la carta furiosa de Luis Monti tras la humillante “prueba de suficiencia” antes del Mundial

la carta furiosa de Luis Monti tras la humillante “prueba de suficiencia” antes del Mundial


Luis Monti tiene una particularidad única: es el único futbolista en la historia de los Mundiales que disputó dos finales para dos selecciones distintas. En 1930 fue subcampeón con Argentina y en 1934 campeón con Italia. Alrededor de su figura se construyeron muchas historias. Tal vez la más conocida sea la amenaza de muerte de los hinchas uruguayos antes de la final en Montevideo -por si ganaba- y las palabras intimidatorias de Benito Mussolini antes de la definición con Checoslovaquia en Roma -por si perdía-. Pero cuando se oficializó que integraba la lista de 22, el 25 de junio de 1930, a 18 días del inicio de la competencia, escribió una carta de descargo por un episodio desagradable que debió atravesar.

El volante, de enorme trayectoria, fue campeón con Huracán en 1921 y con San Lorenzo en 1923, 1924 y 1927, además de ganador de la Copa América de 1927 y capitán de la Selección que obtuvo la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928, había cumplido 29 años el 15 de mayo. Su capacidad futbolística no estaba en discusión, aunque sí su edad, considerada avanzada para la época. Por eso, los integrantes de la Comisión de Selección decidieron que el mediocampista central realizara un test de “suficiencia”.

Retro Mundial: la cuenta regresiva

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El otro inconveniente era su permanencia obligatoria en Montevideo. “Monti es casado, y aparte de ello otros compromisos le impiden faltar un mes de esta capital”, explicaba una crónica del diario Crítica en plena negociación. El mismo problema tenían Manuel Ferreira y Oscar Tarrío, quienes estaban estudiando.

Según el diario, tanto Monti como Tarrío tendrían permiso para regresar a Buenos Aires bajo la responsabilidad de San Lorenzo. Pero el 19 de junio Tarrío fue excluido y reemplazado por Ramón Muttis. Además, se informó que ningún jugador volvería al país bajo ninguna circunstancia. Sin embargo, Nolo Ferreira regresó tras el 1-0 frente a Francia para rendir un examen en la Universidad de La Plata, donde estudiaba escribanía.

“Los dirigentes parecen no estar convencidos de la eficacia del actual gran medio argentino”, tituló Crítica el 21 de junio. La nota señalaba: “Luis Monti, el gran medio argentino que olvidaron primeramente los seleccionadores para incluirlo después por imposición del veredicto unánime de los aficionados y la prensa, aceptó esa ridícula prueba de suficiencia que le impusieron los dirigentes que aún dudan de la verdadera capacidad deportiva del defensor de San Lorenzo”.

Foto: Archivo

¿En qué consistía esa prueba? Debía participar del partido de práctica entre titulares y suplentes que se disputó el 24 de junio en la vieja cancha de River, ubicada en Tagle y Avenida Alvear -hoy Libertador-. Fue, junto con Alberto Chividini, el único jugador que aprobó.

Resumió Crítica: “El partido fue una pobre demostración de técnica y entusiasmo. De los 22 jugadores, solo dos justificaron su designación como integrantes del equipo. ‘Cachadas’ del público”.

Monti y Chividini fueron los únicos destacados, según el medio: “Estos fueron los puntos altos del equipo. Monti y Chividini realizaron una jornada magnífica, desempeñándose como maestros, dominando a su antojo a todos los adversarios, que parecían pertenecer a un plano deportivo muy inferior”. Y luego se preguntaba: “¿Cómo puede ser posible que al gran medio de San Lorenzo y al jugador tucumano, a quienes les corresponde por derecho de capacidad y de méritos el puesto de titulares, se les haga disputar con figuras mediocres el derecho de suplencia?”.

El descargo de Monti llegó a la Asociación el miércoles 25 y hoy es una verdadera pieza histórica. La carta estaba dirigida a Juan Pignier, entonces presidente de la entidad.

“Desde mi vuelta de Ámsterdam, donde me cupo el alto honor de defender los colores argentinos como capitán del equipo nacional que intervino en aquellos Juegos Olímpicos, solo una vez fui designado para integrar un cuadro que debía dirimir supremacías con jugadores extranjeros”, comenzaba el escrito.

Y continuaba: “Jamás me he visto como ahora en la triste necesidad de someter a dura prueba mi patriotismo. Olvidado en el primer momento, fui incluido más tarde entre los jugadores a seleccionar para formar el cuadro que irá a Montevideo a disputar el campeonato del mundo. Y lo que es peor todavía, ayer cumplí, al igual que un novicio, la prueba de suficiencia; prueba de la que han sido eximidos otros jugadores”.

Foto: Archivo

Monti también citaba una crónica elogiosa publicada por Crítica: “La figura atlética del gran medio de San Lorenzo de Almagro llenó el field con su juego magnífico, seguro, maestro. Era el mismo Monti que hace dos años asombraba a los aficionados de Europa y entusiasmaba al público de todas las canchas porteñas, pero aumentada su eficacia con el aprendizaje realizado en un centenar de encuentros”.

Pese al enojo, la carta terminaba con un mensaje de compromiso absoluto con la Selección: “Declaro categóricamente que iré a disputar el triunfo con los camaradas que se designen. Mi viaje a Montevideo lo haré, precisamente, por la patria, a la que trato de servir leal, desinteresada y honradamente desde mi modesta posición en el deporte argentino”.

La nota fue publicada junto a una fotografía de Monti acompañado por tres periodistas de Crítica. Todo indica que uno de ellos colaboró en la redacción de aquel texto cargado de orgullo herido, bronca y patriotismo.

Luis Monti recibido con honores tras el Mundial de Uruguay 1930. Foto: Archivo