El neurocirujano Leopoldo Luque, uno de los principales acusados por la muerte de Diego Armando Maradona, declaró otra vez en el juicio que investiga el fallecimiento del exfutbolista y aseguró que fue la personas “que más quiso ayudarlo“. Con tono eufórico, el médico se quejó de que “todas las balas” van dirigidas hacia él y sostuvo que los médicos que testificaron en el debate “lo hacen con temor”.
El exmédico de cabecera del campeón del Mundial de México ’86 se sentó por séptima vez delante de los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, del Tribunal Oral Criminal (TOC) Nº7 de San Isidro y sostuvo que “tiene que defenderse de todo porque lo acusan de todo”. En otras ocasiones, había testificado al poner en duda las conclusiones sobre la autopsia del cuerpo, dar contexto a los audios exhibidos por la Fiscalía y responder los dichos de Gianinna Maradona, una de las hijas de Diego y Claudia Villafañe.
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El neurocirujano se había presentado a declarar este martes, luego de la comparecencia de Jana Maradona -segunda hija del exjugador en testificar en el debate- pero finalmente se decidió que lo hiciera el psicólogo Carlos Díaz, otro de los siete profesionales de la salud imputados por “homicidio simple con dolo eventual”.
Al inicio de la audiencia pasada, el abogado Eduardo Ramírez, que representa a Diego Maradona Jr., solicitó a los magistrados que establecieran límites en el testimonio de Luque para que deje de incurrir en supuestas “divagaciones” y “adelantos de su alegato”, que provocan que el juicio no tenga fluidez. La solicitud fue apoyada por otras querellas y rechazada de plano por las defensas.
Al final, el tribunal optó por no hacer lugar al planteo pero el juez Gaig explicó que aunque se mantenga “el criterio general de que los imputados pueden declarar libremente; no podrán abrir indirectamente el examen de un testigo o de un perito que ya declaró”.
Además de Luque y Díaz, también están acusados por la muerte de Maradona la psiquiatra Agustina Cosachov, el médico clínico Pedro Di Spagna, la jefa de cuidados domiciliarios de la prepaga Swiss Medical, Nancy Forlini, el enfermero Ricardo Almirón y el coordinador de enfermería, Mariano Perroni. El delito que se les imputa tiene una pena que va de los ocho a los 25 años de prisión.
“Diego me defendería”, la declaración de Leopoldo Luque
“Primero quisiera aclarar algo que fue discutido y que la evidencia lo está mostrando y es que Maradona estaba completamente lúcido al momento del alta“, comenzó diciendo el neurocirujano luego de la operación a la que fue sometido el “Diez” en la Clínica Olivos, el 3 de noviembre de 2020.
“Era el mismo Maradona que plantó a (el presidente de Rusia, Vladimir) Putin y al Papa. Él en ese momento se quería ir a su casa, eso quedo muy claro, era su derecho”, añadió al mencionar que el exjugador tenía la capacidad de tomar sus propias decisiones. “Yo fui la persona que más lo quería ayudar y que más contacto tuvo; es lo más fácil agarrársela contra mí”, continuó diciendo.
“Había que bancarlo a Diego, eh. Perdón, en su memoria, pero había que bancarlo”, manifestó el acusado. Por otro lado, Luque se quejó de que en el debate oral y público le toca defenderse “de la parte cardiológica y pericial”, porque lo “acusan de todo”, pero su especialidad es la neurológica.

“Cuando veo que todas las balas van hacia mí… Tengo que justificar lamentablemente el accionar de otros médicos, porque yo lo llevé a estos médicos”, argumentó. En ese contexto, sostuvo tajante: “Yo sé que de todos, el único que me defendería es Diego”.
Por otro lado, le pidió disculpas a Jana luego de que en la jornada anterior se reprodujera un audio en el que hablaba con Maximiliano Pomargo -asistente del exfutbolista- y la tratara de “pelotuda” y “retrasada”. “Perdón a Jana por lo que le dije, en absoluto pienso que tenga algún problema mental“, indicó.
“Los médicos que declaran tienen temor”
En otro momento de su indagatoria, Luque hizo una fuerte acusación al expresar que “todos los médicos que vienen a declarar están presionados por las partes”. Según su apreciación, el profesional imputado dijo que “se da cuenta cuando un médico tiene temor” y que esa sería la situación.
“No soy psicólogo ni psiquiatra, faltaba que diga que no soy cardiólogo. Un neurocirujano tiene una especialidad muy cerrada”, insistió. Sin embargo, le afirmó a los magistrados que “estuvo estudiando” para el debate, con el fin de responder acerca de cuestiones cardiológicas y clínicas. Luego, cuestionó a los peritos que hicieron la autopsia porque el cuerpo no habría tenido edema (acumulación de agua), ya que esto es necesario en la hipótesis para decir que “descuidaron” al exmediocampista de la Selección Argentina.

“Si uno conoce un cardiólogo, le muestra los últimos estudios de Diego y dice que es normal. Si no hay edema no hay paciente que se dejó solo, que se abandonó, que se descuidó”, fueron sus dichos al buscar refutar a los peritos forenses Carlos Mauricio Cassinelli y Federico Corasaniti y a Mario Schiter, que tenía vínculo con Diego al asistirlo en un tratamiento contra las adicciones y fue veedor de la necropsia.
Durante su comparecencia, Luque utilizó imágenes del estudio post mortem, por lo que antes de exhibir las diapositivas dio aviso para que las personas que no querían verlas se retiraran. En ese momento, Jana y Gianinna Maradona se fueron de la sala.
Los testigos
Para la 12º audiencia, también fueron convocados el jefe de terapia intensiva de la Clínica Olivos, Fernando Villarejo, y el jefe de cardiología del sanatorio, Sebastián Nani. Además, figura en la lista Pablo Rubino, el neurocirujano que intervino a Maradona por el hematoma subdural, que en el debate del año pasado -que terminó anulado por el escándalo de la exjueza Julieta Makintach– ofreció detalles sobre la operación y los estudios previos que le realizaron.
El hematoma subdural en la cabeza fue detectado en la Clínica Ipensa de La Plata y luego el exfutbolista fue derivado al centro de salud ubicado en el partido bonaerense de Vicente López para la cirugía. Médicos de la institución sanitaria platense indicaron que, en su opinión, no era necesario operar al paciente, pero Luque opinaba lo contrario e impulsó la intervención.
Además, el exmédico de cabecera de Diego estuvo en contra de derivarlo a un centro de tercer nivel y le manifestó a la familia que lo mejor era que cursara la recuperación a través de una internación domiciliaria, para la que se eligió una vivienda en un barrio privado del partido de Tigre. Este sería el lugar donde finalmente se reportaría la muerte de Maradona, el 25 de noviembre de 2020.
FP
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