Chiche Sosa y el ADN pirata: “Jugar a lo Belgrano es lograr cosas imposibles”

Chiche Sosa y el ADN pirata: “Jugar a lo Belgrano es lograr cosas imposibles”

En Belgrano no hace falta aclarar quién es y quién fue: alcanza con nombrarlo para que aparezcan el potrero, la pegada, el pase filtrado justo en los partidos claves. Hoy trabaja dentro de la estructura del club, camina el predio de Villa Esquiú, habla con los pibes, acompaña procesos. Pero el jugador sigue ahí, intacto, escondido apenas debajo del buzo institucional. Luis Ernesto Sosa sabe de qué se trata “a lo Belgrano”; por eso, por estas horas vive la adrenalina de saber que el club tiene una cita ante la historia grande.

La final del Pirata ante River en el estadio Mario Kempes atraviesa a ‘Chiche’ como si todavía tuviera que salir por el túnel. Tiene unas ganas bárbaras de jugar. “Aunque sea un rato”, le dice a Perfil Córdoba, y se imagina una pared con el ‘Chino’ Zelarayán o con el ‘Mudo’ Vázquez. “Hoy me toca estar viviéndolo desde otro lugar. Uno nunca deja de ser jugador, lo será toda la vida, y esas ganas de jugar van a estar. Hoy trabajo en el club y eso me permite no perder mi esencia”, dice, y entre risas reconoce que el cuerpo ya no responde para esas aventuras, aunque la cabeza, sí.

Y quizás por eso la ansiedad se vuelve todavía más feroz. Sosa habla del partido como hablan los que nunca se retiraron del todo. El domingo pasado jugó un encuentro familiar y terminó exhausto, al límite, mientras su hija le pedía por teléfono que se calmara antes de que le pasara algo. Se ríe cuando lo cuenta, pero no exagera: lo vive así y lo siente así. En su mundo, el fútbol no se abandona: apenas cambia de escenario. Belgrano llega a una cita histórica. ‘Chiche’ ya no tiene puestos los botines, aunque estará apoyando como todo el pueblo ‘pirata’, esperando que la historia le regale esa alegría por la que tanto soñó.

– ¿Cómo se está viviendo este momento en el club?

– Me toca vivirlo desde adentro, trabajando en las inferiores, en el reclutamiento, y hemos vivido estas semanas de manera intensa y linda. Nos toca transmitirles a los chicos ese contagio, mostrarle lo que es Belgrano, su cultura, de dónde venimos. Alegría, impaciencia, ansiedad, nerviosismo de todo se vivió después de ganar el clásico. Te cuento una anécdota.

– Sí, ‘Chiche’, contá.

– El fin de semana nos tocó viajar a Santiago del Estero y cuando volvíamos jugaba el partido con Argentinos y con los pibes lo íbamos viendo en el micro. Cuando ganamos fue una locura terrible: empezamos a cantar, a saltar. Le tuve que decir al chofer que frenara. Bajamos y empezamos a cantar a la orilla de la ruta. La gente pasaba y tocaba bocina. Vino un patrullero y se quedó mirando hasta que terminamos. Una alegría terrible. Eso muestra cómo se vivió esta semana.

– Es un buen momento para transmitirles identidad, ¿no?

– Ayuda a generarles y crearles el sentido de pertenencia a los chicos. Lo ven al ‘Mudo’, al ‘Chino’, a Rigoni, que surgieron del club y que vuelven por amor al club, que se entregan cien por ciento. Esta semana estuvo el ‘Cuti’ Romero y los pibes lo veían y lo esperaban para saludarlo. Eso significa mucho. Yo tuve al ‘Chino’ en inferiores, al igual que el ‘Cuti’, y fue y es transmitir la esencia y la mística de Belgrano. En el club está el Luifa, Olave, Pepino, el Leo (Torres), un montón de gente que conoce el club y está transmitiendo todo eso, que cuando a mí me tocó llegar también me lo hicieron saber.

– A propósito del ‘Chino’ Zelarayán y hoy es el capitán y bandera del equipo, ¿qué te genera verlo?

– Una alegría inmensa. Yo no descubrí nada, ya era un jugador inmenso. Hizo una gran carrera y es el símbolo de Belgrano. Es hermoso en lo personal pero también para la institución. Les muestra el camino a los chicos.

– En una supuesta bandera de leyendas de Belgrano estarían el Luifa, Milonguita, Tito Cuellar, Chacha Villagra, la Pomu Sánchez, Olave, Farré, Pepa Gómez, Turus y vos. ¿Qué significa entrar en la historia del club como lo pueden hacer los que jueguen el domingo?

– Te das cuenta a la distancia, cuando ya no estás jugando. Empiezan a pasar los años y es el hincha el que te lo hace saber todo el tiempo y te lo agradece. Me pasa siempre, me tocó pasear por diversos países y siempre me encontré un ‘pirata’ que vino a saludarme y agradecerme. Ahí te das cuenta que entraste en la historia. Es muy lindo, lo disfrutas vos y también la familia. El agradecimiento eterno del hincha es impagable. No hay plata en el mundo que te pueda pagar eso. Lo llevás para el resto de tu vida.

– ¿Qué siente un hombre que vio al club en las malas, en las peores y también en las noches eternas, cuando escucha hoy a los pibes decir “Belgrano puede salir campeón”?

– Esto es histórico. Salir campeón, donde te toque estar, en la categoría que sea, es algo que te deja marcado de por vida. Me pasó en Belgrano: ascender y quedar marcado, y el hincha lo agradece. Pero lo de hoy es histórico porque puede sobrepasar todo en la historia de Belgrano. Están ante la posibilidad de poner a Belgrano en el lugar que todos lo quisimos poner. Ser campeón en Primera, sería épico. Creo que los jugadores saben lo que se van a jugar: entrar en la historia de Belgrano. Lo que vienen haciendo ya es para aplaudir. Y dejaron una enseñanza.

– ¿Cuál?

– Lo que hicieron ante Argentinos Juniors fue mostrar la esencia de Belgrano, que hasta el último segundo no morimos. Hasta que no estamos en el vestuario tirados en el piso, el partido no terminó. Este equipo tiene esas cosas. Por eso se le puede ganar a River. Personalmente, estoy agradecido como todo hincha de Belgrano. Ellos lo pueden conseguir.

– ¿Qué es ser de Belgrano y jugar ‘a lo Belgrano?

– Te lo digo en criollo: es huevo, huevo, huevo. El hincha entiende que se juega así, y también hay excepciones como yo o el ‘Chino’ o el ‘Mudo’… Pero todos tenemos esa esencia de Belgrano: morir de pie, jugar hasta el último segundo. Jugar ‘a lo Belgrano’ es entregarse todo. Así se transmitió siempre en el club. Ese es el espíritu que nos caracteriza, remontar partidos imposibles y conseguir cosas imposibles.