“Somos el grito de las que ya no tienen voz”, el lema de Ni Una Menos tuvo un significado especial este miércoles en Córdoba. Agostina Vega ya no tiene voz, se la arrebataron. Pero sus abuelos, Miguel y Elizabeth Heredia, se convirtieron en su voz. Con una bandera que pedía justicia por la adolescente de 14 años, encabezaron la multitudinaria marcha para exigir justicia y reclamar contra la violencia de género y los femicidios.
Apenas comenzó la marcha, Elizabeth tomó la palabra. Allí aseguró que a Melisa no la escucharon cuando fue a realizar una ampliación de la denuncia el domingo 24 de mayo a las 18 horas, tras hablar con el remisero que le había contado sobre el encuentro entre Agostina y Claudio Barrelier. “Queremos que haya justicia y que caigan todos los que tienen que caer porque ese tipo no lo pudo haber hecho solo“, reclamó.
“Que pongan al frente (de la Justicia y la Policía) a personas que cuando reciban la denuncia escuchen a las mujeres. Que pongan personas que tengan empatía por el otro”, exigió la abuela de Agostina.
Y agregó: “Porque las personas que estaban en ese lugar no le dieron importancia a mi hija. Ella fue a denunciar la pérdida de su hija que había desaparecido y nadie la escuchó“.
“A mi nieta la siguen matando y con mi hija están encarnizados, ella es víctima igual que su hija. Melisa sigue sedada, sabe que su hija no está más pero no toma dimensión. Está muy mal psicológicamente. Le están sacando medicación porque tiene que despedir a su hija”, agregó.
La adolescente de 14 años fue asesinada y su cuerpo apareció desmembrado el sábado 30 de mayo en un descampado de 240 hectáreas de barrio Ampliación Ferreyra, en Córdoba. El único detenido hasta el momento es Claudio Barrelier (33), un empleado de la Municipalidad de Córdoba y con contactos en la política que tenía antecedentes penales y se encontraba en libertad.
“Cuando el fiscal Garzón nos recibió el martes, recién ahí empezaron a buscar en serio. A mi nieta ese hijo de puta ya la había matado pero que la encontraran ese mismo día en la dirección que nosotros dimos hubiera sido distinto, no nos hubieran torturado todos estos días”, dijo.
La lluvia no frenó la convocatoria. Miles de personas participaron de la marcha y acompañaron el pedido de justicia de la familia de Agostina Vega. Durante las 13 cuadras que duró el recorrido, mujeres y hombres de todas las edades marcharon al ritmo de “Oleee, Oleeolaa por Agustina, vamos a luchar” o “Ni una menos, vivas nos queremos”.
Entre ellas, estaba Julia Di Santi, referente del Nuevo Más y Las Rojas. “Estamos desde el primer momento acompañando a la familia. Desde la desaparición de Agustina empezamos a recibir los mensajes de la búsqueda y nos dimos cuenta que no la estaban buscando, que no se implementó ningún operativo y es como dice la abuela, hasta el martes no se movieron, hasta el martes no lo detuvieron a Barrelier, que era la última persona que la vió con vida”.
Di Santi culpó a las autoridades y aclaró que “hay un sesgo negacionista de la violencia de género en lo que es la búsqueda y el accionar de la fiscalía.
“El fiscal Garzón lo dijo con sus propias palabras: ‘Estábamos buscando si se había ido con un noviecito’ y Agostina había sido víctima de un femicidio, que es lo que se encargan de negar. La violencia de género es una realidad y que le costó la vida a Agostina y a tantas otras pibas”, agregó.
Las calles de Córdoba se tiñeron de violeta, con imágenes de Agostina Vega y de otras chicas víctimas de femicidios como Sofía Olmos. Un momento muy emotivo fue cuando una nena de 10 años muy parecida a Agostina, con un pañuelo violeta en su cabeza, se acercó a Miguel Heredia y le dio un beso. El hombre empezó a llorar y la abrazo.
Susana, una señora que vive a las afueras de Córdoba, en Jofré Norte, viajó más de una hora para marchar junto a la familia de Agostina. “Sentí que podía haber sido mi nieta, es muy feo lo que esta pasando en Córdoba y en todos lados. Agostina tendría que estar en el colegio y no en un cajón”, dijo.
“Vine por Agostina, y para que se termine el poder este que hay acá en la Provincia. Por eso venimos. Fue terrible lo que le pasó a Agostina. Y hay una chica desaparecida también”, expresó Carolina, de 28 años.
La movilización comenzó a las 17 en Colón y Cañete y finalizó en el Patio Olmos con un documento. Para terminar, Elizabeth confesó que Agostina Vega escribió una carta en la que contó su vida y sus deseos. “Nosotros lo que aportamos fue la última voluntad de mi nieta en una cartita que ella tenía en un cajoncito en su ropita que encontré esta mañana. Decía todo lo que ella venía viviendo. Prefiero guardármelo”, cerró.
Córdoba. Enviada especial







