El abogado y empresario Víctor Stinfale declaró este jueves como testigo en el segundo juicio por la muerte de Diego Armando Maradona (60), donde afirmó que “por la forma en que se murió, se hicieron muy mal las cosas” durante la estadía en la casa del barrio privado San Andrés, de Benavídez.
Stinfale ingresó a la sala del entrepiso de los Tribunales de San Isidro exactamente a las 10.30. Luego de saludar a las partes, comenzó a responder preguntas del fiscal general adjunto del distrito, Patricio Ferrari.
El testigo indicó que la relación que lo unía con Maradona era de amistad y de asesor legal, y sostuvo que lo vio “mal, al igual que todos” aquel 30 de octubre del 2020, cuando el técnico de Gimnasia de La Plata celebró su cumpleaños 60.
Luego se enteró de que iba a ser evaluado en el Sanatorio Ipensa de La Plata, por lo que llamó a Maximiliano Pomargo, asistente de Maradona, y habló con el ex capitán de la Selección Argentina.
“Spiderman, me están por operar, necesito que me ayudes”, le dijo Maradona. Stinfale le respondió que vaya al Sanatorio Los Arcos donde “jugamos de local” porque el empresario conocía al director de allí.
Finalmente, Stinfale recordó que habló con Luque, a quien no conocía y que lo habían señalado como médico de Maradona. “Yo lo conocía a Luque de haberlo visto en la televisión dos o tres veces jugando al futbol y haciendo declaraciones malas a mi entender, sobre las adicciones de Diego”, expresó.
Cuando llegó a Olivos y lo vio a Maradona, Stinfale le dijo “creo que no tenés la espalda para operar”. “Veía la imagen de él, no era la de un médico para operar la cabeza de Maradona. Le dije que consiga a los cuatro mejores de Argentina. Me dijo que era buen médico, que tenía equipo y que era una operación sencilla”, sostuvo.
En ese momento se encontró con Dalma Maradona, quien le expresó su descontento de que Luque sea quien esté a cargo de la operación del hematoma subdural. “Por fin uno que piensa como yo”, le dijo Dalma, y le pidió si podía “pegarle un voleo”.
Finalmente, Maradona fue operado por cuatro profesionales, pero no por el neurocirujano, sino por profesionales de su equipo.
Stinfale recordó una situación que vivió el 4 de noviembre, el día siguiente de la operación, cuando ingresó a la habitación donde se encontraba el paciente y observó a Luque arrodillado, llorando frente a Maradona.
“Era una situación atípica. Luque llorando, estaba como vencido, era una persona que lo quería operar, tenía la confianza. Yo lo había maltratado de alguna manera y después cuando viene, no sé, de la bola de nervios se cayó”, rememoró.
En otro fragmento de su declaración, que se extendió por 45 minutos, Stinfale se refirió a la reunión en la Clínica Olivos del 10 de noviembre, donde participaron familiares de Maradona, su equipo médico y autoridades de Swiss Medical.
“Fue una reunión pacífica de alguna manera, que era raro. Estaban todos unidos, contentos por la evolución de Diego. Se habló de la casa y del apoyo que iba a dar Swiss Medical con la internación domiciliaria. La prestadora, por lo que escuché a las hijas, Cosachov y a Luque, iba a dar todo el apoyo logístico”, comenzó Stinfale.
El empresario fue contundente: “Por la forma en que se murió, se hicieron muy mal las cosas, si estaba hinchado y no se lo lleva a un hospital está mal. Si está hinchado, denle un diurético. Por la experiencia de haber cuidado a mis padres, cada vez que tenían ese problema o le dábamos un diurético o lo llevábamos a internar de nuevo”.








