Un equipo de científicos del Malbrán llegó a Ushuaia para investigar el origen del brote de hantavirus en un crucero

Un equipo de científicos del Malbrán llegó a Ushuaia para investigar el origen del brote de hantavirus en un crucero


Un equipo del Malbrán aterrizó en Ushuaia este lunes, un mes y medio después de que de ahí partiera el crucero MV Hondius, el 1° de abril, con destino a Cabo Verde, África. Buscan dar con el origen del brote de hantavirus que mató a tres pasajeros, dejó ocho contagiados confirmados, dos casos sospechosos, y un alerta mundial, por tratarse de la variante Andes del virus, la única en transmitirse entre personas.

Horas antes, el barco amarraba por última vez en el puerto neerlandés de Róterdam para ser sometido a un intenso operativo de desinfección que tiene en vilo a Países Bajos.

Habrá extrema reserva, “por cuestiones de bioseguridad”, de los puntos de la ciudad fueguina donde se capturará a los roedores colilargos reservorio del virus Andes, peligroso particularmente por contagiarse por contacto estrecho entre personas, a través de partículas respiratorias, sin necesidad de que exista contacto con orina o heces de los ratones, como en el resto de las cepas.

Pero Clarín pudo confirmar que tanto el basural de Tierra del Fuego que fue noticia en el mundo sólo por presumirse como “el” lugar de contagio de la pareja de ornitólogos neerlandeses, los primeros en morir, como otros puntos de avistaje de aves carroñeras, serán parte de un “recorrido armado pero flexible según la morfología del terreno”, que guiará a los investigadores.

Parte del grupo de científicos del Servicio de Biología Molecular de la ANLIS Malbrán aterrizó después de las 11 de la mañana en el “Fin del Mundo”, y lo terminará de hacer en “tandas”, según las necesidades de los especialistas. Vestidos de pies a cabeza con trajes especiales que eviten la exposición a cualquier virus, colocarán trampas para la captura de los roedores.

Para anular todo riesgo en el traslado de especies vivas o muertas, se instalará un “laboratorio de campaña”, donde aislar, en principio, las muestras.

Esta misión sanitaria busca reunir información “en el campo”, y comienza justo 48 horas después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunciara el viernes que investigará el origen del brote de hantavirus.

“Los trabajos se desarrollarán en diferentes sectores seleccionados de acuerdo con criterios ecológicos y ecoepidemiológicos que responden a las características ambientales y a los hábitos de las especies de roedores de interés sanitario, principalmente Oligoryzomys longicaudatus, Abrothrix hirta y Abrothrix olivacea, vinculadas a la transmisión del hantavirus en ambientes naturales del sur del país”, dijeron a este diario desde el Ministerio de Salud de la Nación.

Las trampas estilo Sherman, con cebos específicos para las especies buscadas, se colocarán durante el día y permanecerán activas durante toda la noche, porque los roedores tienen hábitos nocturnos.

“A la mañana siguiente, los científicos realizarán el relevamiento de cada punto de captura y, en el caso de obtener ejemplares, los mismos serán trasladados a un centro de procesamiento acondicionado bajo estrictas normas de bioseguridad”, detallaron.

Una vez finalizadas las capturas, “se retirarán todas las trampas” y seguirá la descontaminación del equipamiento, según protocolos específicos de manejo seguro de material biológico.

Las muestras se colocarán en envases de seguridad biológica y estarán almacenadas transitoriamente en instituciones de la zona en freezers a -80 °C, hasta su traslado “bajo normas nacionales e internacionales de bioseguridad y cadena de frío” hacia el Laboratorio Nacional de Referencia para hantavirus de la ANLIS Malbrán, para su procesamiento definitivo. Se estima que la misión en Tierra del Fuego dure toda la semana.

En el Malbrán se harán inicialmente análisis serológicos destinados a detectar anticuerpos específicos contra hantavirus, es decir, se buscará la presencia del virus. “En aquellos casos en que las muestras resulten positivas, se avanzará con estudios moleculares para detectar la presencia de genoma viral mediante extracción de ARN y técnicas de RT-PCR”.

Después llegará el momento de la secuenciación genética que permita determinar qué variante es la que circula, si lo hace, en el “Fin del mundo”.

El foco del brote, todavía incierto

La pareja de ornitólogos neerlandeses que recorrieron la Argentina, Chile y Uruguay durante cinco meses antes de partir de Tierra del Fuego fueron los primeros en desarrollar síntomas de la enfermedad en altamar.

Leo Schilperoord, de 70 años, considerado como “el paciente cero”, no subió a su blog fotos desde el basural que está en el ojo de la tormenta como posible foco del virus.

Leo Schilperoord (70 años) era biólogo y ornitólogo.

Pero no se descarta que haya recorrido el lugar sin haber contratado guías turísticos, junto a su mujer, con quien compartía la pasión por la observación de aves.

Mirjam Schilperoord-Huisman murió por hantavirus antes de abordar el avión que la llevaría de regreso a Paises Bajos con los restos de su marido.