Roland Garros coge forma con una pregunta en el aire: ¿Acaso hay alguien que pueda con Sinner? | Tenis | Deportes

Roland Garros coge forma con una pregunta en el aire: ¿Acaso hay alguien que pueda con Sinner? | Tenis | Deportes


A falta de tres días para el inicio, la nueva edición Roland Garros va cogiendo forma entre los aires reivindicativos de los tenistas, quienes ya expresaron su desaprobación por el reparto del pastel —un 15% de los premios, cuando exigen al menos el doble de ese porcentaje— y ahora tratan de presionar a la organización. Al parecer, según adelantó The Athletic, lo pagarán directamente los medios de comunicación: intervenciones de un máximo de 15 minutos, nada de entrevistas ni tampoco de colaboración alguna con los canales oficiales. A pesar del runrún, no parecían estar demasiado inquietos a la hora de oficiar el sorteo de los cuadros la directora del torneo, Amélie Mauresmo, y el presidente de la Federación Francesa de Tenis (FFT), Gilles Moretton. Habrá reuniones estos días, informa L’Èquipe, luego verlas venir.

Se sigue lamentado sobremanera la ausencia de Carlos Alcaraz, quien tampoco competirá en Wimbledon, y en el preámbulo no existe debate alguno en torno a quién es el claro favorito para el triunfo final. Todo empieza y, se dice, debería acabar en Jannik Sinner, arrasador desde marzo —títulos en Indian Wells, Miami, Montecarlo, Madrid y Roma— y felizmente descansado. Después de una pausa de tres días, necesaria para paliar el desgaste por la acumulación de partidos, el número uno aterrizó en el complejo del Bois de Boulogne y tocó suavemente la bola en la central, maquinando ya la estrategia para terminar de cerrar el círculo. Ya culminó el pasado domingo el de los Masters 1000, nueve de nueve, y afronta ahora el nuevo reto en el territorio de los Grand Slams; únicamente le falta hacerse con París, por lo que si logra coronarse el día 7 tendría también el cuatro de cuatro.

Él será el epicentro de la competición masculina, en la que el otro foco principal apunta a Novak Djokovic. Básicamente, comprobar hasta dónde alcanza la mecha del serbio, ahora que cumple 39 primaveras —precisamente, este viernes— y que su cuerpo no deja de darle problemas. En los últimos tiempos ha padecido del codo, pero aun así lo intentará. Por él, que nunca falte. Pocos contaban con él en Melbourne, pero allí derribó a Sinner y cedió finalmente contra Alcaraz, después de un primer set primoroso. Si no pudo entonces, no obstante, parece todavía más difícil que lo consiga en un contexto que siempre le ha resultado más complicado, entre comillas, teniendo en cuenta que ha ganado tres Copas de los Mosqueteros. Al menos, le queda el consuelo de saber que solo se toparía con el de San Cándido en una hipotética final. Lo firmaría, desde luego.

El obstinado Nole debutará contra el bombardero Giovani Mpetshi Perricard, mientras Sinner lo hará contra otro representante local, Clement Tabur(165º). El tenis español, entretanto, busca esperanza ante la ausencia de Alcaraz, que ha optado por la máxima prudencia en el tratamiento de su muñeca —el retorno se postergará hasta agosto, como mínimo— y deja hueco en el escaparate para el osado que se atreva a lanzar un órdago. No resultan fiables los candidatos de la primera y la segunda línea —tal vez Alexander Zverev o Casper Ruud, por su dilatado conocimiento del terreno—, y concentrará todas las miradas Rafael Jódar. Todavía verde, especialmente desde el punto de vista físico, el madrileño participará por primera vez en París después de haber dejado un magnífico sabor de boca en la gira. Ahora bien, cualquier exigencia de más sería injusta.

Jódar, de 19 años, vislumbra un camino que potencialmente (por ranking) transcurriría más o menos así: Aleksandar Kovacevic (94º), Gabriel Diallo (48º), Taylor Fritz (8º), Jiri Lehecka (14º), Zverev (3º), Djokovic (4º) y Sinner. Este último, no obstante, no parece tener mayor rival que él mismo y sus circunstancias. Si hace un año aterrizó en el torneo en forma de incógnita, tras una suspensión de tres meses (clostebol) y sin haber destapado su verdadero nivel sobre arcilla, esta vez llega desatado y sin la hostigadora sombra de Alcaraz a su alrededor.

Su confianza se dispara. No estará el murciano, atrae Jódar y el resto de la representación española —a falta de lo que pueda suceder en la fase previa con Pedro Martínez, Pablo Llamas y Roberto Carballés— estará formada por Martín Landaluce, desprendiendo últimamente brillos y enfrentado a un rival aún por definir, y Alejandro Davidovich (Damir Dzumhur) Jaume Munar (Hubert Hurkacz), Daniel Mérida (Ben Shelton), Roberto Bautista (Brandon Nakashima) y Pablo Carreño (Lehecka).

Si en el cuadro masculino Sinner se presenta como una sólida garantía, el femenino está plagado de incógnitas. Si el italiano se ha hecho con los principales trofeos en la ruta hacia el grande francés, la variabilidad ha marcado la preparación en el circuito de la WTA: Mirra Andreeva (Linz), Elena Rybakina (Stuttgart), Marta Kostyuk (Madrid) y Elena Svitolina (Roma) han sido las premiadas. No termina de estar fina sobre la tierra batida Aryna Sabalenka, a la que hace un año, prisionera de los nervios, se le escapó la final parisina contra Coco Gauff; tampoco ofrece la estadounidense demasiadas evidencias, penalizada día sí y día también por un servicio que no consigue corregir; y la lógica dice que Iga Swiatek (tetracampeona) debería estar ahí, pero hasta hace solo unos días su rendimiento era bajo. La primera se estrenará contra la gallega Jessica Bouzas, la segunda frente a Rakotomanga Rajaonah y la tercera ante Emerson Jones.

En esta ocasión, Sabalenka y Gauff se toparían en la estación anterior, mientras que Swiatek competirá por la otra rama (Kostuyk, Svitolina, Andreeva, Rybakina…). En ningún caso se encontrará con todas ellas Paula Badosa, quien finalmente no ha logrado la clasificación. Instalada en el peldaño 103, no ha encontrado la alianza de las bajas y optó por no disputar la fase previa. En lugar de eso, la catalana (28 años) continuará con su preparación y, según anunció este jueves, viajará a Holanda en junio (s-Hertogenbosch) para comenzar la gira de hierba. De nuevo, su participación en Wimbledon queda en al aire. Sin su baza, el tenis español contará con la cántabra Cristina Bucsa al frente, citada con una adversaria de la previa, y Bouzas y Sara Sorribes (Tamara Korpatsch) como acompañantes. Se jugarán el pase Guiomar Maristany y Kaitlin Quevedo, enfrentadas en la criba de estos días, y Marina Bassols.