A unos metros de la estación Roca de trenes en Vicente López, un partido de frontera entre la ciudad y la provincia de Buenos Aires, Alejandro Rozitchner (Buenos Aires, 66 años) elige sentarse en una plaza frente a un gomero y una calesita para concluir la entrevista que había tenido distintas locaciones en distintos días. Una confitería donde subrayó la presencia de personas acaudaladas sobre los porteños bosques de Palermo, un café tradicional en el centro de Vicente López, su auto, un puente y esa plaza de espacios reducidos a pocas cuadras de la residencia oficial de los presidentes argentinos y de su propia casa.








