y “en Leo”.
“Aquella fue una linda batalla”, sonríe Alexis Mac Allister antes de agregar: “Estoy como enamorado de la camiseta de la Selección”. “Scaloni nos cambió la carrera a muchos y la vida a todos”, dice Julián Álvarez, quien en el último Mundial se consagró como uno de los titulares indiscutibles del equipo.
Y humaniza Dibu Martínez: “Cuando los franceses se pusieron 3 a 3 en la final, estaba re cagado. Después se me dio aquella atajada. ¿Qué arquero no sueña con atajar algo así?”.
“La gente dice que siempre estaba tranquilo, pero no estaba tranquilo. Si después del Mundial me salió un herpes zóster tremendo, me picaba el cuerpo por todos lados. La gente no lo sabe, pero la pasé mal”, emociona Scaloni mientras hace los gestos de rascarse la espalda. “Es un tipo que controla mucho sus emociones”, le grafica Jessica a Viva. “No es que tiene mucho trabajo psicológico, tiene mucho trabajo emocional, porque es un tipo hipersensible”, analiza su padre.
Lionel Scaloni durante las grabaciones de la docuserie que analiza su forma de liderazgo.No en vano, El método Scaloni muestra sus reacciones cuando Gonzalo Montiel convierte el penal ante Francia, el que le dio el título mundial al seleccionado: el DT se queda duro, se deja abrazar, después se sienta. Los ojos brillosos. “Sabe que su experiencia emocional impacta en el grupo”, dice Fabián Jalife; y después: “No quiere desequilibrar al grupo, sino todo lo contrario, está casi obsesivamente cuidando los mecanismos estabilizadores”.
Recuerda, entonces, la derrota ante Arabia en el debut en Qatar. Argentina llegaba como favorita y sin embargo perdió 2 a 1. “El técnico sabía que el grupo tenía que salir de ahí, de ese golpe. Para eso era necesario el presente, el aquí y ahora. Limpiar la cabeza del trauma del pasado y limpiar la cabeza de la ansiedad y la incertidumbre del futuro para estar aquí y ahora en su mejor versión.”
Y agrega que los jugadores no se quedaron atrás con su aporte: “Encarnaron el reseteo del chip para ayudar al grupo a tener capacidad regenerativa y dejar atrás una situación dolorosa”. Sabemos cómo siguió la historia. De Scaloni -coinciden padre e hija- “destacamos la simpleza, la humildad, la sencillez, la gracia, lo que decía fuera de cámara. En todo momento sentimos que hablábamos igual que como hablamos nosotros ahora, con alguien que no quiere estar en el póster, alguien que como mucho quiere ser bien recordado, saludado. Uno más”.
“Es un legado que nos va a quedar. Un día van a venir los que hoy son chiquitos y verán este documental y dirán ‘guau, cuánto hay por aprender de este tipo’”, se maravilla Jessica. Agrega su padre: “Fijate que le dijeron de todo antes del Mundial y sin embargo nunca se tomó revancha. Tenía la posibilidad narcisista de responder, pero no se tomó revancha de nada ni de nadie. Scaloni es, sin dudas, un tipo profundamente constructivo”.
A horas del debut argentino, entonces, hay esperanzas de volver a ser campeones del mundo. Tal vez alcance con aferrarse a una descripción no sólo de Scaloni sino del plantel. La dice Fabián Jalife: “Los jugadores sienten el orgullo de la camiseta. Es un plus. Y más allá de haber logrado el título, entienden a la perfección lo que les remarca el técnico: siempre podemos dar algo más. Y el mejor partido es el que está por venir”.








