Qué hay detrás de los servidores de datos, cómo se sostiene la nube y cuál es la transición energética que necesitamos para construir comunidades más igualitarias fueron algunas de las cuestiones sobre las que se habló el segundo día de la Noche de las Ideas, el ciclo de pensamiento que cuenta con el apoyo de revista Ñ. Este sábado al mediodía, en el Salón Dorado del Teatro Colón, tuvo lugar la conferencia titulada “La materialidad de lo virtual y sus desafíos ecológicos”, a cargo de la investigadora francesa Cécile Diguet y las argentinas Melisa Argento y Silvina Carrizo, con la moderación de Bruno Sirote, de Jóvenes por el Clima.
Aunque a menudo se percibe como inmaterial, el mundo digital se apoya en infraestructuras muy concretas, cuyo impacto ambiental sigue creciendo. La expansión de la inteligencia artificial y los imperativos de descarbonización transforman las matrices energéticas e intensifican la explotación de recursos, en particular de tierras raras: baterías, centros de datos y electrificación de los usos implican un altísimo consumo energético.
Frente a estos desafíos, coexisten distintos modelos: desde un sistema centralizado dominado por grandes empresas tecnológicas hasta alternativas más locales, públicas, comunitarias o cooperativas.
Durante más de una hora, esta mesa reflexionó sobre las condiciones de una transición justa: cómo conciliar el desarrollo digital con la protección del medio ambiente y de la ciudadanía, y de qué manera articular dinámicas globales e impactos locales en los territorios del Cono Sur.
Cécile Diguet, urbanista francesa y experta internacional en planeamiento urbano, reconocida por su investigación sobre el impacto ambiental y espacial de la infraestructura digital, señaló que los desarrollos tecnológicos son elecciones políticas y, por lo tanto, no son neutrales.
Internet pública y abierta
La utopía de internet pública y abierta, contó la especialista en un español clarísimo (hace 20 años que trabaja en su país y en la Argentina), finalizó en los 90 cuando fue transferida a las empresas privadas. “Hoy son solo tres empresas estadounidenses las que manejan los dos tercios del mercado de almacenamiento de datos en el mundo”, dijo.
Y, poniendo un ejemplo local, señaló que Mercado Libre no tiene su propia infraestructura, sino que usa la de Amazon. “Detrás del desarrollo de la IA están los trabajadores del clic, que en su mayoría viven en el sur global y etiquetan datos con materiales muy violentos que afectan su salud mental. La desigualdad es muy fuerte con el norte global. En la actualidad hay muchos países y asociaciones que trabajan para regular el mercado digital y la protección de los datos individuales. Seguiremos luchando por tener más justicia socioambiental y menos desigualdad entre el norte y el sur”, dijo la investigadora.
Bruno Sirote le preguntó a la doctora en Ciencias Sociales Melisa Argento qué lugar ocupa el ambiente en este contexto, y la especialista en bienes comunes y ecofeminismo le respondió que estamos en un momento en el que habitamos un planeta ya dañado: “Tenemos la inexorable urgencia de frenar el sistema hiperproductivista en el que vivimos, así como el calentamiento global y los fenómenos adversos como las olas de calor, las sequías, las inundaciones y las pérdidas de biodiversidad. No solo es un problema ecológico, sino que debemos cambiar los patrones de consumo y los flujos energéticos que sostienen nuestra vida. La transición energética que se había establecido no se está cumpliendo y la carrera armamentística entre Estados Unidos y China implica también la carrera digital”.
La especialista subrayó además que en la actualidad son más de 60 los minerales críticos que se utilizan en la llamada innovación tecnológica, entre ellos el litio y las tierras raras.
“Escuchamos hablar de transiciones complejas y múltiples, ¿qué es la transición energética y cómo nos afecta? ¿Se puede hablar de ganadores y perdedores?”, le preguntó Bruno a Silvina Carrizo, doctora en geografía, ordenamiento territorial y urbanismo de la Sorbona e investigadora principal del Conicet.
“La transición es el cambio en el modelo que una sociedad utiliza para sus necesidades, la primera fue de la biomasa al carbón, la segunda del carbón al petróleo y la tercera, que es la que comienza, es la que pretende dar lugar a las energías renovables. Pero en realidad vivimos en una yuxtaposición de todas ellas. Lo que cambia es la forma de habitar el planeta. Hoy estamos buscando respuestas a las crisis múltiples que estamos viviendo: la lucha contra el cambio climático, la pobreza, salir del alto consumo y, para eso, se van multiplicando las energías renovables”, explicó Carrizo.
La investigadora francesa Cécile Diguet y las argentinas Melisa Argento y Silvina Carrizo, con la moderación de Bruno Sirote, de Jóvenes por el Clima en la Noche de las Ideas. Foto: gentileza.En esa búsqueda, detalló, hay una desigualdad regional entre el norte y el sur y ejemplificó: “Un cuarto de los biocombustibles en el mundo es elaborado en América Latina, pero se trata de exportaciones que se hacen sin valor agregado”.
Fue esa afirmación de Carrizo la que le sirvió a Argento para hablar de colonialismo: “Es una constante en América Latina desde la conquista, pasando por la conformación de los Estados nacionales hasta el neoliberalismo de los 90 y la actualidad con la entrega de nuestros recursos naturales. José Seoane habla de ‘ofensiva extractivista’ para referirse a estas cuestiones”.
La investigadora agregó que el 1% de la población global emite el 70% de los gases de efecto invernadero: “Externalizamos nuestros bienes comunes e internalizamos todos los males del extractivismo, América Latina es zona de sacrificio. Estamos hablando de colonialismo sobre colonialismo, de una superposición de despojos porque la materialidad de la nube es agua, es tierra y es vulnerabilidad de derechos para nuestras poblaciones”.
Voluntad política
Bajo la concepción de no caer en discursos catastrofistas, Argento señaló que hay posibilidades de cambio que requieren de voluntad política.
La investigadora francesa Cécile Diguet y las argentinas Melisa Argento y Silvina Carrizo, con la moderación de Bruno Sirote, de Jóvenes por el Clima en la Noche de las Ideas. Foto: gentileza.Subrayar la materialidad de lo digital estuvo en el centro de todas las intervenciones. Diguet explicó que, durante mucho tiempo, las industrias tecnológicas intentaron “hacernos olvidar la materialidad, nos vendieron conceptos como la nube y mucha gente no sabía qué había detrás. Pero lo que pasa no es mágico, es muy material. Los centros de datos surgieron como almacenes de datos y de tratamiento de datos y para hacer eso tenés que tener espacio, energía y refrigeración. Los impactos ambientales también incluyen el consumo de agua y de suelos y ese consumo tiene impactos en la vida de muchas comunidades de manera muy concreta”.
La especialista puso el ejemplo del humedal de Quilicura en Chile, que está siendo destruido por la instalación de un centro de datos de Google, y resaltó la lucha de ciudadanos y ciudadanas uruguayas por el uso del agua en Montevideo cuando se estaba construyendo otro centro de datos.
“La transición sociotécnica que vivimos se da entre los ciclos de la economía industrial más lenta del siglo XX y la rapidez del XXI, ¿cuáles son los riesgos para la población?”, le preguntó Sirote a Carrizo.
“La Argentina, como todo el mundo, se ve afectada por la celeridad con la que se están dando los cambios. Hay que cuidar la soberanía energética y trabajar por disminuir las desigualdades territoriales. Hay poblaciones con servicios mínimos o muy precarios. Debemos pensar mejor cómo hacemos esa transición y, en ese sentido, las comunidades tienen mucho para aportar en cómo quieren vivir, reduciendo las vulnerabilidades y favoreciendo los proyectos territoriales”, dijo Silvina.
Diguet agregó que habría que regular la IA para usos de investigación pública en las universidades, para gestionar mejor las energías, así como priorizar a las poblaciones en su acceso a internet y desmantelar los monopolios digitales: “Hay que regular la instalación de los centros de datos, con participación de las comunidades porque hoy están instalando centros que consumen la electricidad de una ciudad de 300 mil habitantes y hay gente sin energía. El sistema digital actual no es compatible con la transición energética porque daña más al medio ambiente de lo que lo cura”.
La investigadora francesa Cécile Diguet y las argentinas Melisa Argento y Silvina Carrizo, con la moderación de Bruno Sirote, de Jóvenes por el Clima en la Noche de las Ideas. Foto: gentileza.Y Melisa Argento señaló que es central también hablar del negacionismo, no solo de los países centrales sino de nuestros países: “Es posible cambiar las cosas, pero para eso es indispensable disputar las narrativas en torno a la transición ecosocial. No se trata solo de un recambio de fuentes, sino de barajar y dar de nuevo respecto de cuestiones muy centrales como lo vincular y entender la energía al servicio del pueblo desde una perspectiva soberana”.
Para concluir, Argento dijo además que está trabajando junto al Equipo Transiciones (espacio que comparte con Seoane, entre otros y otras) en denunciar que también “hay esclavos energéticos en este modelo en el que vivimos, por eso tenemos que rediscutir el trabajo, los cuidados interpersonales y los cuidados ambientales, comunitarios, y preguntarnos si necesitamos la IA para que nos recuerde algún dato sobre alguna cuestión que no recordamos o una ambulancia: energía para qué, cómo y para quién”.








