Cómo es el súper traje con airbags que le salvó la vida a Alex Márquez tras su brutal accidente en el MotoGP

Cómo es el súper traje con airbags que le salvó la vida a Alex Márquez tras su brutal accidente en el MotoGP

El español Álex Márquez sufrió un brutal accidente en el Gran Premio de Catalunya de MotoGP. El piloto del equipo Gresini Racing impactó a gran velocidad contra la KTM de su compatriota Pedro Acosta, literalmente voló por el aire y quedó tirado muy cerca del muro de contención, cerca de los restos de su moto, que prácticamente se desintegró por el golpe. Las escalofriantes imágenes del choque hicieron temer lo peor, pero Márquez sufrió apenas dos fracturas: una en la vértebra C7, que se irá evaluando con el correr de los días, y otra en la clavícula derecha, de la que fue operado en domingo por la noche. Y el lunes por la tarde fue dado de alta.

El incidente reabrió el debate sobre la seguridad de un deporte en el que a menudo se superan los 360 kilómetros por hora en pista. Y en medio de las discusiones, muchos se preguntaron cómo hizo el nacido en Cervera hace 30 años para escapar de semejante accidente con solo dos lesiones importantes. La respuesta: la tecnología de última generación que se utiliza para fabricar los monos de competición y también los cascos, las botas y los guantes de los pilotos.

Los cascos cuentan con una carcaza exterior de fibra de carbono, super resistente, y una capa protectora interior de espuma de poliestireno, que tiene diferentes densidades dependiendo de la zona de la cabeza que protege. Soportan hasta 788° C de temperatura por alrededor de 30 segundos. El diseño interior garantiza la ventilación y se utiliza tecnología anti-empañante para evitar cualquier problema de visibilidad.

Para recibir la certificación de la Federación Internacional de Motociclismo (FIM) exigida por la categoría, los cascos deben superar un programa de rigurosas pruebas, que garantizan que cumplan con las exigencias extremas de las carreras.

Las botas -y sus botines internos y desmontables- tienen mecanismos y carcazas específicos de protección para el tobillo y el talón, material resistente al calor y deslizadores externos en las suelas, para los pilotos que suelen apoyar los pies en la superficie de la pista mientras están en movimiento. Y los guantes ofrecen una protección especialmente resistente para las palmas, los nudillos y los dedos, y están pensados para mantener la aerodinámica y proporcionan una gran sensibilidad en el acelerador y los frenos.

Pero la principal protección de los pilotos a la hora de competir son los trajes de competición, que fueron cambiando y mejorando en los casi 80 años de historia del MotoGP. Hoy tienen cerca de 150 componentes individuales y cada uno juega su rol en la seguridad. Y continúan evolucionando junto al desarrollo de las motos y a las nuevas exigencias de los corredores.

Los monos están fabricados de una combinación de cuero altamente resistente a la abrasión y materiales sintéticos, lo que ayuda a reducir el riesgo de lastimaduras y el impacto de los golpes cuando los pilotos se deslizan por la superficie del asfalto o terminan en la grava, tras una caída.

Están confeccionados a medida para adaptarse perfectamente a cada persona, de modo que las protecciones para las rodillas, el coxis, los hombros, la espalda, los antebrazos y los codos se mantengan en su sitio. Y cuentan también con deslizadores externos de codos -que aparecieron a principios de la década de 2010, por una sugerencia del heptacampeón Marc Márquez, hermano de Álex- y de rodillas, hechos de poliuretano o nylon, que ofrecen una protección adicional.

Pesan entre 4 y 5 kilos. Y tiene una “joroba” que protege la zona cervical y la parte posterior de la cabeza y aloja el sistema eléctrico de los airbags integrados al traje, el componente más importante y el que más llama la atención cuando entra en acción en un choque como el del domingo.

Esas bolsas de aire funcionan como un chaleco inflable oculto, que se activa automáticamente en un accidente. Según explicó la categoría en un video publicado en su página web hace un par de años, el airbag funcional se utilizó por primera vez en pista en 2009. Y para 2018, la FIM había registrado una reducción tan grande de lesiones, que hizo su uso obligatorio para las competencias del MotoGP.

La tecnología detrás de ese sistemas de seguridad se basa en una red de sensores de movimiento, giroscopios y acelerómetros, que puede detectar un choque en 40 mili segundos. Y una vez que el algoritmo decide que el accidente va a ocurrir, dispara un cartucho de gas comprimido y puede desplegar los airbags en apenas 25 mili segundos, por lo que el piloto está protegido antes de tocar el suelo.

Tecnología, ciencia e ingeniería puestas al servicio del deporte para mejorar cada vez más la seguridad de los pilotos y ayudar a que los golpes como el que sufrió Álex Márquez en domingo en Catalunya no tengan consecuencias tan graves o terminen en tragedias.