Asediado por escándalos de corrupción en el frente político, Javier Milei tuvo este jueves un motivo económico para mejorar su humor. Si abril fue el mes en el que la tendencia inflacionaria se torció, luego de diez meses de aceleración, mayo confirmó esa nueva dirección y le permite al Gobierno mejorar la credibilidad de su promesa de mayor bienestar hacia adelante. De acuerdo con el informe publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), los precios aumentaron 2,1% en mayo, medio punto porcentual menos que el mes anterior y por debajo de lo que había estimado el mercado.
“VAAAAAAAAMOOOOOO TOTO”, celebró en sus redes el presidente, aludiendo a su ministro de Economía, Luis Caputo. En particular, destacó que la inflación núcleo —la que excluye productos estacionales y regulados— haya quebrado el piso de 2% al registrar una variación de 1,9%. La inflación de 2,1% registrada en mayo es el dato más bajo de los últimos ocho meses, lo que también fue resaltado por el Gobierno. Si se compara con el mismo mes de un año atrás, la variación interanual fue de 33,2%.
La división de mayor aumento en el mes fue Comunicación (3,4%) como consecuencia del aumento de los servicios de telefonía, seguida por Educación (2,9%). Alimentos y bebidas no alcohólicas fue el rubro con mayor incidencia en la variación mensual de la canasta en casi todas las regiones del país, explicada por aumentos en el pan y los productos lácteos.
La desaceleración del índice de precios había sido anticipada por Caputo, que en las últimas semanas dio distintas conferencias en las que resaltó una selección de resultados auspiciosos de la gestión libertaria y auguró “los mejores 18 meses de las últimas décadas”. “No nos dejemos psicopatear más con lo que se escucha y con lo que se ve”, dijo, apuntando sus dardos contra el periodismo y dando por segura la reelección de Milei el año próximo. “Va a ser un año electoral absolutamente atípico porque la economía por primera vez se va a llevar puesta a la política”, lanzó.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), elaborado por el Banco Central argentino, había estimado una inflación de 2,3% para mayo y un sendero descendente hacia adelante. Para todo 2026, las principales consultoras del país estiman que los precios cierren con un aumento del 30,5%, muy por encima de las proyecciones oficiales iniciales incorporadas en el presupuesto nacional, que ubicaban la variación interanual en torno al 10%. De hecho, ese número ya fue superado por la inflación acumulada en los primeros cinco meses del año, que fue de 14,7%.
La noticia le resulta útil al Gobierno en un momento en el que la conversación pública se concentra en un escándalo de corrupción creciente. En un intento por justificar sus compras y consumos, ayer por la noche Manuel Adorni —jefe de Gabinete y hombre de extrema confianza de Milei— cambió abruptamente la versión con la que ha tratado de rebatir hasta ahora las sospechas sobre enriquecimiento ilícito que pesan sobre él y dijo que ha mantenido sin declarar ahorros por medio millón de dólares.
El gabinete económico también celebró este jueves la mejora de la calificación crediticia del país por parte de S&P (de CCC+ a B-), en línea con lo que hizo la calificadora Fitch algunas semanas atrás, lo que mejoraría las condiciones de financiamiento del país y sus empresas. “Muchos fondos institucionales requieren confirmación de al menos dos de las tres agencias para invertir en un país con calificación de por lo menos B-. Ahora tienen luz verde para invertir”, precisó el viceministro de Economía, José Luis Daza.








