En Barcelona se formó. En Barcelona se hizo gigante. Y en Barcelona hace negocios. Lionel Messi acaba de concretar una nueva inversión: compró las antiguas galerías Vía Wagner, en una de las zonas residenciales más exclusivas de la ciudad, por 11,5 millones de euros. Se trata de un espacio comercial de alto nivel que funcionó con un centenar de locales, la mayoría dedicados a la moda, y que está cerrado desde mediados de los 90.
Cinco años después de haber abandonado el club, el vínculo de Leo con su lugar en el mundo ahora se traduce en la adquisición de hoteles de lujo, edificios comerciales, oficinas y propiedades premium.
La faceta empresarial de Messi creció de manera exponencial durante los últimos años y uno de los terrenos donde más extendió su patrimonio es el inmobiliario. El corazón de ese entramado empresarial es la sociedad Edificio Rostower, una SOCIMI —el equivalente español a un fideicomiso de inversión inmobiliaria— que administra gran parte de los activos del rosarino. A fines de 2024 la firma debutó en el mercado bursátil europeo con una valuación cercana a los 223 millones de euros, un movimiento que confirmó la dimensión que alcanzaron los negocios inmobiliarios de Leo.
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La primera inversión fue el edificio Rostower, en la calle Urgell, de Barcelona, que le dio el nombre a la sociedad. Se trata de un predio de seis plantas y 4.000 metros cuadrados destinado a oficinas y locales comerciales.
Dentro de las propiedades más conocidas aparece la cadena MiM Hotels, una marca de hoteles boutique adquirida y desarrollada por Messi junto con su entorno familiar. Los establecimientos están ubicados en destinos turísticos estratégicos de España como Ibiza, Mallorca, Sitges, Baqueira y Sotogrande, además de Andorra.
Uno de los hoteles más emblemáticos es el MiM Ibiza, ubicado en la exclusiva zona de Es Vivé. El establecimiento se convirtió en una referencia del turismo premium en la isla y forma parte de una cartera que combina lujo, diseño y localizaciones de alto valor turístico. También sobresalen el MiM Sitges, cerca de Barcelona, y el MiM Mallorca, enfocado en un público de alto poder adquisitivo.
La sociedad también posee un edificio de oficinas y locales comerciales de seis plantas en Barcelona, además de una nave industrial en Sitges alquilada a una cadena de supermercados y un restaurante de lujo en Castelldefels. A eso se suman propiedades residenciales y activos distribuidos entre Barcelona, Ibiza y otros puntos estratégicos de Europa.
A las inversiones inmobiliarias, la empresa de Messi sumó los restaurantes Hincha, gestionados por el chef Nandu Jubany, y participaciones en la cadena El Club de la Milanesa, que también tiene presencia en el complejo Miami Freedom Park, el futuro estadio del Inter Miami.
El modelo elegido por Messi responde a una lógica cada vez más habitual entre grandes deportistas: transformar ingresos extraordinarios en activos inmobiliarios de renta estable. El negocio hotelero, particularmente en zonas turísticas de España, le permitió combinar valorización patrimonial con explotación comercial permanente.
Además del atractivo económico, las inversiones de Messi tienen un fuerte componente simbólico. España no solo fue el país donde se convirtió en leyenda deportiva con el Barcelona, sino también el lugar donde comenzó a construir un perfil empresario de gran escala.








