Selva Almada: “El gobierno niega que existan los femicidios y estamos cada vez más hartas”

Selva Almada: “El gobierno niega que existan los femicidios y estamos cada vez más hartas”

En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), la escritora y narradora Selva Almada analizó el modo en que los medios de comunicación y el Gobierno construyen discursos sobre la violencia ejercida contra las mujeres. “Si desde el propio Estado se niega que existan los femicidios, supongo que el periodismo le hace un poco el juego al gobierno que gobierna”, advirtió la autora, quien además remarcó que el asesinato de una mujer a manos de un hombre está siendo igualado a cualquier otro delito común.

Selva Almada es escritora y narradora destacada de la literatura latinoamericana contemporánea. Su obra se caracteriza por retratar el paisaje, la oralidad y los mitos del interior argentino, explorando profundamente las tensiones de clase, el universo rural y la violencia. Ha sido galardonada con múltiples distinciones, entre ellos el premio Konex, y ha sido finalista del prestigioso Booker Prize Internacional. Su producción abarca novelas, poesía y crónica periodística. Su última obra es Una Casa Sola, novela que se destaca por su originalidad narrativa. La voz principal de la historia es la propia casa, la cual hace memoria de los días en los que fue construida y habitada, mientras observa cómo la naturaleza y la vegetación local lentamente reclaman su espacio y la devoran.

Nosotros veníamos con mucho interés en hablar con vos a partir, incluso, de los casos de aumento de femicidios, de las enormes manifestaciones, el caso del femicidio de Agostina Vega en Córdoba, que volvió a poner el tema en el centro de la escena. Vos dijiste textualmente que los femicidios son la expresión máxima de una trama social que permite que existan. Me gustaría que vos compartieras con nuestra audiencia tus reflexiones sobre el tema.

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El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

Sí, justo estuve en Rosario cuando fue la marcha la semana pasada, así que marché con las compañeras de allí. Según las estadísticas, hay uno cada 31 horas. Bueno, de vez en cuando alguno salta a la prensa y provoca la tremenda conmoción y dolor que provocó el femicidio de Agostina. Y mirando un poco hacia atrás, pensando en que hace 11 años del primer Ni Una Menos, también con una chica de 14 años, de Santa Fe, de la ciudad de Rufino aquella vez.. No deja de impactar y de entristecer y de doler que 11 años después sigamos en las mismas condiciones.

Yo siempre digo que los periodistas solo tenemos el monopolio del lenguaje verista, pero nuestra capacidad de influir sobre el discurso público es menor que el de otras actividades como el de la ficción. Mirá simplemente el de la música, lo que ha hecho el Indio Solari, por ejemplo. Mucho más que decenas de publicaciones periodísticas acumuladas a lo largo de décadas. ¿Qué haces vos desde la literatura para contribuir a luchar con este sesgo subjetivo negativo que hay que transformar?

Igual no creo que el periodismo no tenga su influencia y creo que también hay que seguir revisando la manera en que el periodismo comunica los casos de femicidio, porque realmente ahí tampoco ha habido ningún avance en tantos años. Seguro que también la manera en la que yo me refiero en que trataron este caso, como trataron el año pasado el triple femicidio de Flores, creo que me refiero al mismo mal periodismo que comunica mal. Por supuesto no son todos los periodistas, pero en un gran porcentaje, sí. Cuando yo escribí Chicas Muertas, que es un libro que cuenta, relata femicidios ocurridos en los años 80, o sea, hace unos cuantos años atrás… (es interrumpida)

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¿No notás avances en la toma de conciencia del periodismo en ese sentido?

Lo había notado. Creo que había habido un avance bastante grande, sobre todo cuando todos los medios empezaron a decirle femicidios a los femicidios. Ahora, con el caso de Agostina, envié noticieros hablando del “homicidio de…”, o sea, como dejando de lado otra vez el término…

Pero lo que ves es que ese retroceso tiene que ver con un cambio de clima político.

Por supuesto, si desde el propio Estado se niega que existan los femicidios, supongo que el periodismo que le hace un poco el juego al gobierno que gobierna.

¿Cuánto es causa y consecuencia? Quiero decirte. Cuando en realidad, ¿quién sigue a quién? O sea, muchas veces está la idea de que es el periodismo el que instala y la política continúa. Y yo con cierta impotencia, como te decía, muchas veces tiendo a creer que es lo contrario. Pero sé que no es solo el periodismo, por eso quería rescatar la importancia que tiene lo que vos hacés.

Yo creo que sí, que tanto la literatura, la música, el teatro, las distintas artes pueden acercar una mirada crítica y una mirada incluso a veces novedosa a cómo tratamos temas como la violencia de género o como los femicidios, que es su máxima expresión.

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¿Sentís la misma impotencia que yo?

Sí, por supuesto. Hay libros que sobre todo tienen bastante repercusión entre las adolescentes y los adolescentes y que a veces también se convierten en un instrumento para las profesoras y los profesores para entrar por la puerta de la literatura a tratar y conversar estos temas con las chicas y los chicos que por ahí no tienen esa oportunidad fuera de la escuela.

Estabas en la marcha en Rosario. Yo no sé si es cierto grado de deseo que atraviesa mi pensamiento, pero fue muy grande esta última marcha. ¿Está pasando algo que no vemos?

Creo que un poco tiene que ver con también el hartazgo de escuchar, como decíamos recién, desde el Estado cosas como que no existe la violencia machista, como que no existen los femicidios, como que el asesinato de una mujer a manos de un hombre es igual a cualquier otro asesinato por cualquier otra causa. O sea, el no reconocimiento del femicidio como un crimen de odio. Creo que tres años después estamos cada vez más cansadas y más hartas. Y, por supuesto, que hubieran sucedido el femicidio de Agostina, el femicidio de Dulce la semana anterior, llevó mucha más gente a la calle, mucha más preocupación.

Porque sucede uno cada 31 horas, prácticamente uno por día, y como decís, determinados toman estado público. Quizás que haya tomado estado público de esta magnitud algo indica.

Nunca sabemos por qué algunos llegan a la prensa y otros no. Supongo que siempre impacta cuando la víctima es muy joven. O cuando, como en el caso de Agostina, estuvo desaparecida unos días, estuvieron buscándola, entonces eso se movilizó mucho también en las redes sociales. Y bueno, y que finalmente el resultado haya sido un femicidio, creo que eso también causa mucho impacto.

RM