En su primera indagatoria por el Triple Crimen de Florencio Varela, Tony Janzen Valverde Victoriano (23), el joven peruano conocido como “Pequeño J”, negó los cargos por los asesinatos de Brenda del Castillo (20), Morena Verdi (20) y Lara Gutiérrez (15). Ahora, dos semanas después, pidió ampliar su declaración para dar detalles de cómo se fugó del país y aunque reveló que conocía a dos de las víctimas y a otros de los acusados, insistió en su inocencia.
Según la investigación, Valverde Victoriano habría colaborado con los otros imputados en la masacre en los hechos que tuvieron lugar el 19 y 20 de septiembre del año pasado, cuando las chicas fueron engañadas con la excusa de recibir dinero para asistir a una fiesta. Una camioneta Chevrolet Tracker blanca las pasó a buscar por la rotonda de La Tablada (La Matanza), localidad de la que eran oriundas, y las trasladó hasta una casa en Villa Vatteone, donde fueron golpeadas, torturadas y asesinadas.
Primera indagatoria de “Pequeño J”: rechazó los cargos por la masacre narco y se aferró al silencio
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El motivo habría sido una “venganza narco” por el presunto robo de una partida de droga de una banda que operaba desde Villa Zavaleta 21-24 y la Villa 1-11-14, en la Ciudad de Buenos Aires, con puntos de venta en el sur del Conurbano bonaerense. “Yo no sabía nada del plan”, exclamó “Pequeño J” ante el juez federal N° 2 de Morón, Jorge Rodríguez, a cargo de la causa.
Durante su nueva declaración, que se llevó a cabo de manera virtual desde la cárcel de Marcos Paz -donde se encuentra alojado luego de haber sido extraditado de su país de origen-, el sospechoso dio a conocer cómo llegó a Argentina en 2024 y qué hizo durante un año en la villa ubicada en el barrio porteño de Barracas. También pidió perdón a los familiares de las víctimas y sostuvo que él sabía lo que significa perder un ser querido.
Asimismo, contó que mientras buscaba trabajo se cruzó con Miguel Ángel Villanueva Silva, otro de los imputados por el triple femicidio, quien supuestamente le ofreció realizar una serie “changas”. En ese contexto también conoció a otra de las personas involucradas en el caso: Celeste Magalí González Guerrero, pareja de éste y una de las acusadas que más ha hablado con los investigadores desde el inicio.
Valverde Victoriano, Villanueva y Guerrero, están imputados por “homicidio agravado en concurso premeditado de dos o más personas, con ensañamiento, alevosía y por mediar violencia de género reiterado en tres hechos”, Matías Ozorio (considerado mano derecha de “Pequeño J”), Víctor Sotacuro Lázaro, Florencia Ibáñez, Mónica Mujica, Jeremías Alexis Giménez y Bernabé Mallón.
Además, en la causa están acusados de “encubrimiento agravado” Maximiliano Parra y Iara Daniela Ibarra, los adolescentes que fueron hallados por la Policía limpiando la escena del crimen; y hay otros tres hombres mencionados como prófugos.
“Pequeño J” y su llegada a Argentina
Fuentes judiciales indicaron a la agencia Noticias Argentinas que el detenido ingresó de manera ilegal a nuestro país, supuestamente para probar suerte y motivado por diferentes cuestiones de la cultura argentina, como el locro, los asados, el obelisco, la Selección de fútbol y Lionel Messi. Así, cruzó por Jujuy y tomó un micro en Buenos Aires. Al llegar a la Terminal de Ómnibus de Retiro, le recomendaron alquilar un cuarto en Villa Zavaleta, siempre según su relato.
Para ganarse la vida, empezó a vender ropa de forma ambulante y asistía a la feria de La Salada en Ingeniero Budge (Lomas de Zamora), donde entró en contacto con Villanueva Silva, a quien conocía de la ciudad de Trujillo, en Perú. Comenzó a trabajar con él porque le contó que estaba buscando un ayudante para pequeñas tareas y dijo que también lo solían llamar “Gonzalo” o “Gato”.
A inicios de 2025 tuvo contacto con González Guerrero, que al principio era empleada de Villanueva Silva y después empezó una relación amorosa con su jefe. Sin embargo, acorde a las declaraciones que hizo la mujer a la Justicia, supuestamente “Pequeño J” formaba parte de una red narco y habría estado en la vivienda la noche de los asesinatos de Brenda, Morena y Lara.
Cuándo conoció a las víctimas del triple crimen
En el expediente figuran grabaciones de una cámara de seguridad, en las cuales se ve al ciudadano peruano caminando en la zona del Bajo Flores junto a Lara Gutiérrez, la menor de las jóvenes asesinadas, y otras dos personas. En su indagatoria, contó al juez Rodríguez que también había visto a Morena Verdi, y que la primera vez que las encontró a ambas fue el 6 de septiembre del año pasado.
Sobre este punto, comentó que Villanueva le señaló que tenía que ir a recibir a un hombre apodado “El Gordo” y que tenía que “buscar chicas” en un boliche de ese barrio porteño. Ese día conoció a las chicas, a quienes se volvió a cruzar en un boliche días después, y allí supo que iba a haber una “fiesta”.
Luego, el 18 de septiembre, horas antes de que se cometiera la masacre, Villanueva Silva lo llamó para decirle que tenía que ir a Quilmes a recibir gente y llevarla a su casa de Villa Vatteone, o sea, a la vivienda “del horror” situada en las calles Río Jáchal y Chañar. Conforme a la información que aportó, otro chico que trabajaba con Miguel Ángel, llamado “Nero”, junto a él y “El Gordo” llegaron a Florencio Varela.

“El Gordo” fue hasta el patio -lugar donde las autoridades más tarde encontraron los cuerpos descuartizados y enterrados de las jóvenes- y le señaló a Villanueva que, al costado de la parrilla, “iban a poner las cosas”. “Pequeño J” después recordó que iban a necesitar dos parlantes para poner música fuerte y Miguel Ángel y Celeste le afirmaron que los vecinos no iban a decir nada sobre el volumen.
La noche del crimen y la fuga
En otro tramo de su testimonio, Valverde Victoriano aseguró que el día en que se cometieron los asesinatos fue a ver una Tracker blanca con “El Gordo” y, cuando regresó a Villa Zavaleta, Matías Ozorio le dio dinero y una pistola. Luego, le dijo a los investigadores que no quería quedarse con el arma, así que la tuvo por pocos días.
En todo momento, el acusado se desligó de la responsabilidad del triple crimen y manifestó: “Yo no sabía nada del plan que tenían ellos, no tenía idea. Sí, le hacía changas a Miguel Ángel, pero no sabía del plan”. Más tarde, prosiguió contando que en la madrugada del 20 de septiembre “Nero” y Ozorio fueron a su casa y mientras que el primero se fue a dormir, el segundo se bañó y se cambió porque tenía la ropa mojada.
La foto que muesta que “Pequeño J” se reunió con una de las víctimas antes del triple crimen narco
Después expresó que tras el hallazgo de los cuerpos y las noticias que vio en televisión, narró que decidió irse del país porque temía ser detenido y no queria ir la cárcel. Allí, relató que contrató con Ozorio un auto que los llevó hasta Bermejo, donde cruzaron la frontera en un bote; y le escribió a su novia, Micaela, para pedirle: “La pistola escondela en el colchón y la maleta de tu tío, quemala”.
Desde Bolivia siguieron viaje a Perú y en Arequipa le indicó a Ozorio que no lo podía llevar para que se esconda en la casa de su familia “porque era una locura lo que había hecho“. También conoció a un camionero y le pagó para que lo llevara hasta Lima, pero a fines de septiembre fue detenido en Pucusana, poco después de la captura de su amigo.
En tanto, reveló que buscó someterse a la extradición pasiva al considerar que en Argentina “las cosas estaban calientes” y permaneció detenido en el penal de Cañete durante siete meses, hasta que finalmente fue extraditado en un avión de la Fuerza Aérea el 4 de mayo pasado. También sostuvo que sus parientes no son “narcos ni millonarios” y que presuntamente no tendría vínculos con grupos criminales.
Por último, explicó que sus tíos, Manuel David Valverde Rodríguez y Luis Alan Valverde Rodríguez, estarían siendo injustamente acusados en esta causa y en su cierre pidió disculpas a las familias de las víctimas: “Les pido disculpas por la tragedia que hicieron esos tipos, yo no sabía nada”, concluyó.
FP







