Israel busca la manera de defender su posición ante un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán, que en principio extendería la tregua iniciada el pasado 8 de abril. El Ejecutivo israelí, que no participa en el diálogo entre ambas partes, sigue desde la distancia un proceso que observa con incomodidad. La preocupación del Gobierno de Benjamín Netanyahu ha ido en aumento después de que surgieran informaciones que apuntan a que objetivos fundamentales para Israel, como la cuestión nuclear o el programa de misiles iraní, podrían abordarse en una segunda fase de conversaciones. Una prórroga del alto el fuego afectaría también al frente libanés, congelando la ofensiva israelí sobre Hezbolá.
La negociación de un pacto entre Irán y Estados Unidos incomoda al Gobierno de Netanyahu








