“El feriado del 25 de mayo, quise ir a ver la película ‘Michael’ y sólo tenía opciones para verla doblada al español. Ni en Cinemark ni en Cinépolis. Ni una bendita función”, posteó en X la usuaria Ferci. “Es un espanto la manera de hablar y la voz que le pusieron a Michael. Destruyeron la película”, acotó Solcito. “Yo estoy de acuerdo con verla en español, me ayuda a no perderme otros detalles que se me pasarían si leyera los subtítulos”, opinó FanMovies y surgió un debate que se tornó álgido y volvió a poner en el candelero una rivalidad conocida: películas dobladas vs. idioma original.
Lo concreto es que las funciones dobladas coparon la parada, son las que mandan y las que se adueñaron de las salas de cine. El país que fue un faro en Latinoamérica por exhibir el mayor caudal de películas europeas, con una platea exigente y seguidora de las filmografías de Federico Fellini, Bernardo Bertolucci, Nikita Mijalkov, Francois Truffau, Ingmar Bergman, Ken Loach y Woody Allen, hoy atraviesa un cambio rotundo con aroma a ¿retroceso, decadencia, cambio cultural o, simplemente, nuevos hábitos?
Se calcula que el 80 por ciento de las películas que se proyectan en todo el país están dobladas. Se prescinde del idioma original, lo que hasta hace no muchos años hubiera sido un señalado como un crimen. Aquí se criticaba con severidad que en España, por ejemplo, “Sylvester Stallone o Clint Eastwood sonaran castizos”. Se estima que no son más de diez las salas o complejos en Argentina que mantienen una buena cantidad de funciones -no en su totalidad- con las voces de sus protagonistas.
“La irrupción de la televisión por cable en la década del ’90 fue el primer quiebre silencioso. Después vinieron otros, hasta que generaciones enteras crecieron con el castellano: desde las redes sociales, pasando por las plataformas, donde las películas, en su mayoría, ya vienen seteadas en español y si vos querés, podés poner el idioma original”, expresa Adrián Ortíz (47), programador de 200 salas de todos el país. “Las cosas cambiaron y hoy en día existe un hábito que nos fue implantado de manera paulatina”.
Programador de salas independientes a nivel nacional, Ortíz calcula que por año se estrenan en Argentina alrededor de 350 películas, de las cuales “más del ochenta por ciento (de las funciones) se ven dobladas. Pero también depende del género, del lugar donde se estrena. Por ejemplo, el 90 por ciento de las películas subtituladas se ve en Buenos Aires, en salas específicas como el Multiplex Belgrano, Cacodelphia, Lorca, varios horarios del Cinemark Palermo y del Patio Bullrich, alguna sala del Unicenter y del Cinemark Abasto”.
A Ortíz le proponemos una prueba al voleo. Se le menciona una película y se busca un complejo al azar para ver cuántas funciones hay dobladas y cuántas en idioma original. Arrancamos con “El diablo viste a la moda” en Cinemark Quilmes: hay siete funciones, 5 de las cuales son dobladas. Ahora intentamos con “Michael” en el complejo Hiper Libertad de la ciudad de Salta: hay 4 funciones por delante, ninguna en su lengua original. Acaba de estrenarse “Backroom”, film de terror, que tendrá el 95 por ciento de sus funciones con voces en español latino.
A partir de estos números, Clarín recurrió a la visión sociológica, para entender el panorama. “Si bien crece el porcentaje de películas dobladas, no lo leería como una señal de que ‘ya nadie lee’, ni como una caída automática de la cultura cinéfila. Me parece más interesante pensarlo como un cambio en las condiciones de atención. Hoy, muchas prácticas audiovisuales se organizan alrededor de la comodidad, la disponibilidad y la menor fricción posible. En ese marco, el doblaje aparece como una opción más compatible con consumos cotidianos atravesados por la multitarea”, analiza Joaquín Linne, sociólogo, especialista en jóvenes y tecnologías.
Es una novedad escuchar a Meryl Streep hablar en español latino en “El diablo viste a la moda 2”.“A la vez -continúa Linne-, no diría que los subtítulos desaparecen de la cultura visual contemporánea. En redes ocurre casi lo contrario: muchos videos de TikTok, Instagram o YouTube Shorts vienen subtitulados porque se consumen sin audio, en transportes públicos, oficinas, aulas o hasta en salas de espera. Entonces no es que se deje de leer en pantalla, sino que se lee de otro modo: textos breves, veloces, integrados a microformatos y pensados para captar atención en pocos segundos”.
Se buscaron más opiniones de protagonistas, como la empresa Cinemark, que tiene gran parte del mercado, sin embargo, se abstuvo de brindar comentarios. “Es una información sensible para la empresa, preferimos no decir nada al respecto. Los datos que manejamos no podemos compartirlos”.
Adrián Ortíz (47) es programador y está en cargado de diseñar la cartelera de 200 salas de cine de todo el país.Desde la cadena Cinépolis tampoco brindaron cifras, sí un panorama general: “Lo que venimos observando en los últimos años es un cambio en los hábitos de consumo que responde también a un cambio cultural. Las decisiones de programación respecto a los formatos e idiomas acompañan una demanda creciente del público por las funciones dobladas al español. Si bien el doblaje se asociaba al público infantil, hoy vemos que muchos adultos también eligen ver películas en castellano, muchas veces por comodidad”.
Desde el área de marketing de Cinépolis, concluyeron de que no se trata de una tendencia aislada de la industria cinematográfica, sino de “un fenómeno que también se dio en otros medios de entretenimiento, como la televisión y las plataformas de streaming. Por otra parte advertimos que la demanda y el porcentaje de funciones dobladas varían según la zona y el complejo, ya que responden directamente a los hábitos, preferencias de cada audiencia y a varia por cada película”.
El cine arte Cacodelphia, a metros del Obelisco, una de las excepciones donde el doblaje no es bienvenido. Foto: Juano Tesone CEO de Multiplex, Gabriel Feldman (57) hace hincapié “en los hábitos vertiginosos de consumo a partir de la irrupción de las pantallas y las plataformas. Nosotros tenemos 37 pantallas en cinco complejos que exhiben unas 170 funciones por día. Apuntamos a lo que demanda la gente, que hoy pide más películas dobladas que subtituladas y no tenemos opción, a pesar de que contamos con un cine como el Multiplex Belgrano, cuyas películas originales funcionan muy bien”.
Hace un mea culpa Feldman quien admite que “la culpa es nuestra, porque se empezó a programar cada vez más funciones dobladas y dejamos a una porción de espectadores sin opción, que se fue a buscar en otro lado. Somos responsables por no ofrecer variedad, de alguna manera echamos al público que quiere las versiones subtituladas. Por eso estamos con el proyecto de apertura de doce salas más para recapturar a esa gente que se fue”.
La cadena Cinemacenter tiene una importante presencia en el interior del país y, por supuesto, los cines se pliegan a esta tendencia de funciones dobladas. “No es una decisión de la empresa, sino que se trata de una demanda del público. Una gran mayoría de las personas que van al cine prefieren no leer”, afirma Gaby Zamora, gerente comercial. “Hace poco la función de ‘Rápido y furioso’ en castellano estaba agotada y la siguiente, con subtítulos, había no más de quince personas”.
La cadena Cinemacenter realiza promociones en el interior para “motivar” al público seguidor de películas subtituladas.Zamora advierte que “este movimiento se empezó a notar allá por 2015 y fue incrementándose año a año, hasta que después de la pandemia, la tendencia fue ampliamente mayoritaria. De todas maneras hay un público importante que, seguidor de los subtítulos, se sintió excluido, con lo cual decidimos poner unas promociones los jueves y los domingos, a mitad de precio, y están funcionando bien en plazas como Mar del Plata y Bahía Blanca”.
Licenciado en administración, Nicolás Sebastián Mele (25) es un instagramer que tiene 420 mil seguidores en su perfil “Nico habla de cine” y también puso en discusión el tema de la falta de opciones para aquellos que quieren ver cine a la vieja usanza. “Yo creo que esta tendencia está ligada a la comodidad extrema que nos dieron las redes sociales, las plataformas y la televisión. Es como que la sociedad se acostumbró a que todo sea fácil e inmediato y de pronto ver una película de dos horas en idioma extranjero se convierte en una pesadilla para gente que consume contenido automáticamente en español”.
Nicolás Mele (25), instagramer con más de 400 mil seguidores que cuestiona el doblaje en el cine.En sus redes “Nico habla de cine” se refirió a “una contribución a la estupidización” para referirse al ¿monopolio? de funciones dobladas. “Estoy de acuerdo en que el doblaje democratiza el acceso a la cultura para gente que no sabe leer o tiene problemas de visión, pero no que el doblaje sea la opción por defecto y casi exclusiva en algunos mercados. Se está quitando interpretación al actor, ya que muchas veces el doblaje también saca ruidos de fondo o altera la calidad de los efectos de sonido, y si bien se puede disfrutar no sé si estás viviendo la película como el director la armó y el editor la editó. Lamentablemente siento que esto que sucede es imparable”.
“Leer subtítulos implica comprensión lectora activa en tiempo real, una habilidad que hoy está en retroceso entre los adolescentes”, afirma el neurólogo Alejandro Anrdersson.Director de Instituto Neurológico de Buenos Aires, Alejandro Andersson señala que “ver una película subtitulada exige más al cerebro que una doblada: hay que integrar imagen, audio y texto en simultáneo, con mayor demanda sobre la memoria de trabajo y la atención dividida. No es un esfuerzo enorme, pero es constante, y el cerebro que lo hace regularmente ejercita circuitos que el otro no usa. Hay un principio bien documentado en neurociencia cognitiva: las redes neuronales que no se usan se debilitan. A eso se suma que leer subtítulos implica comprensión lectora activa en tiempo real, una habilidad que hoy está en retroceso entre los adolescentes”.
Pero el fenómeno va más allá del cine para Andersson. “Vivimos en un ecosistema diseñado para eliminar el esfuerzo cognitivo: interfaces que anticipan lo que querés, videos que explican en sesenta segundos lo que antes requería leer un artículo, algoritmos que seleccionan por vos. El resultado es un cerebro que gradualmente pierde tolerancia a la demora y a la dificultad”.
“Hay que ser cuidadosos -enfatiza Andersson-. No hay estudios longitudinales específicos sobre películas dobladas vs. subtituladas y rendimiento cognitivo. Lo que sí existe es evidencia sólida sobre los efectos del bilingüismo, la lectura intensa y el aprendizaje activo como factores protectores de la reserva cognitiva a largo plazo. El cine doblado no arruina cerebros, pero es un síntoma más de una cultura que prioriza el acceso fácil sobre el esfuerzo cognitivo. Y eso sí tiene consecuencias”.








