El actor Shia LaBeouf se declara culpable de sus ataques en un bar de Nueva Orleans: evita la cárcel pero no la condicional | Gente

El actor Shia LaBeouf se declara culpable de sus ataques en un bar de Nueva Orleans: evita la cárcel pero no la condicional | Gente


Febrero fue un mes complicado para el actor Shia LaBeouf. El intérprete californiano, que cumplirá 40 años la semana que viene, tiene un largo historial de problemas, demandas y acusaciones, y ese mes fue el protagonista de peleas y altercados en el carnaval de Nueva Orleans, de los más multitudinarios de Estados Unidos. Tras un enfrentamiento en un bar con varios hombres, que acabó con un equipo médico atendiéndole, el actor pasó a disposición judicial y ahora, más de tres meses después, se ha conocido su sentencia. Este miércoles, LaBeouf se ha declarado culpable de los cargos de agresión leve de los que se le acusaba. Eso le ha librado de la cárcel, pero no de una condena seria: la juez le hará cumplir dos años de libertad condicional.

Además, la magistrada obliga al actor a pasar por rehabilitación por su abuso con respecto al consumo de alcohol, así como a acudir a clases para una mejor gestión de la ira y a “cursos de sensibilización”, según recoge la sentencia. Los abogados del intérprete de Transformers y Nymphomaniac han aceptado la pena, afirmando que solo se trató de una “pelea menor de bar”, sin ningún componente político, aunque algunos testigos afirmaron que gritó insultos homófobos esa noche. Los letrados han asegurado que ahora su cliente está “deseando centrarse en su familia, su trabajo y sus nuevos proyectos creativos”, según declaraciones que recoge el diario The Guardian.

La trayectoria de LaBeouf está cargada de problemas legales de este tipo, siendo el último el incidente de Nueva Orleans, cuando “aterrorizó” a los asistentes del carnaval, tal y como ellos mismos lo definieron. A mediados de febrero, durante las celebraciones en la ciudad sureña, se le vio en imágenes publicadas por el medio TMZ con varias capas de ropa y un sombrero rojo, con una cerveza en la mano, vagando solo por el centro de la ciudad, acercándose a grupos de personas y tocándolas. Pasó por varios clubes, en ocasiones sin dinero y tratando de usar su fama. Unos días después, el martes, último día de las celebraciones, el actor entró en un bar en el Barrio Francés, causando problemas y atacando a sus empleados, que le expulsaron del local. Regresó y se enfrentó con varios hombres, pegando a algunos de ellos, entre ellos, con un puñetazo en la nariz.

Los responsables del establecimiento decidieron llamar a la policía y también a los servicios médicos, que atendieron al actor allí mismo. La policía finalmente se lo llevó detenido y pasó la noche en la prisión Orleans Parish, en Luisiana. Un día después compareció ante la juez, que le puso en libertad tras acusarle de dos cargos de agresión. Días después, tuvo que volver a presentarse ante un tribunal de Nueva Orleans, y ahí la jueza le ordenó someterse tanto a pruebas semanales para saber si está consumiendo drogas como a pasar por un tratamiento contra el abuso de sustancias. También le hizo pagar una fianza de 100.000 dólares y le prohibió viajar a Roma, como él había solicitado, aunque finalmente pudo acudir; se le vio en una terraza de la ciudad gritándole a una mujer.

“Este acusado no se toma en serio su adicción al alcohol”, afirmó la jueza. “Este tribunal no cree que comprenda la gravedad de estas acusaciones”. En una entrevista posterior, el protagonista de Indiana Jones negó que tuviera problemas con el alcohol, pero sí aseguró tener “complejo de hombre pequeño”, con una inseguridad física que le lleva hasta la agresividad. “Tiene más que ver con la ira y el ego que con mi problema con la bebida”.

Este tipo de incidentes son comunes en el historial del actor, que en 2014 fue expulsado de una función de teatro por ponerse a gritar y fumar con desconocidos durante la representación, por lo que fue acusado de “alteración del orden público y conducta criminal”; un año después fue detenido por desacato a la autoridad cuando cruzó mal una calle e ignorar a los policías que le pararon. En 2017 fue arrestado en Nueva York después de una pelea durante una instalación artística realizada por él, donde denunciaba el primer mandato de Donald Trump; además, ese mismo año tuvo que enfrentarse a cargos por intoxicación pública y mala conducta en el Estado de Georgia.

Además, LaBeouf tiene una batalla legal inacabada con su expareja, la cantante FJA Twigs, que ya le denunció en 2020 por “agresión sexual, maltrato y angustia emocional”, así como por causarle estrés postraumático, puesto que, como contó en un pódcast de la BBC, vivía “asustada, intimidada y controlada” por él. Le pedía 10 millones de dólares. Finalmente, evitaron ir a juicio tras llegar a un acuerdo de manera privada en verano de 2025. Sin embargo, el pasado mes de marzo, Twigs volvió a demandarle precisamente por incumplir con el acuerdo de confidencialidad que exigía dicho pacto.

Lo que la cantante británica de 38 años —cuyo nombre real es Tahliah Debrett Barnett— afirmaba era que el actor había tratado de silenciarla con dicho acuerdo, puesto que contenía ciertas cláusulas que eran ilegales y violaban la ley de California. “La campaña de intimidación y abusos del sistema legal por parte de LaBeouf denigra no solo a Barnett, sino a todas las víctimas de abuso sexual”, afirmaban sus abogados en un comunicado. “Como la Ley de California ha dejado claro, las víctimas deben tener derecho a contar sus historias sin temor ni coacción, y no permite ni debe permitir que los abusadores y acosadores las silencien mediante acuerdos secretos que contengan órdenes de silencio injustas e ilegales”. Este caso aún no ha sido resuelto.