Una cifra exorbitante: 25,8 mil millones de dólares. Ese fue el costo del programa Apolo (1960-1973). Pero esto no es lo que causa más desconcierto. Actualizada a 2026, son ¡300 mil millones de dólares!
Desde los inicios de la exploración espacial en la década de 1960 se alzaron voces críticas contra lo que se veía como un desperdicio de recursos, ante grandes crisis de este lado de la atmósfera (salud, seguridad alimentaria, sostenibilidad, cambio climático…) que deberían tener prioridad.
Este año, la nave Artemis II y su exitoso vuelo orbital alrededor de la Luna volvió a reflotar la polémica. Entre 2012 y 2025, el programa Artemis ha contado con un presupuesto de 93 mil millones de dólares.
Más allá de la importancia de la exploración espacial en sí misma, como búsqueda de expandir el conocimiento humano y, en un sentido práctico, para prolongar la existencia de nuestra especie en horizontes que no se limiten al planeta Tierra, la exploración espacial ha sido un prodigioso motor de avance tecnológico, que ha repercutido sobre nuestra vida diaria, muchas veces sin que nos demos cuenta.
Ya en 2012, el reconocido astrofísico y divulgador científico Neil DeGrasse Tyson remarcó que “los grandes proyectos de investigación, como el que llevó al hombre a la Luna, producen tecnologías que pueden impulsar una economía y proteger a los ciudadanos en tiempos de guerra o desastre”.
Qué es un spinoff
Este año la NASA celebra 50 años de la publicación de Spinoff, palabra que se define como “un producto o servicio comercializado que incorpora tecnología o conocimientos de la NASA y que beneficia al público”.
Desde 1976 se han contabilizado cerca de 2.500 spinoffs que, inicialmente, se desarrollaron como parte de misiones de la NASA y, posteriormente -con lógicas modificaciones- llegaron a la población general y, en muchos casos, son hoy de uso cotidiano.
Sin ir más lejos, el programa Apolo nos legó un gran número de innovaciones, muchas de ellas de uso tan cotidiano como: mantas térmicas, herramientas inalámbricas, telas ignífugas (estándar hoy en el equipamiento de bomberos), circuitos integrados en computadoras, sistemas de filtrado de agua y deshidratación de alimentos.
Artemis va en camino de devolvernos en utensilios y avances concretos los miles de millones que le está llevando volver a poner un humano en la Luna, en 2028.
Las cámaras fotográficas de la Misión Artemis permitieron imágenes espectaculares, como esta aparición de la Tierra en el horizonte lunar. Foto: NASA.Estos son solo 10 de los principales aportes que el programa Artemis ya está impulsando.
1. Casas impresas en 3D
La NASA ha sido pionera en el uso de impresoras 3D para la construcción de viviendas. Uno de los objetivos del programa Artemis es construir una base en la Luna (eventualmente, en Marte), y esto ha impulsado toda una industria, que ya se está aplicando en la Tierra, tanto en pruebas piloto para la exploración espacial como en la industria de la construcción.
A comienzos de 2026, ICON Technology (empresa que colabora con la NASA desde 2019) terminó un barrio entero de 100 casas impresas con su tecnología 3D.
Con impresoras 3D se pueden hacer viviendas. Foto: Aectual comOtra empresa, Branch Technology, construyó un modelo de residencia lunar utilizando un material que mezcla regolito (esa capa de polvo fino que cubre el suelo lunar) con residuos plásticos de naves espaciales.
Esta tecnología ya está en uso en nuestro planeta para fabricar paredes de casas.
2. Robots humanoides
Los astronautas de la Estación Espacial Internacional dedican un tercio de su tiempo a tareas tan mundanas como sacar la basura y transportar cargamento desde las cápsulas de reabastecimiento.
Para maximizar el uso del tiempo, la NASA se ha asociado con diversas compañías líderes para la creación de robots que se ocupen de esas aburridas pero necesarias obligaciones.
El robonauta (izquierda) es uno de los antecesores delos nuevos robots humanoides que se están probando para viajar al espacio y hacer tareas doméstica en casas. Foto: NASA y OMEGAUna de ellas es Apptronik, que ha desarrollado a Apollo, un robot humanoide de 1,73 m y 72 kilos de peso, como un adulto promedio. Recientemente se lo incluyó en la línea de ensamblaje de Mercedes-Benz, y Apptronik cerró un acuerdo con Google para sumar inteligencia artificial del robot.
Otro caso es PickNik, que ha creado un robot con un software específico para mover cargas. Ha cerrado contratos con la NASA para perfeccionar robots con “Diestra manipulación integral del cuerpo para operaciones robóticas lunares”.
3. Monitoreo de signos vitales
Cada uno de los tripulantes de Artemis II llevaba en la muñeca un dispositivo parecido a un smartwatch capaz de monitorear los patrones de sueño y vigilia, el estrés, las dinámicas de equipo bajo radiación cósmica, las frecuencias respiratoria y cardíaca y su variabilidad.
El protocolo es conocido como Investigación de Artemis para la Salud y Preparación de la Tripulación (ARCHER, por sus siglas en inglés). La NASA utilizó tecnología existente y la adaptó a la microgravedad mediante la programación de algoritmos específicos. Los avances de la NASA han servido para mejorar funciones de relojes inteligentes, así como en telemedicina.
4. Agua 100 % reciclada
El agua se viene reciclando en el espacio desde hace décadas, y en 2023 se logró el hito de reconvertir hasta el 98 % de los fluidos corporales (orina, aliento, sudor).
Las tecnologías pensadas para exploraciones espaciales prolongadas buscan llevar estas conquistas más allá, reemplazando el yodo (que elimina virus y bacterias) por plata y generando sistemas capaces de recoger el agua in situ, es decir, tratar el agua que se halla en la Luna en forma de hielo.
Muchos mecanismos de filtrado basados en procesos de la NASA se utilizan en el planeta. Entre ellos, los kits de “Ósmosis Directa”, que en minutos convierten agua altamente contaminada en potable. Los utilizan equipos de rescate y sirven en zonas de desastre humanitario.
5. Cámara ultrarresistente
El lanzamiento de la Artemis I, el 16 de noviembre de 2022, pudo ser visto desde todos los ángulos posibles, incluso desde la superficie del propio cohete, gracias a siete cámaras dispuestas en lugares estratégicos de la nave y diseñadas para la misión. Fue la primera vez que se realizó algo así, y el logro pudo realizarse gracias al trabajo de la NASA con la firma Imperx.
El dispositivo es capaz de soportar las altas temperaturas del despegue, el frío extremo del espacio y la radiación: una amenaza para los circuitos electrónicos. Ya existe una versión comercial de la cámara, para uso en aviación, minería y perforación.
6. Robots “blandos”
Una investigación entre la NASA y la Universidad de California en Berkeley dio como resultado un robot “blando”, capaz de ser lanzado al suelo desde gran altura sin dañarse. De forma esférica, tiene una estructura esquelética flexible que le permite “aplastarse” para llegar a zonas de difícil acceso o que representen un peligro para un ser humano.
Aunque el robot fue pensado para usarlo en expediciones a la Luna o Marte, la principal desarrolladora del robot, Alice Agogino, se dio cuenta de que tenían un gran potencial aquí en la Tierra. En 2017 fundó Squishy Robotics, una empresa que desarrolla robots y drones diseñados para ayudar a los servicios de emergencia en situaciones críticas.
7. Aleación súper durable en 3D
GRX-810 parece el modelo de una motocicleta, pero es, en realidad, el nombre de una aleación (cromo, níquel y cobalto son sus principales componentes) diseñada específicamente para crear partes complejas de naves espaciales, mediante la impresión 3D.
El resultado no es un metal cualquiera: el GRX-810 soporta altas temperaturas (mayores a 1.000 °C) durante más de un año, mientras que cualquier otra aleación disponible se rompería en cuestión de horas.
Un vehículo explorador pensado para misiones espaciales, con aleaciones metálicas nuevas. Foto: Astrolab/ APEntre sus múltiples posibles aplicaciones se encuentra la de utilizarlo como material principal de sensores de flujo, que sirven para mejorar la eficiencia del combustible aeronáutico, así como reducir emisiones de contaminantes y disminuir la frecuencia de reemplazo de piezas.
Por todo esto, en 2025 obtuvo el Premio a la Invención Comercial del Año de la NASA.
8. Laboratorio portátil
La salud es un tema primordial cuando se trata de misiones espaciales prolongadas. La NASA se ha asociado con 1Drop Diagnostics para desarrollar lo que se ha descrito como un “laboratorio compacto portátil”.
Una gota de sangre en un pequeño dispositivo otorga resultados en 15 minutos sobre la salud cardiovascular, riesgo de diabetes y funcionamiento de hormonas, hígado y riñones, entre otros.
Un primer testeo se realizó en 2020 en la Estación Espacial Internacional, y el sistema se utilizará en futuras misiones del programa Artemis. Al mismo tiempo, se está iniciando su comercialización en nuestro planeta, en lo que podría ser una verdadera revolución dentro de las herramientas de diagnóstico en salud.
9. Fotografiar el viento
La NASA ha sido pionera en cámaras fotográficas y de video cada vez más pequeñas y con mayor definición. Pero también han innovado en cámaras que miran a la propia nave espacial. El Self-Aligned Focusing Schlieren (SAFS) o Enfoque Schlieren Autoalineado es una cámara utilizada para “ver el aire”, en modelos de túneles de viento.
La innovación es que permite hacerlo de forma más económica y eficiente que sistemas previos. Su uso permite realizar mejores diseños y perfeccionar la seguridad.
Posee un alto potencial de uso en aerodinámica, crucial para la fabricación de aeronaves, pero también para vehículos terrestres o acuáticos. Numerosas compañías e instituciones han comprado licencias de esta tecnología, que en 2025 obtuvo el Premio a la Invención Gubernamental del Año de la NASA.
10. Traje espacial de Prada
Los trajes espaciales de las próximas misiones del programa Artemis (incluida la del próximo alunizaje) fueron desarrollados por la empresa de infraestructura espacial Axiom Space, que se asoció con la casa de moda Prada para su diseño.
Aunque todavía no se ha hecho público ningún spinoff (incluso ciertos detalles del traje todavía no han sido divulgados), se estima que Prada incluirá en futuros diseños conceptos avanzados de durabilidad extrema y textiles circulares (materiales producidos de forma sostenible, eliminando desechos y contaminación).









