“Fue un poco más que un besito; le di un abrazo”

“Fue un poco más que un besito; le di un abrazo”

Mónaco es confianza. Franco Colapinto ya lo había dicho el jueves en su contacto con la prensa y lo ratificó este viernes, después de las dos primeras prácticas libres en las que terminó 15°. El argentino cerró la jornada con un toque contra el guardarraíl tras bloquear en la curva 1, Sainte Dévote, aunque el incidente no tuvo mayores consecuencias. Ojalá haya sido una bendición de la patrona del Principado para lo que queda del fin de semana, especialmente para la clasificación (sábado a las 11), porque en las calles monegascas buena parte de la carrera del domingo (a las 10) se juega un día antes: largar lo más adelante posible será la clave para aspirar a repetir el top 10 de las dos fechas anteriores.

Antes llegará la noche y el momento del análisis junto a los ingenieros de Alpine para entender qué pasó. El piloto de 23 años quedó a tres décimas de su compañero, Pierre Gasly, y terminó el viernes con la sensación de que su A526 -que estrenó winglets en el alerón trasero para Montecarlo- todavía no tiene el equilibrio ideal. Según explicó, el auto no fue “consistente en todas las curvas, todas las vueltas”.

“Estoy bloqueando un montón, muchos bloqueos adelante. Y cuando bloqueás en un circuito callejero como Mónaco, te saca mucha confianza para frenar fuerte, para meter velocidad en las curvas. Es lo que más cuesta en un circuito que es muy de confianza”, analizó sobre un viernes que “no fue un gran día”. De todos modos, en Montreal el fin de semana tampoco había comenzado de la mejor manera y terminó con el mejor resultado (6°) de su carrera en la Fórmula 1.

Si eso quedó en el debe, en el haber aparecen las vueltas acumuladas. Fueron 60 en total (31 en la FP1 y 29 en la FP2) y podrían haber sido más si no se hubiese tenido que regresar al garaje por ese beso al guardarraíl que luego definió como “un abrazo”. “Fue un poco más que un besito; le di un abrazo. Pero no se rompió nada. Creo que a la pared aprendí a pegarle, boludo”, bromeó el argentino con Juan Fossaroli, en ESPN.

Pese a no sentirse cómodo, Colapinto no se fue preocupado: ni sus vueltas cronometradas -a 1,7 y a 2,2 de Ferrari, que hizo el 1-2 en ambas sesiones alternando sus pilotos- ni su toque son aspectos que puedan desestabilizarlo en un trazado donde importa tener confianza para ir cerca de los muros y sacar el mejor tiempo.

En un circuito donde una décima puede significar varios puestos en la parrilla, la puesta a punto para la clasificación será determinante. Y, en ese aspecto, su primera comparación y referencia se encuentra puertas adentro del equipo: Gasly. La telemetría en la FP2 indicó que en el sector 1 y en el sector 3, Colapinto apenas perdió milésimas con el francés, mientras que la diferencia más grande -de dos décimas- estuvo en el sector 2.

Los choques, como el que tuvo Isack Hadjar en el primer entrenamiento y le costó media sesión (y, sobre todo, confianza), y los problemas de fiabilidad -como padecieron Lando Norris, cuando el McLaren se apagó a la salida del túnel en el inicio de la FP2, y Checo Pérez, a quien se le prendió fuego el freno delantero derecho en el Cadillac- son los contratiempos que más impactan a un piloto en el Principado. Y el oriundo de Pilar evitó ambos

La hora de la verdad llegará a las 11. En ningún otro trazado del calendario la clasificación tiene tanto peso como en Mónaco, donde los adelantamientos son casi imposibles. Por eso, la posición de partida suele marcar el destino del domingo y eso se define un día antes, cuando la confianza debe llegar a su clímax.

Conocer el auto y los motivos que lo llevaron a bloquear tanto este viernes lo ayudarán a sacarle el máximo rédito y encontrar ese último grado de confianza que exige el Principado. Después de un día que hasta incluyó un “abrazo” contra el guardarraíl, el desafío será transformar la valiosa información de 60 vueltas en velocidad cuando más importe.