Hace menos de un mes empezó en Venezuela un juicio que parecía imposible. Tareck El Aissami, apenas tres años atrás el hombre más poderoso del chavismo —ex vicepresidente, ex ministro de Petróleo, figura inseparable de los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro— llegó a la primera audiencia en silla de ruedas, visiblemente más delgado, con el uniforme azul celeste de los prisioneros. Era el protagonista del mayor proceso por corrupción que se ha abierto en Venezuela en dos décadas: 64 imputados, miles de millones de dólares desaparecidos, y una arquitectura criminal construida desde el propio Estado para evadir las sanciones estadounidenses.
El ‘caso Tareck El Aissami’: el poderoso chavista caído en desgracia que destripa a los suyos desde el banquillo








