“Más de la mitad del contenido web ya es generado por IA”

“Más de la mitad del contenido web ya es generado por IA”


El uso de la Inteligencia Artificial (IA) cada vez tiene mayor penetración (y aceptación) en la sociedad. Si hablamos de periodismo, más de la mitad de los contenidos periodísticos fueron realizados con IA, pasando de ser una herramienta incipiente a un elemento clave en las redacciones. ¿Cómo resistir frente al poder las fake news y los clickbaits?

Estos y otros temas tuvieron su respectivo análisis y debate en la charla “IA, periodismo y transformación laboral”, en el marco de la tercera y última jornada de URGENTE, la segunda edición del encuentro entre periodistas que tuvo lugar este sábado en la Casa de la Cultura (Avenida de Mayo 575, CABA).

Participaron de la charla tres periodistas especialistas en el uso, análisis y tratamiento de contenidos periodísticos digitales, publicaciones en redes sociales y noticias elaboradas con IA: Irina Sternik (licenciada en Comunicación y especializada en Periodismo Digital en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona); Tomás Balmaceda (doctor en Filosofía de la UBA y escritor, que publica una columna sobre el tema en revista Viva) y Miriam De Paoli (especialista en comunicación vinculada a la IA). Alejandro Alen Vilas ofició de moderador.

Sternik es autora del libro Inteligencia Artificial. El futuro llegó hace rato (de editorial AZ) mientras que Balmaceda y De Paoli escribieron Los últimos humanos. Una apuesta para resistir el fin del mundo común (Galerna).

Casi el 10% de los contenidos informativos que consumimos todos los días son generados por IA. ¿Es bueno, malo, esto va a crecer, nos daremos cuenta de esto? Preguntó Alen Vilas.

“Creo que es más del 10%, de hecho más de la mitad del contenido de la web ya es generado por IA”, respondió Irina Sternik.

“El problema que hoy tenemos es que, por un lado, los medios no son transparentes al decir que tal contenido, tal imagen o ilustración están hechas con IA”, agregó.

“Con la precarización del periodista, la crisis y la cantidad de notas que tiene que hacer es lo que pueden hacer. Por eso, el contenido es bastante pobretón. Además, está con ese lenguaje heterogéneo escrito por la IA, que fue entrenada con textos minoritarios de nuestra cultura de Argentina y Latinoamérica”, argumentó.

Según Sternik, “estamos leyendo algo sintético. Creo que el ojo se va entrenando y te vas dando cuenta. También dijo que existe un movimiento que indica que si está hecho con IA rechazan la lectura de ese contenido informativo. No tengo el porcentaje, pero hay mucha gente, y sobre todos los estudiantes que están rechazando lo generado por Inteligencia Artificial. Estaría bueno que en algún momento el contenido hecho con IA no sea tan rentable”, suscribió.

“Contenidos pasteurizados”

En ese sentido, De Paoli manifestó que la gente empieza a rechazar ese tipo de contenidos periodísticos elaborados con IA. “Se da cuenta lo pasteurizado”, -afirmó, y siguió-: “Entonces, al quinto clickbait uno ve el título dice ‘¡Wow! Acá voy a leer algo’ y cuando uno lo ve se da cuenta de que todo es muy parecido o pasteurizado en la manera del desarrollo, creo que eso también empieza a alejar a la gente”.

“Lo que sí me preocupa toda una generación que nunca estuvo expuesta a grandes nombres en el periodismo, nunca estuvo expuesta a buenos textos”, sentenció la periodista brasileña residente en Argentina.

El filosofo Tomas Balmaceda en su lugar de trabajo. Foto: Maxi Failla.

“Las personas menores a los 30 años ya no crecieron con el diario, la revista, donde muchas veces buscabas el artículo escrito por un periodista. Por eso, me preocupa mucho ese rechazo ya que no hay grandes espacios para las grandes firmas ni para las voces disonantes ¿Dónde se van a informar?”, indagó.

Por su parte, Balmaceda coincidió con la opinión de sus dos colegas y amplió: “por un lado, está el recorrido del lector. Quizás algunos de los que estamos acá somos de la última generación”.

“Cuando éramos más chicos, los que hacíamos periodismo digital lo más importante era que llegaras a la portada, que era central, la portada del medio era lo más importante, pero hoy en día, estar en la portada en los medios no significa nada, ya que muy poca gente entra a la portada. En realidad, lo que sucede en ese camino es que te encontrás con las noticias”, explicó.

Soy docente universitario: ninguno de mis alumnos de veintipico deben conocer la portada de Clarín ni la de La Nación o Infobae porque el consumo que tienen es cruzarlo en redes, por alguna notificación o porque están en un lado que están viendo y les aparece cruzada esa información”, enfatizó.

Escribir como un algoritmo

Balmaceda dijo que los títulos que hay en la versión impresa de la revista Viva son diferentes a los de la versión online. “Cuando entro los domingos ver los títulos lindos, el título de la versión web es una cagada pero es un titulo muy efectivo ya que se producen con las keyboards o palabras claves para poder entenderlo”.

“Hace 20 años que escribo en Viva, la manera de escribir ahora cambió un montón respecto a la de antes: ahora, en el primer párrafo, con la pirámide invertida y las 5W, todo eso se reduce a ‘decime las palabras que rápidamente un bot va a poder leer y le va ofrecer a un lector’. Competimos con un bots que escriben y competimos con nosotros mismos: si lo escribe un humano, muy personal o disonante, podés quedar afuera porque eso es nuevo tipo de censura. Eso con Miriam lo tratamos en el libro”, apuntó Balmaceda.

Según Alen Vilas, el lector de noticias sabe que podrá encontrar información fidedigna en sitios webs como Clarin, La Nación e Infobae. ¿Como hace un usuario para discernir esa maraña de contenidos desde la voluntad de encontrar algo más?, preguntó el moderador de la charla.

“Tiro la pelota con la nueva demografía. Creo que son preguntas que las tenemos que separar en cuáles generaciones estamos hablando”, dijo De Paolo.

“Con Irina nos conocimos desde hace unos 25 años en la época de los blogs, cuando se hacía periodismo ciudadano, era una nueva forma de periodismo con esto que tengo en el bolsillo: una cámara de fotos, grabador y transmisor. La gran promesa era ésa, los blogs lo cumplieron”, comentó Tomás Balmaceda.

Balmaceda también dijo que como docente recibe muchos exámenes hechos con IA. “Durante mucho tiempo estuve pensando que eran perezosos o les daba flaca porque se la pasaban copiando y pegando. Cuando charlas con ellos, están muy convencidos que esa información que da ChatGPT es conocimiento. No se imaginan si es un dato, información, creen que es conocimiento y que es conocimiento verdadero”.

“Somos la última generación guiada por no algoritmos”

Tomás BalmacedaFilósofo

“Somos la última generación guiada por no algoritmos”, sentenció Balmaceda. De eso se trata su libro Los últimos humanos. Una apuesta para resistir el fin del mundo común que escribió junto a De Paoli.

En ese sentido, Sternik acotó que existe un pequeño grupo de jóvenes que le gusta lo analógico y quiere conocer cómo se escuchaba música y tiene algún tipo de interés pero es muy minoritaria.

“La mierdificación”

Así se refirió Alen Vilas al término que emplearon Balmaceda y De Paoli en el libro Los últimos humanos respecto al contenido que se encuentra en las redes sociales. “Ellos establecen en el libro tres dimensiones que se dan las influencias más demostrables de la IA y de las redes sociales en nuestras vidas: el plano cognitivo, el plano relacional y el plano creativo”.

“Dentro del plano cognitivo, toman una mención sobre la enshittification (en inglés), traducida al español como la “mierdificación” que generaron las redes sociales. Al comienzo nos prometían vincularnos a todos en un mundo en paz y amoroso y todo color de rosa. Queríamos ser amigos, íbamos a conocer el amor y nos íbamos a mostrar al mundo de la forma más bella”, contó Ales Vilas.

“Después llega el momento en que las empresas coparon las redes sociales y éstas responden con enlaces y contenidos patrocinados y empiezan a contaminar nuestros diálogos con marcas, productos, tendencias. El final de todo esto es la mierda, ninguno queda conforme: ni los patrocinadores, con los números de contactos de sus publicaciones ni los usuarios que estamos contaminados por todas esas publicaciones con interés comercial o cualquier otro interés, ni tampoco las plataformas que ven huir”, analizó el moderador.

“¿Se puede salir de la mierdificación?”, preguntó Ales Vilas. “El spoiler es que esto es el capitalismo”, resumió Balmaceda.

El peor ejemplo es Uber: hemos aceptado pasivamente que una empresa que no tiene sede en Argentina y tampoco cumple con la ley venga a Buenos Aires y ponga vehículos para moverlos. Los taxis no nos gustaban mucho, tienen olor a culo y nos tratan mal, pero estaban legales, pagaban un canon y pueden tener la matricula, seguro, etc.”.

“Hasta que llega Uber con esta promesa éticamente nefasta de Silicon Valley diciendo “mejor es pedir perdón que pedir permiso”, se instalan en contra de la ley, también crean esta sensación de que con ellos llega la modernidad y que se produce cierta violencia de los taxistas contra estos conductores y que eran muy baratos. Si nos vamos de acá, nos va a costar encontrar taxis porque hay muchísimos menos que antes. ¿Qué vamos a buscar? Uber, pero están muchísimo más caros que antes”, relató Balmaceda.

“Ahí empieza a aparecer esta mierdificación: si Uber sabe que tenés 8%-9% de batería en el celular entonces te va a cobrar mucho más el viaje porque sabe que estás desesperado por el viaje. Esto tiene muchos patrones oscuros”, contó el periodista de Clarin.

Ahí empieza a aparecer esta mierdificación: si Uber sabe que tenés 8%-9% de batería en el celular entonces te va a cobrar mucho más el viaje.

Tomás BalmacedaFilósofo

Lo mismo pasa en redes sociales: en Twitter (actualmente “X”), si no tenés la verificación que es pagarle 6-10 dólares a Elon Musk no tenés repercusión, no hay alcance y tenés que tenerlo. Entonces, te encontrás con la problemática de que te promete que hay plata si vos tenés mucho impacto”, añadió.

“Entonces, me conviene el recorte de Gelatina y decir que una chica de origen judío le pega al Papa, que es un plan de los judíos. Entonces, RT, RT y RT y genero guita. Esa idea es más allá del clickbait, es alguien que le pone nombre a todos. A eso le dicen “rage bait”, el rage de la furia”, completó Balmaceda.

“Creo que buscamos cada vez menos fricción: son esos lugares muy cómodos que te da el odio y está muy empaquetado, no me hace pensar. Leo el clickbait, es un gran tema y es super intergeneracional, le pasa la gente de 20, 30, 40, 50, 60…”, puntualizó De Paol.

“Es el sesgo de confirmación, apuntó Irina Sternik, y añadió: “Lo que me pone nerviosa es que todos creen que el celular los escucha y lo comprobaron, pero no hay comprobación más allá de algún caso aislado donde los operadores de Alexa leyeron. Si hubiera alguna comprobación estas empresas estarían llenas de juicios pero estamos seguros porque les damos la información. Si ustedes buscar un auto que se quieren comprar en la calle aparece un montón de autos en venta. Ese es el sesgo que todo el tiempo tratado tratando de confirmar lo que pensamos”, aseguró la autora de Inteligencia Artificial. El futuro llegó hace rato.

Comunidad y tribu

En el libro, Balmaceda y De Paoli hacen una distinción entre los términos de comunidad y tribu. “Dejamos de ser una comunidad y nos hemos transformado en una tribu y, dentro de ella, lo primero que distingues es quién es tu enemigo, quién no es miembro de tu tribu. ¿Cómo le saco ese sesgo a la gente?”, preguntó Ales Vilas.

“Esa es la gran pregunta. Ahora estamos frente a una gran novedad de cómo todo eso va a evolucionar y respecto a la llegada de la IA, en cómo va a cambiar, si va a profundizar, si se va a abrir y si la gente se va a aburrir y gracias a ese aburrimiento se va a revelar”, respondió Miriam De Paoli.

La tribu tiene caciques y a veces los caciques acuerdan entre sí y la comunidad, no”, afirmó Balmaceda.

La tribu tiene caciques y a veces los caciques acuerdan entre sí y la comunidad, no.

Tomás BalmacedaFilósofo

El periodista citó como ejemplo la visita del activista político Juan Grabois al empresario tecnológico Peter Thiel. En revista Noticias, hay tres declaraciones de Grabois diciendo que es el anticristo. Si sos de la tribu de Grabois, por poner algo, y vos terminás siendo parte de este cuerpo en contra de este movimiento y después te enterás que el cacique se va a juntar… lo mismo ocurrió cuando Javier Milei le dijo a Patricia Bullrich que había puesto una bomba en un jardín de infantes, cuando Sergio Massa la ‘mató’ a Cristina toda la vida y después terminaron haciendo cupla con ella”.

Esta idea de la tribu es que muchas veces, por seguir a estos lideres empáticos o populistas clickbatieros, después vos quedás en offside. Hay algo ahí y no es solamente cuando te relacionas con tu propio enemigo sino también cómo te relacionas con tu cacique que, en el fondo, tiene una agenda que vos no conocés”, concluyó Balmaceda”.