La fiesta en Nervión fue de las grandes. Llegó cuando menos se esperaba, cuando el Espanyol ganaba por 0-1 y solo quedaban 10 minutos para el final. Entonces, Castrín, un chaval de Lugo, decidió tirar hacia adelante e iniciar una carrera majestuosa, que acabó con un gran regate en el área y un disparo que se comió Dmitrovic. Era el minuto 82 y el Sevilla igualaba el tanto de Dolan. Nervión estalló porque sintió que en esa carrera, en ese acto de fe, en ese error de Manolo González por mantener a un Roberto muy cansado que no paró a Castrín, estaba la vida. Un paso de gigante hacia la salvación que plasmó Akor en el minuto 92. Otro error inaudito del Espanyol. Un balón en largo que se comieron Cabrera y Calero para que Akor hiciera el 2-1. Las lágrimas afloraron en los espectadores del Espanyol. La emoción estalló en el Pizjuán, entregado a la causa de un equipo de muy escasa calidad, pero que tiene fe, que alimenta un espíritu que hace nada le llevaba a conseguir títulos. El peso de la institución, de la camiseta, ese peso que sostiene a duras penas el Espanyol, ahora más cerca de Segunda.
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Odysseas Vlachodimos, José Ángel Carmona (Juanlu Sánchez, min. 63), Gabriel Suazo (Oso, min. 63), Kike Salas, Andrés Castrín, Lucien Agoumé (Djibril Sow, min. 57), Chidera Ejuke, Rubén Vargas (Akor Adams, min. 74), Nemanja Gudelj, Isaac Romero (Alexis Sánchez, min. 45) y Neal Maupay
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Marko Dmitrovic, Carlos Romero (José Salinas, min. 74), Leandro Cabrera, Fernando Calero, Omar El Hilali, Ramon Terrats (Jofre Carreras, min. 74), Rubén Sánchez (Charles Pickel, min. 65), Urko González de Zárate, Edu Expósito (Pol Lozano, min. 82), Tyrhys Dolan y Roberto Fernández (Kike García, min. 82)
Goles
0-1 min. 55: Tyrhys Dolan. 1-1 min. 81: Andrés Castrín. 2-1 min. 90: Akor Adams
Arbitro Javier Alberola Rojas
Tarjetas amarillas
Urko Gonzalez (min. 25), José Ángel Carmona (min. 60), Ruben Vargas (min. 72), Djibril Sow (min. 72), Tyrhys Dolan (min. 72), Omar (min. 90), Akor Adams (min. 91), Andrés Castrín (min. 98), Calero (min. 98), Charles Pickel (min. 100)
Son 18 partidos sin ganar mientras que el Sevilla, con 40 puntos, se acerca mucho a la salvación. Gran trabajo de Luis García Plaza, sobre todo en el aspecto mental. Y muy atinado en los cambios, con las entradas de Alexis y Akor. Todo lo contrario que Manolo González. El Sevilla, que era un cadáver, resucitó. El Espanyol no tiene remedio.
“Ni retirada ni rendición” rezaba una gran pancarta en la grada del Gol Norte del Pizjuán. Había granizado una hora antes sobre Sevilla, pero ni la lluvia ni el viento previos al choque mermaron un ápice el impresionante ambiente que se vivió en el Sánchez Pizjuán. Sin duda, esa afición fue lo mejor que se vio en un partido insufrible desde el punto de vista futbolístico. El miedo y los nervios apresaron la cabeza y las piernas de los futbolistas del Sevilla y del Espanyol, ya de por sí angustiados por su situación clasificatoria. En medio de balonazos, rechaces, malas decisiones y hasta choques sin sentido entre los jugadores se cocinó una primera parte con solo dos ocasiones. Una para el Sevilla, salvada por Dmitrovic en el minuto 7 después de un gran toque de Maupay, que no estaba en fuera de juego. Y otra para el Espanyol, después de que Expósito robara un balón en una imprudencia de Agoumé. Odysseas le hizo un paradón al medio del Espanyol.
El resto fue un despropósito en el primer acto. El Sevilla se mostró incapaz de sacar el fútbol que tuvo ante la Real salvo en un inicio con cierta explosividad, con Vargas y Ejuke bien controlados por el Espanyol. Los de Manolo González demostraron por qué llevaban 17 partidos sin ganar. Sin fútbol, precisión ni remate, solo vivieron de Dmitrovic y las acciones de Cabrera. Al menos conservaba el cero a cero al descanso. Al tratarse de un partido vital por la supervivencia y estar a dos puntos del Sevilla, todo un tesoro para los catalanes.
El partido mejoró en el segundo acto. Alexis le dio juego al Sevilla y un gol que el VAR anuló por fuera de juego. El Sevilla acusó el golpe y permitió que el Espanyol creciera. Sin hacer gran cosa, empezó a llegar al área de Odysseas. Dolan acertó desde dentro del área para hacer el 0-1. El miedo se apoderó del estadio, con una tensión impresionante rondando a los jugadores del Sevilla. El equipo no tenía juego, sin centro del campo, y solo llegaba en arreones. Hasta que el Espanyol, que estaba casi salvado con la victoria, permitió la carrera de fe de Castrín. El gallego, que había fallado en el gol de Dolan, se metió en el área y anotó con la colaboración de Dmitrovic. El 1-1 llegó en el minuto 82.
Lo que sucedió después fue un derrumbe del Espanyol en toda regla. Manolo González cambió demasiado tarde, el Pizjuán se convirtió en una fiesta y Cabrera y Calero permitieron que Akor marcara de un gran disparo desde el borde del área. Era el minuto 92. El Sevilla acaricia la salvación y el Espanyol tiene cara de ser equipo de Segunda (solo ha ganado seis de de los últimos 54 puntos en juego). Un hundimiento total.







