La novela romántica se ha consolidado como un segmento en crecimiento. Los rankings de ventas muestran el impacto de autoras argentinas que publican en grandes sellos como Penguin Random House –Gabriela Exilart, Gloria Casañas, Viviana Rivero, Florencia Bonelli, entre otras–, confirmando que el género ocupa un lugar destacado en las preferencias de los lectores, que son, en su gran mayoría, mujeres.
Pero más allá de las autoras mencionadas, hay otras voces que están surgiendo con fuerza, de la mano de editoriales que apuestan por nuevas tramas y formatos. En ese terreno, se inscribe el trabajo de VR Editoras, con la licenciada en Letras (UBA) Susana Estévez como responsable de los títulos nacionales desde hace cuatro años, y de la editora (UBA) Florencia Cardoso, con ocho años de experiencia en la adquisición de títulos internacionales y ficción, ambas abocadas a VeRa, el sello de Novela Romántica de la Editorial.
En diálogo con Clarín, las editoras coincidieron en que la novela romántica se reinventa y dialoga con los debates contemporáneos: “Las protagonistas creen en el amor, pero no es su único interés”, explicó Estévez; mientras que Cardoso subrayó el rol de la intuición en su tarea: “A veces leo algo y siento que ese libro me gusta”, confesó.
–¿Qué temáticas nuevas están explorando las escritoras locales dentro del género?
–Susana Estévez: El sello VeRa tiene una fuerte impronta contemporánea (aunque está también abierto para el romance histórico), con mujeres adultas como protagonistas, que ya pasaron por una relación importante, que tienen un recorrido interesante tanto profesional como personal y están abiertas a vivir nuevas experiencias. Las protagonistas femeninas creen en el amor, pero no es su único interés. Más que buscarlo, lo encuentran, lo disfrutan y lo integran como una faceta fundamental, pero no única, de la vida.
Las editoras Susana Estévez y Florencia Cardoso analizaron el crecimiento de la novela romántica en el mercado editorial argentino. Foto: gentileza.–¿Cuáles son los criterios para la elección de títulos?
–Florencia Cardoso: A nivel internacional, cuando analizo propuestas que me mandan nuestros scouts o los agentes o cuando veo qué se está leyendo en otros países, pienso en la historia y en el argumento. A mí me pasa que ahí entra en juego la intuición. A veces leo un texto y es algo que quizás escapa a lo racional, siento que ese libro me gusta y, después, pasan un montón de cosas en el medio por las cuales ese título puede, finalmente, funcionar o no. También, trabajo mucho con traducciones de libros que ya fueron publicados.
–Susana Estévez: En nacional, llegan los manuscritos por mail. Lo que hago es leer la sinopsis primero y veo si el argumento se adapta a nuestro sello, trato de elegir historias que puedan despertar identificación en una lectora de más de 35 años. Claro. En general, las historias de amor son segundas vueltas, ya vivieron el primer gran amor. O sea, ese ya está liquidado y ahora quieren más cosas.
–¿Qué autoras nacionales son hoy las más leídas en el sello?
–Susana Estévez: Laura Miranda, cuyas novelas, sobre todo Volver a mí, marcaron un rumbo en el sello, un “por dónde”, con novelas centradas en una protagonista femenina que se busca a sí misma. Beta Suarez (acaba de salir su novela Roto) y Patricia Suárez son las referentes de la comedia en VeRa, siempre con una propuesta creativa y con un manejo del humor en varios registros. Valeria Naya, María Laura Gambero y Mariela Giménez combinan el policial y/o el thriller con el género romántico, y escriben novelas adictivas, de esas que no se pueden soltar.
–¿Se fijan si la autora tiene muchos seguidores en redes?
–Florencia Cardoso: En mi caso, con la adquisición de títulos extranjeros, cuyas lectoras son quizás más jóvenes que las de las autoras nacionales que menciona Susy, se tiene en cuenta la presencia en redes, porque es importante para ese target, pero no es excluyente, digamos. Es algo que puede sumar, pero si una autora escribió una gran historia y no tiene redes fuertes, no va a quedar descartada por eso. Y tampoco voy a ir a buscarla y pedirle que escriba algo solo porque tiene muchos seguidores.
–¿Cómo dialogan estas novelas con el feminismo y los debates contemporáneos sobre género?
–Susana Estévez: A través de los temas (violencia de género, vínculos tóxicos, realización personal, diversidad de intereses, ambición profesional), y también de la convivencia entre géneros. Las lectoras de nuestro sello no buscan heroínas trémulas, con vestidos largos, en espera de ese caballero reservado y estoico que el destino se encargará de ubicar estratégicamente en su camino. Nuestras novelas se leen desde la multiplicidad, la diversidad, la innovación, el pulso acelerado de nuestro presente y la versatilidad para el cambio de registros y paradigmas.
–Sobre la voz del narrador, ¿qué es lo más indicado para que un texto funcione: el uso de la primera persona o de la tercera?
–Florencia Cardoso: En el sector al cual me dirijo, encuentro una tendencia muy fuerte a la primera persona. Realmente, les gusta muchísimo y, también, les gusta mucho lo que en inglés se llama dual point of view. O sea, que haya dos puntos de vista; que un capítulo esté narrado por la protagonista femenina y el otro, por el masculino. Eso gusta muchísimo. Y para nosotras, que nos dedicamos a la novela romántica, leer lo que piensa el chico es como que termina siendo tu novio literario toda la vida. Y vos te terminás enamorando del protagonista muchas veces.
–¿Qué lugar ocupa la novela romántica dentro del mercado editorial argentino?
–Susana Estévez: Ocupa un lugar importante, pero es innegable que hay una mirada un tanto despectiva sobre la novela romántica, que es considerada un género menor. Eso, que tiene sus desventajas obvias, a la vez les da mucha libertad a las autoras para explorar, ensayar, probar con distintos géneros. Y, a la vez, es un género que está muy ligado a la vocación de entretener, divertir, conectarnos con una forma gozosa de leer; esa fiebre de pasar las páginas y no poder soltar el libro, de avanzar sin pausa y después arrepentirnos: “¿por qué me apuré tanto?”.
–¿Cómo se mide la repercusión de un libro?
–Susana Estévez: Miramos los rankings, pero no sé si son tan representativos de todo lo que se vende en el país, ya que son de librerías porteñas, del centro de la ciudad. Ahora, mucha gente compra online, es difícil medir…
–Florencia Cardoso: A nivel internacional, en un top 100, entre millones de títulos, siempre hay alguno de VR. Bueno, es un orgullo cuando eso sucede y lo festejamos. Pero coincido en que los rankings no son siempre una muestra fiel de lo que pasa.
La editora Susana Estévez. Foto: gentileza.–¿Sigue existiendo ese prejuicio histórico de que, si es bestseller, seguro es malo?
–Florencia Cardoso: O sea, ¿qué es la calidad? Si un libro tiene éxito en lo comercial pero no en lo literario, el éxito no se le puede negar.
–Susana Estévez: Además, si uno se pone a pensar, los clásicos que nosotros ahora consumimos como si fueran obras de arte sublimes fueron populares en su momento.
–Florencia Cardoso: Yo creo que eso del prejuicio es de lectores más grandes, digamos, eso no pasa en los que se dicen New Adult (adultos jóvenes).
–También gusta mucho el género fantasy entre los adultos jóvenes, ¿no?
–Florencia Cardoso: Sí, el mercado lo llama Romantasy. Se inventan universos fantásticos donde hay una gran historia de amor en el medio de una guerra, seguramente, entre mundos.
La editora Florencia Cardoso. Foto: gentileza. –¿Cómo se construye la comunidad con las lectoras?
–Susana Estévez: Hay una comunidad muy fuerte de lectoras que se conectan entre sí y con las autoras, también con la editorial. Las lectoras son muy activas, leen rápido, están al tanto de todas las novedades, organizan actividades (clubes de lectura, lecturas conjuntas, reseñan libros, recomiendan). Son lectoras entrenadas, actualizadas y siempre bien dispuestas para participar en todo lo que se les proponga. Y lo mismo vale para las autoras del sello: se ayudan, comparten manuscritos, en síntesis, se acompañan entre sí. Es una red colaborativa muy abierta y generosa.








